En el Centro Cívico ofrecen la posibilidad de ver fragmentos del viejo Bariloche
Con fragmentos de una jarra de más de cien años en el centro de la escena, la sala Frey, en el Centro Cívico, ofrece una exposición enfocada en la relevancia de la arqueología urbana.
“La muestra trata de poner en primera plana el valor de los rescates arqueológicos urbanos en la reconstrucción de la historia de la ciudad”, dice la historiadora Graciela Montero.
La historiadora Graciela Montero.
Cabe señalar que la propuesta reúne a áreas de los diferentes estratos estatales, ya que intervienen la Subsecretaría de Cultura de Bariloche, el Museo de la Patagonia (bajo la órbita de de la Administración de Parques Nacionales) y la Dirección de Patrimonio y Museos de Río Negro.
“Es un trabajo en conjunto”, subraya, precisamente, el director del Museo de la Patagonia, Eduardo Pérez.
Elementos provenientes de la zona donde se encontraba el Hospital Salesiano.
En lo relativo a la importancia de la labor, Graciela Montero destaca: “Son años de un trabajo intenso… Por ejemplo, de estar tras las máquinas viales en la calle Mitre, en predios particulares y en la Capilla Inmaculada Concepción y su reconstrucción”.
En el último caso, recuerda que, en ese lugar, junto a la iglesia, cuando el templo se incendió en 2014, “se encontró el pozo de basura de lo que había sido el primer hospital de Bariloche, el Salesiano, que había funcionado aproximadamente entre 1915 y mediados del treinta”.
La sala Frey propone un viaje al pasado.
En tal sentido, remarca que los desechos toman trascendencia a partir del interés del ojo de los estudiosos. “Son restos que nos dan indicios de cómo vivía la gente hace más de cien años en este lugar. Es decir, qué consumía y qué medicamentos tomaba. También nos permiten conocer de dónde venían los objetos que se usaban”, expresa, para luego ampliar: “La mayoría de las cosas eran importadas. En 1900, acá no había laboratorios medicinales ni fábricas de cerámica industriales, por lo que la vajilla y los medicamentos venían de Europa. Los vinos, en tanto, llegaban desde Italia y Francia; el oporto, de Portugal; el Whisky, de Escocia”.
En cuanto a lo que se ha hallado en sitios de particulares, la historiadora comenta que los propietarios, en ocasiones, “descubren algo que les parece relevante y van al Museo de la Patagonia”. Justamente, el director de esa entidad, Eduardo Pérez, dice que, esta vez, decidieron salir de la institución para alcanzar el ámbito de la sala Frey con el objetivo de “promocionar la arqueología urbana también desde la Municipalidad, ya que los trabajos que se han desarrollado tienen que ver con Bariloche y su historia”.
Las fotos acompañan los elementos que descubrieron los arqueólogos.
“La idea es mostrar lo que preservamos y custodiamos, lo que se investiga”, añade Pérez, además de destacar que “la ciudad tiene mucha historia bajo el asfalto y debajo de muchas casas que se han edificado”.
Acerca de la jarra que capta la atención apenas se ingresa a la sala Frey, el director del Museo de la Patagonia sostiene: “Son fragmentos para reconstruir una historia”.
Graciela Montero, por su parte, puntualiza: “Esos pedazos estaban en el pozo de basura del Hospital Salesiano. Por fortuna, recuperamos la base completa, donde estaba el sello de fábrica. Hicimos una búsqueda y, en un catálogo, descubrimos que una marca de cerámica inglesa utilizó esa estampa para unos juegos de jarra y aguamanil, es decir, palangana, objetos que se usaban en los cuartos a fines del siglo XIX y principios del XX, cuando muchas casas no tenían baño dentro, por lo cual, en el dormitorio, se ponían estas cosas para lavarse las manos y la cara al levantarse”.
Cada elemento que se encuentra es una convocatoria a investigar.
Pérez retoma: “Es un símbolo de lo que representa la exposición. Nos interesa asociar el objeto con la historia de trabajo que hay detrás. A través de los fragmentos se puede reconstruir una idea de la realidad, a la vez que sirve para mostrar que faltan partes para seguir armándolo y terminar de construir esa historia”.
Debe indicarse que a unos ciento cincuenta metros de la sala Frey, tras pasar las arcadas del Centro Cívico, en la primera cuadra de la calle Mitre, se instaló una ventana arqueológica que aún permanece cubierta. En ese sentido, cabe señalar que se está aguardando que las condiciones climáticas sean favorables para solucionar una cuestión técnica y así culminar las tareas que lleven a permitir disfrutar de diversos objetos hallados en ese sector de la ciudad, que fueron reubicados bajo un vidrio, en la vereda, por lo que se verán al caminar por esa arteria céntrica.
Antes de llegar a la sala Frey, hubo una intensa labor de arquéologos, historiadores e investigadores.
¿HASTA CÚANDO SE PODRÁ VISITAR LA MUESTRA?
La exhibición de arqueología urbana permanecerá abierta en la sala Frey hasta el viernes 2 de octubre, pudiéndose visitar de 10 a 20.