2026-09-23

Rescatan fotos inéditas de 1892 que revelan la historia de un pionero checo que llegó de Osorno a Dina Huapi

Un archivo fotográfico ayuda a mantener la memoria.

El Archivo Visual Argentino, proyecto que lidera el escritor, historiador e investigador Juan Pablo Baliña, rescató, a partir del hallazgo de viejas fotografías, la historia del checo José Tauscheck, uno de los primeros colonos en arribar a la zona del Nahuel Huapi, en 1892. El europeo provenía de un paraje cercano a Osorno y, al llegar al sector donde en la actualidad se ubica Dina Huapi, se asentó a orillas del lago.

Lee también: El tesoro de Emilio Frey: conocé el lugar donde están los documentos y objetos que guardan la historia de Bariloche

Las imágenes que Baliña recibió son tres, y le llegaron desde Suiza, puntualmente, de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (en alemán, Eidgenössische Technische Hochschule, conocida como ETH). Se trata de una de las casas de altos estudios más famosas del mundo y se especializa, principalmente, en ciencia, ingeniería, tecnología, matemática y arquitectura. Fundada en 1855, Albert Einstein estudió allí cuando todavía llevaba el nombre de Politécnico Federal Suizo, y más tarde también fue profesor.

Las fotos se encontraban en esa institución educativa porque quien las tomó, el geólogo Leo Wehrli, había nacido en aquel país europeo y estuvo ligado a la entidad. De ese modo, su colección —más de trece mil diapositivas catalogadas—, construida fundamentalmente alrededor de la geología y la geografía, terminó en la ETH.

En cuanto a las imágenes que le enviaron a Baliña, hay una en la que se ve a Tauscheck a caballo delante de su casa, por ejemplo.

Cabe señalar que, al poco tiempo de asentarse en ese sector de la región, el checo se hizo baqueano, por lo que solía ser consultado por quienes eran parte de la Comisión de Límites. En 1896, según cuenta Baliña, “su casa era el gran centro operativo del lago”. En tal sentido, el historiador manifiesta que, como muestra de eso, pueden citarse las libretas de campo de los exploradores de aquella comisión, con anotaciones como: “Voy a lo de Tauscheck”; “Mandé a la tropa a lo de Tauscheck”; “Llego a casa Tauscheck”. Debe decirse, además, que la esposa del pionero también colaboraba con alimentos. En ese momento, según figura en las hojas añejas de aquellas libretas, el colono exportaba manteca y deseaba levantar un molino e impulsarlo con el arroyo que pasaba por su casa. También pretendía poner una cervecería.

El 12 de diciembre de 1900, se accidentó mientras cruzaba el río Limay. Cuatro días después, se presentó su hijo Guillermo a denunciar la muerte de su padre, ahogado, según lo habían declarado los testigos Lino Millán y Faustino Valdés.

Luego de su fallecimiento, la viuda, doña Carolina, solicitó que se le concedieran cuatro leguas de tierras en compensación de los servicios prestados por su esposo a la Comisión de Límites, pero el pedido fue denegado.

Foto tomada por Leo Wehrli, con José Tauscheck a caballo.

Historias como estas salen de su ostracismo gracias a las imágenes que reúne el Archivo Visual Argentino. Aunque el proyecto se generó más acá en el tiempo, su génesis puede buscarse en 2014, cuando Juan Pablo Baliña y el fotógrafo Florian Von der Fecht se encontraban en el lago Argentino, provincia de Santa Cruz, investigando el poblamiento rural de su brazo norte. En una lancha abandonada en el lago Viedma, se toparon con documentación que había pertenecido a la Comisión de Límites. Luego de indagar durante varios meses, lamentaron que la historia de los hombres que habían dejado allí la embarcación no estuviese abordada por ningún investigador contemporáneo.

La intención que nació, desde entonces, fue rescatar historias para que no se pierdan, y ahora, con el Archivo Visual Argentino como testiguo continuo del paso de las personas que dejan su marca en diversas partes del país, la memoria se eterniza en fotografías salvadas del olvido. La idea de tener a la imagen como eje, claramente, resultó un acierto.

Lee también: Museo de los Viajeros: el sueño de los inmortales

Aquella lancha abandonada, entonces, fue el germen del proyecto, pero Juan Pablo reconoce que la semilla que dio vida a su labor ya venía desde mucho antes: “Mi padre, Luis, es el culpable de mi pasión por la historia. Nos llevaba con mis siete hermanos por la ruta 188, durante horas y horas, en un viejo rural Falcón. Junín, Lincoln, Villegas, Rancul, Nueva Galia hasta que llegábamos a Unión y tomábamos una huella guadalosa… De cada pueblo, nacía una historia”, evoca. Cabe indicar que el investigador nació en Pergamino, provincia de Buenos Aires, pero pasó su infancia en un campo del sur de San Luis. En la actualidad reside en Bella Vista, también en la provincia de Buenos Aires.

Juan Pablo Baliña, alma de historiador.

El historiador define al Archivo Visual Argentino como “un proyecto colaborativo dedicado a rescatar y revalorizar la memoria visual del país”, destacando que “ya reúne más de veinticinco mil imágenes y forma parte de Open Platform Archive Network (OPAN), una red internacional de archivos visuales independientes”.

De tal forma, añade que se trata de “un espacio para investigar colaborativamente y difundir la memoria visual argentina”.

“Durante mucho tiempo, los archivos y las colecciones tendieron a construir parte de su valor alrededor de aquello que nadie más tenía: ‘Esto lo tengo sólo yo’. Creo que eso está cambiando. Cada vez más organizaciones pasan de competir a colaborar, y los archivos no pueden ser la excepción”, expresa, remarcando: “El valor de un archivo no debería estar solamente en lo que conserva, sino también en lo que es capaz de compartir, investigar y poner en circulación. Eso supone abandonar cierta lógica del coleccionista que busca distinguirse por aquello que el otro no tiene y avanzar hacia una construcción más abierta y colaborativa del conocimiento”.

“En ese sentido, las redes sociales pueden hacer un aporte enorme: sacar las imágenes de los depósitos, ponerlas nuevamente en circulación y, sobre todo, permitir que alrededor de ellas aparezcan nuevas miradas e historias”, reflexiona. Precisamente, el Archivo Visual Argentino cobra vida a través de la virtualidad, con una página de Instagram que, justamente, está forjando su propia historia (@archivovisualargentino).

Foto de la balsa Maroma, en las nacientes del río Limay, publicada en el Instagram del Archivo Visual Argentino.

Por otra parte, cabe apuntar que, en su rol de investigador, Juan Pablo trabajó alrededor de ocho años en distintos archivos sobre la Comisión de Límites con Chile, además de ser autor de más de diez libros (el último es “Paisanos. Gauchos, indígenas y gringos con un país adentro”). 

Casado con Anita, a diario intenta transmitirles a sus cuatro hijos —Ceferino, Cipriano, Indalecio y Filomena— su amor por la tierra argentina, que él materializa en su labor como investigador. Igualmente, sabe que esto de husmear en viejos papeles puede devenir en frustraciones: “No hay nada más fácil que perderse en un archivo”, reconoce, y esgrime que resulta “simple terminar como un fantasma con guantes de látex, sin ver el sol, entre miles de cajas polvorientas, intentando que nada se escape ni se pierda”. En tal sentido, advierte que “un archivo público puede ser un templo de la burocracia”, aunque destaca que, incluso en ese tipo de lugares, “siempre hay una o dos personas que le dan vida, que saben valorar la historia, que tienen interés genuino en preservarla y brindar acceso a los investigadores”.

Rodeado de textos y fotos añejas; el ámbito natural del historiador Juan Pablo Baliña.

Precisamente, en su pretensión de resguardar la memoria, solicita que quienes tengan material fotográfico de otras épocas lo hagan llegar al Archivo Visual Argentino (la dirección de correo electrónico es archivovisualargentino@gmail.com). “Sabemos que existen muchas fotografías olvidadas: están arriba de los armarios, en una caja de zapatos o debajo de una cama. Queremos que, desde allí, pasen al recuerdo de todos los que llevan un país adentro”, explica. 

Te puede interesar