2026-09-21

“Viaje de locos”: un documental que busca derribar los estigmas sobre la salud mental

La película, dirigida por Mirta Elvira y producida y montada por Mariano Benito, registra el viaje de 44 personas desde Bariloche hasta Valparaíso para participar de una conferencia de salud mental comunitaria. Propone una mirada sobre la vida cotidiana de quienes atraviesan padecimientos mentales, lejos de los diagnósticos y las instituciones.

¿Qué llamamos normalidad? ¿Dónde empieza y termina aquello que denominamos “locura”? ¿Qué sucede cuando las personas que habitualmente son observadas desde un diagnóstico toman la palabra y cuentan su propia experiencia?

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Esas son algunas de las preguntas que atraviesan Viaje de locos, el documental realizado por la psicóloga y doctora en Salud Mental Comunitaria Mirta Elvira, que se presentó el lunes en la apertura del Festival Audiovisual Bariloche. 

La película nació de una inquietud que Elvira arrastraba desde hacía años: llevar al lenguaje audiovisual una mirada sobre la salud mental que permitiera correr el foco de los diagnósticos y acercarse a la vida cotidiana de las personas.

“Siempre quise hacer una película donde el tema del estigma esté presente”, explicó. La inquietud estaba vinculada también con su recorrido académico. Su tesis doctoral en Salud Mental fue publicada posteriormente como libro y aborda la manera en que las personas pueden ser comprendidas no solamente desde una perspectiva diagnóstica, sino también desde sus experiencias y su vida cotidiana.

“Hoy en día hay muchísimo más llegada audiovisual, entonces me faltaba hacer ese giro de mostrar eso en un material audiovisual”, señaló.

Una experiencia inolvidable convertida en documental 

El proyecto encontró su forma durante un viaje que, por sus dimensiones y por la experiencia que implicó, terminó dando nombre al documental. Durante un año se trabajó para reunir los recursos necesarios y organizar el traslado de 44 personas desde Bariloche hasta Valparaíso, Chile.

En el grupo viajaron usuarios de servicios de salud mental, talleristas y familiares, pero también estudiantes universitarios: siete de Medicina de la Universidad Nacional de Río Negro y siete de Enfermería de la Universidad Nacional del Comahue.

La elección de incorporar a los estudiantes no fue casual. Para Elvira, la formación de los futuros profesionales constituye una parte central de la experiencia. “Me interesa el tema de la formación, que desde entrada los estudiantes puedan entender de qué se trata”, explicó.

El viaje tenía además el objetivo de participar de una conferencia de salud mental comunitaria y llevar hasta ese espacio las voces de quienes habitualmente no ocupan el centro de los congresos académicos.

“En los congresos siempre estamos los psicólogos, los psiquiatras. Yo quería que en realidad se pudiera ver la vida y tener una perspectiva de quien ha padecido o padece un padecimiento mental”, contó.

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Una cámara dentro del viaje

La película fue registrada durante el recorrido con una cámara pequeña, debido a la imposibilidad de trasladar un equipo cinematográfico de grandes dimensiones.

La decisión también respondió al tipo de documental que Elvira tenía en mente, una propuesta más cercana a la observación que a la explicación.

El viaje desde Bariloche hasta Valparaíso implicó compartir durante horas un mismo espacio, dormir y comer en el micro y, una vez en destino, convivir en un hostel. Esa cotidianeidad se convirtió en parte fundamental del registro.

“Fue un viaje larguísimo, donde tuvimos que convivir, dormir, comer en el viaje y llegar ahí, instalarnos y convivir en un hostel todos y todas”, contó y agregó que justamente en esa convivencia aparecen elementos capaces de interpelar las ideas instaladas sobre la salud mental.

El documental tuvo además un extenso proceso de edición. Mariano Benito, productor y montajista de la película y compañero de vida de Mirta, tuvo un papel central en esa etapa.

“Vos después tenés que hacer, de acuerdo a un guion, recortar un montón de material y focalizar en lo que querés contar”, explicó. La construcción final fue, según relató, un trabajo conjunto para decidir qué historias y momentos del viaje debían formar parte de la película.

A esa mirada se sumó también la participación de Elena Benito, actriz y vinculada al proyecto desde una perspectiva externa al ámbito de la salud mental. Mirta destacó precisamente esa mirada “fresca” de alguien que no pertenece al campo profesional de la salud mental como otro de los elementos que enriquecieron el documental.

Después del libro, llegó la película 

Las preguntas que deja la película

Para Elvira, Viaje de locos no pretende ofrecer respuestas cerradas. Por el contrario, considera que una de las posibilidades más valiosas del documental es que el espectador termine la película con nuevas preguntas. “Qué es la normalidad, qué es lo que le llamamos normal, qué es la locura”, enumeró.

La intención es mostrar que las personas que atraviesan un padecimiento mental no pueden ser reducidas a una institución o a un diagnóstico. “Cómo son esas personas que por fuera de una institución o por fuera de un diagnóstico tienen una vida cotidiana como nosotros”, planteó.

En ese sentido, considera que una de las funciones de la película es contribuir a disolver el estigma que todavía existe alrededor de la salud mental.

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Más conciencia, pero menos recursos

La conversación también llevó a Elvira a analizar la situación actual de la salud mental y los cambios que observa en la sociedad. Su mirada distingue entre una mayor conciencia comunitaria sobre estas problemáticas y un escenario que, desde lo social y político, considera preocupante por la reducción de recursos destinados a la atención.

“El problema ha sido muy amplio. La brecha es muy grande entre las personas que necesitan cuidado y atención y lo que se ofrece es muy poco”, afirmó. Según explicó, esa distancia puede profundizarse mientras se debilitan las redes sociales y comunitarias que funcionan como espacios de cuidado.

Elvira también llamó la atención sobre la amplitud del concepto de padecimiento mental. No se trata solamente de los cuadros más graves, sino de un abanico que puede incluir situaciones de malestar, insomnio o ansiedad y que puede atravesar a cualquier persona en distintos momentos de su vida.

“Cualquiera de nosotros en cualquier momento de la vida puede tener un padecimiento mental que por momentos puede ser parte del ciclo vital”, sostuvo. Por eso, consideró que uno de los elementos centrales de la salud mental es la existencia de una red de cuidados.

“Una de las cosas que se está rompiendo es ese lazo social, esa red de cuidado”, advirtió. Para Elvira, ese proceso está relacionado con un creciente individualismo y con una sociedad más enfocada en el tener que en el ser. “Todo eso nos aleja de lo que serían los parámetros para poder tener una salud mental acorde”, señaló.

La conclusión aparece entonces en dos planos. Por un lado, existe una mayor conciencia social sobre la importancia de hablar de salud mental. Por otro, persisten desafíos vinculados con los recursos disponibles y con la necesidad de reconstruir redes comunitarias de cuidado.

En ese cruce se ubica Viaje de locos, el recorrido que comenzó con un viaje de 44 personas hacia Valparaíso y que terminó convirtiéndose en una película que busca interpelarnos a través de una mirada sensible. 

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