Caballos sueltos en Bariloche: Sanidad Animal defendió los operativos y pidió avanzar en una tenencia responsable
El reclamo de propietarios de caballos que se acercaron al Concejo Deliberante volvió a poner en discusión la situación de los equinos sueltos en distintos sectores de Bariloche. Entre los planteos realizados aparecieron cuestionamientos por las multas, denuncias de supuesto maltrato y críticas hacia las condiciones en las que permanecen los animales cuando son trasladados al resguardo municipal.
Frente a esta situación, el director de Sanidad Animal de Bariloche, Pablo Roque, defendió el trabajo que lleva adelante el área y explicó que los operativos forman parte de una política de control de fauna urbana que comenzó a profundizarse durante el último año.
“En principio, no vamos a permitir que se desprestigie el trabajo profesional que hace Sanidad Animal”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que el área cuenta con personal especializado para intervenir ante situaciones vinculadas con equinos.
“Nosotros hacemos un trabajo profesional, con personal capacitado para estar en las calles y en los cuidados a los animales”, señaló.
Una ordenanza que comenzó a aplicarse con mayor intensidad
Uno de los puntos centrales del reclamo está relacionado con la antigüedad de la normativa que regula la tenencia de equinos. Roque reconoció que la ordenanza vigente tiene más de tres décadas, pero remarcó que el problema no es la existencia de la norma sino su aplicación.
“Ellos lo que dicen es la ordenanza es del año 1994 y pasaron más de 30 años. La queja viene por el lado de que antes no se trabajaba así, no se levantaba a los caballos”, indicó.
Según explicó, durante muchos años el Municipio no desarrolló un esquema de captura y resguardo de equinos como el que funciona actualmente.
“Todo esto cambió a partir de septiembre del año pasado, cuando el intendente decidió adquirir el carro para el traslado de equinos”, explicó.
Roque detalló que anteriormente los animales eran trasladados a dependencias de la Policía Rural y que, en algunos casos, podían regresar con sus propietarios sin atravesar todas las instancias administrativas correspondientes.
“Se decide empezar a trabajar en un resguardo municipal nuevo, que es en el Parque Municipal Llao Llao, en contraposición a lo que se hacía antes, que se lo llevaba la Policía Rural. La Policía Rural muchas veces se los devolvía, sin pasar por la instancia de las multas y el juez de faltas, o estaban ahí en Sanidad Animal y a la noche se los robaban”, relató.
Por ese motivo, sostuvo que se tomó la decisión de contar con un espacio municipal específico.
“Entonces se definió que tengan un resguardo municipal los equinos, alejados de la ciudad, para justamente resguardarlos”, señaló.
“Nosotros venimos realizando un trabajo de manera responsable y de una forma sostenida porque es permanente. Sobre todo abordando una problemática que durante muchísimos años estuvo ausente de Bariloche”, afirmó.
En ese marco, explicó que la presencia de caballos sueltos en espacios públicos pasó a ser considerada dentro de una política más amplia de control de fauna urbana.
“Obviamente ahora la problemática se transformó en una política pública del control de fauna urbana, en este caso el equino suelto en vías públicas”, sostuvo.
También defendió el trabajo de los profesionales y trabajadores que intervienen en cada procedimiento.
“De esta manera, no vamos a permitir que se intente desprestigiar el trabajo de los inspectores y de los veterinarios, porque nosotros tenemos siete veterinarios que hacen un seguimiento tanto a los perros de caniles, como a los caballos que están alojados en el Parque Municipal”, explicó.
Según detalló, detrás de cada operativo intervienen distintas áreas municipales.
“Después, detrás de cada uno de los operativos que hacemos nosotros, hay personas que trabajan desde el área administrativa que sube las actas, hasta la persona que lleva el acta al juez de faltas, sin dejar de mencionar a los recorredores, a los que reciben las denuncias, que son los chicos del 103, donde están todas las denuncias de caballos sueltos”, manifestó.
El argumento de la seguridad vial
Roque puso especial énfasis en los riesgos que representa la presencia de equinos sueltos en calles, rutas y espacios públicos.
“No estamos hablando de una discusión teórica, estamos hablando de animales que pueden ser atropellados, de familias que pueden salir afectadas en un accidente vial por un accidente, como ya ha pasado y eso puede generar víctimas fatales”, sostuvo.
En ese sentido, recordó que Bariloche tiene antecedentes de siniestros viales en los que estuvieron involucrados animales.
Y remarcó: “No se puede desconocer que la ciudad pasó por situaciones de accidentes viales, entonces no se puede esperar a que vuelva a ocurrir una tragedia para preguntarnos por qué el municipio no trabajó antes”.
Para el director de Sanidad Animal, la intervención municipal responde precisamente a esa responsabilidad.
“Nosotros estamos cumpliendo con una responsabilidad municipal ejecutando la ordenanza vigente. Es por eso que esta el patentamiento. 44 de los 46 equinos que nosotros levantamos no estaban patentados. Cuando el patentamiento no está, pasa un accidente y el caballo no es de nadie”, afirmó.
Sanidad Animal no fija las multas
Frente a las críticas por los montos que deben afrontar los propietarios, Roque diferenció las responsabilidades del área que conduce de las funciones del juez de Faltas.
“Cuando el patentamiento no está, pasa un accidente y el caballo no es de nadie. Eso quizás les moleste, que ahora todos los caballos que se levantan, si no están patentados, el juez no se los entrega”, señaló.
Pero aclaró: “Hay que diferenciar la parte del Ejecutivo y la parte del juez de Faltas, que ahí van todas las multas, y las multas las aplica el juez, las pone el juez, las cobran el juez”.
“Nosotros desde Sanidad Animal no cobramos las multas, no ponemos los montos de las multas, eso lo hacen entre el Concejo Deliberante y el juez”, remarcó.
En ese sentido, sintetizó cuál es el criterio con el que trabajan desde el área municipal: “Nosotros trabajamos con la mirada puesta en el bienestar de los animales y en la seguridad de los vecinos”.
Uno de los caballos retirados de la vía pública
Las condiciones del resguardo y la alimentación
Otro de los cuestionamientos planteados estuvo relacionado con las condiciones del lugar donde permanecen los animales, particularmente a partir de imágenes en las que se observaban sectores con barro y equinos con distintas lesiones.
Roque reconoció que las condiciones climáticas tienen incidencia, especialmente durante los períodos de lluvias intensas, y aseguró que se trabaja para mejorar el espacio.
“Se está trabajando en mejorar el lugar, por supuesto que durante las lluvias el lugar se ve afectado pero en el verano en realidad estuvimos más complicados, teníamos trece caballos y un solo corral”, agregó.
También respondió a los cuestionamientos relacionados con la alimentación de los animales.
“Después otra cosa que decían, el alimento de los caballos, dijeron que cobramos 20.000 pesos y un fardo por día, y eso es completamente mentira”, afirmó.
Según detalló, el Municipio entrega un fardo cada dos días y realiza un seguimiento veterinario de los animales.
“Nosotros cobramos un fardo cada dos días, el fardo hoy está costando $17.000 pesos y eso te traslada al precio final. Esa información nutricional la brinda un veterinario, no es que la hace alguien que le parece”, sostuvo.
Además, explicó que los animales reciben distintos cuidados cuando ingresan al resguardo.
“Es un fardo cada dos días, que es lo que se le da para que los caballos que entran, muchos caballos entran muy bajos de peso, nosotros le agregamos vitamina, le agregamos balanceado y los desparasitamos porque tienen parásitos”, indicó.
“La responsabilidad nuestra es cuidar a los animales y cuidar a los vecinos”
El funcionario insistió en que la política municipal apunta a evitar que los animales circulen libremente por calles y rutas.
“La responsabilidad nuestra es cuidar a los animales y cuidar a los vecinos de que no tengan un accidente. No podemos permitir eso, que sigan los caballos sueltos”, sostuvo.
“Prevenir, entendemos que también es poder gobernar y cuidar a los animales y cuidar a la familia de Bariloche”, agregó.
En ese marco, destacó que el Municipio cuenta con profesionales veterinarios para intervenir ante los animales capturados.
“Y los propietarios tienen un trabajo profesional. Ninguno de los propietarios tiene un veterinario de exposición como Sanidad Animal, que tiene un veterinario de exposición para atender a los caballos”, señaló.
“El problema no es la ordenanza, el problema es el caballo suelto”
Roque sostuvo que el eje de la discusión debería estar puesto en el riesgo que genera un animal suelto y no solamente en el monto de las multas.
“Nosotros no podemos desconocer la ordenanza y la ordenanza es bastante clara. Caballo que está suelto, caminando, pastoreando, libre, en vía pública, caballo que el municipio lo debe capturar en forma segura como se hace y mantener al resguardo y después la multa le corresponde al propietario”, afirmó.
Más adelante, volvió sobre la necesidad de actualizar la normativa, pero remarcó cuál considera que es el problema central.
“Nosotros no estamos persiguiendo a ningún propietario, acá hay un riesgo concreto, hay un Estado que está interviniendo, cuando no intervenía, el bienestar del caballo para nosotros es prioridad”, agregó.
Y sostuvo: “Se puede discutir la norma, la normativa, sí, porque la ordenanza es del 94 y la podemos discutir, pero el problema, no hay que negarlo, el problema no es la ordenanza, el problema es el caballo suelto en vía pública, ese es el problema más grande”.
Un cambio de paradigma en la tenencia de animales
Finalmente, Roque buscó diferenciar el control de la fauna urbana de cualquier postura contraria a la tenencia de animales.
“Para ellos el cuidado sigue siendo decir solamente que ama a los animales y nosotros no estamos cuestionando eso. No estamos en contra de los caballos, no estamos en contra ni de que tengan caballo, perro, gato, lo que sí estamos en contra de que esa tenencia sea irresponsable”, remarcó.
En esa línea, explicó que el criterio se aplica a cualquier animal que pueda generar un riesgo o afectar a terceros.
“Claramente si el animal está en vía pública es una tenencia irresponsable, sea un perro, un caballo o un gato, porque eso afecta a otro vecino, o porque produce un accidente, o porque un perro ataca a otro, o porque muerde, o porque rompe la bolsa”, señaló.
Roque reconoció que modificar estas prácticas requiere también de un proceso educativo y cultural.
“Nos cuesta mucho esa parte de entender la tenencia, estamos trabajando en educación, en tenencia responsable de animales”, afirmó.
Y cerró: “Tendremos que hacer un esfuerzo más para seguir educando a las generaciones futuras, porque para los adultos es muy difícil cambiar, ese cambio cultural nos va a costar mucho, pero aunque sea que los que vengan después de nosotros sean mejores que nosotros”.