PELEA ETERNA
La cruda lucha de Gustavo Sofovich contra las adicciones: “Voy a narcóticos anónimos”
La vida que Gustavo Sofovich construyó después de las adicciones ya no se parece a la etapa que lo dejó aislado de sus afectos. Hoy sostiene una rutina deliberadamente sencilla, pero reconoce que la recuperación no admite descansos y que cada jornada exige volver a elegir el mismo camino.
El reciente choque entre su auto y una moto en Palermo volvió a ponerlo bajo la mirada pública y reactivó los prejuicios sobre su pasado. Durante su visita a Arriba argentinos, Nacho Otero le preguntó si todavía sentía ese peso. Gustavo Sofovich respondió sin rodeos: “Que no te quepa ni la menor duda. Siempre hay un mala leche. Pero la gente que está al lado mío sabe quién soy”.
En lugar de presentarse como alguien ajeno al riesgo de una recaída, el productor contó cuál es el principal sostén de su recuperación: “No escupo para arriba porque voy al grupo de narcóticos anónimos tres o cuatro veces por semana, mi vida es muy simple y básica hoy en día”. Esa disciplina también se refleja en sus hábitos cotidianos: “Mi rutina empieza en mi casa con la gimnasia, disfruto de pasear a mi perro, de ahí voy de nuevo al gimnasio, desayuno, hago gimnasia de nuevo”.
El ejercicio ocupa ahora un lugar central en ese nuevo equilibrio. “Hoy en día mi adicción es sana”, resumió Gustavo Sofovich antes de explicar que también modificó su relación con la noche y el trabajo: “Tengo la suerte que Dios me dio de levantarme de la siesta e ir a hacer Polémica en el bar si quiero, y sino no voy. A la noche no salgo porque no lo disfruto”.
Detrás de esa calma hubo un proceso doloroso que afectó incluso sus amistades más cercanas. “Me costó mucho volver a ser quien soy. Por suerte mi viejo antes de morirse lo vio. Mis amigos no me atendían el teléfono porque yo transité la oscuridad durante muchos años”, confesó. La recuperación también le permitió reencontrarse con una versión propia que creía perdida.
Frente a la exposición generada por el accidente, el productor marcó con claridad ante quiénes siente que debe responder. “A las dos únicas personas a las que yo les debo una explicación es a mis hijos y a mi entorno que es muy chiquito. No escondo nada, soy muy franco”. Su prioridad, afirmó, permanece en ese círculo íntimo que lo acompañó durante la reconstrucción.
Lejos de presentar su experiencia como una batalla terminada, Sofovich remarcó que la recuperación requiere constancia. “Hay una vida mejor y está al alcance de todos. Hay que pelear todos los días porque la adicción de un adicto está todos los días. Hay que trabajar para que eso no vuelva y no aflore”. Su confesión dejó una advertencia, pero también un mensaje para quienes todavía buscan una salida.