A UN AÑO DEL MEMORIAL
El Mirage que apunta a Malvinas: el símbolo de memoria que fue piloteado por un barilochense
El Mirage III que se encuentra emplazado frente al lago Nahuel Huapi se convirtió en una de las piezas más impactantes del Memorial Multiespacio de Malvinas de Bariloche. A un año de la inauguración del espacio, la aeronave volvió a ocupar un lugar central durante el acto conmemorativo, en una jornada que reunió a veteranos, vecinos y protagonistas de la misión que permitió recuperar y trasladar el avión hasta la ciudad.
El director del Museo de Malvinas, Carlos Bariggi, agradeció especialmente la presencia de Eduardo Estrada, jefe de la misión que tuvo a su cargo el traslado del Mirage a Bariloche, y de Oscar Smith, uno de los técnicos que trabajó en su recuperación.
Bariggi destacó el trabajo realizado en Córdoba, donde la aeronave fue recuperada, desarmada, reconstruida y reacondicionada antes de iniciar el viaje hacia Bariloche. Fue restaurado en los talleres militares de la ciudad de Río Cuarto.
“Por suerte le dejaron un par de impactos en el costado izquierdo para tener la memoria viva”, señaló Bariggi, al referirse a las marcas que conserva el avión y que permiten mantener visible parte de su historia de combate.
Estrada encabezó una misión integrada por 15 militares y civiles que participó del operativo. El trabajo permitió que el Mirage pudiera ser trasladado hasta Bariloche y finalmente instalado en el Memorial, a metros del lago.
Un Mirage con historia de combate
La aeronave fue donada por la Fuerza Aérea Argentina y trasladada a Bariloche en agosto de 2025, en un operativo logístico coordinado entre el Gobierno de Río Negro, el Municipio, técnicos y veteranos de Malvinas.
Antes de llegar a la ciudad, el Mirage fue reconstruido en los talleres de la Fuerza Aérea Argentina en Río Cuarto, Córdoba. Para recuperar la aeronave se utilizaron piezas provenientes de otros aparatos.
Una vez reacondicionado, el avión fue trasladado en dos camiones hasta el aeródromo de Bariloche, donde fue ensamblado antes de su emplazamiento definitivo en el Memorial Multiespacio de Malvinas, sobre la costanera.
Su ubicación tampoco es casual.
El Mirage fue colocado con una inclinación de 10 grados y orientado directamente hacia las Islas Malvinas. Además, permanece prácticamente al ras del agua, como homenaje a las maniobras de vuelo rasante que realizaban los pilotos argentinos durante la guerra de 1982 para evitar ser detectados por los radares.
El avión que hoy puede verse junto al Nahuel Huapi es, además, una pieza de enorme valor histórico. Se trata del último Mirage operativo de su tipo en el país y participó en 16 misiones de combate reales durante la guerra.
Cuatro de esas misiones fueron comandadas por el piloto barilochense Jorge Luis Huck, lo que agrega un vínculo fuerte entre la aeronave, la historia de Malvinas y la propia comunidad de Bariloche.