2026-09-02

DESPUÉS DE SEIS AÑOS DE TRABAJO

Presentan “Espacio de escucha” para reconectar al pueblo mapuche con sus cantos

Se trata de un portal digital que ideó el colectivo Kultruneras de Bariloche. Ya está disponible en internet, pero se dará a conocer en una sede de la Fundación Balseiro.

Como corolario de un trabajo que lleva seis años, el próximo viernes (4 de septiembre) se dará a conocer el “Espacio de escucha” que ideó Kultruneras, colectivo que precisamente, funciona desde 2020 en Bariloche. Se trata de un portal que asume como objetivo “revincular la memoria sonora del pueblo mapuche lejos de la lógica de los museos occidentales”, experiencia autogestionada que asume como tarea devolver “los cantos ancestrales a sus territorios”.

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“La gestación de esta plataforma fue el resultado de una comunidad de práctica, integrada de forma autogestionada y horizontal por kimelfe o educadoras mapuches, realizadoras audiovisuales, músicas, comunicadoras, fotógrafas, artistas, retrafe o plateras, tejedoras y diseñadoras” que forman parte de Kultruneras, según explicó para El Cordillerano Anahí Rayen Mariluan, una de las impulsoras de la iniciativa.

Del proyecto también participan otros ámbitos que actúan fuera de esta ciudad y después de “sistematizar y poner en valor memorias reunidas a lo largo de más de seis años de trabajo territorial, el colectivo dio luz a una comunidad virtual de resistencia estética y política”, definió la cantora mapuche. “Una de las decisiones políticas y conceptuales más profundas del proyecto fue distanciarse de la categoría de archivo”.

Sucede que ante “todas las historias que conocemos, en las que se disocian las materialidades del pueblo mapuche inserta en los museos, el colectivo consensuó crear un Espacio de Escucha. Desde esta mirada, el sonido es una vibración viva, un conjunto de saberes que se lleva en el cuerpo y una herramienta del territorio que se planta frente y se resiste a la formalización”, precisó Mariluan.

Concretamente, “la plataforma web no sigue un criterio bibliotecario estándar, más bien dibuja un mapa político del tiempo y del espacio que tensiona el pasado colonial con el presente vivo del pueblo mapuche”. Se organiza “a través de la categoría transversal del ül, que implica tanto el canto como la poesía” y “se despliega en tres áreas fundamentales”. La primera, para esta descripción de El Cordillerano, “rastrea e identifica registros históricos de cantos mapuche confiscados y resguardados en fonotecas y repositorios institucionales”.

El portal ya está disponible.

La sección en cuestión “se propone actualizar esos sonidos del pasado con las voces y realidades del presente, devolviendo su sentido social y comunitario”. Además, “en otra dimensión se recuperan y difunden grabaciones y expresiones actuales que los territorios usan con fines reparadores o recreativos. Es la demostración empírica de que el canto no es una tradición extinta, más bien se trata de una práctica social e identitaria en constante recreación y uso en la vida social contemporánea de las comunidades y personas mapuche”, subrayó la artista.

Potencia y experimentación

También se ponen a consideración de quienes visiten el portal “tres áreas entrelazadas que visibilizan la potencia artística, la experimentación estética y la capacidad creadora de los músicos y cantores o ülkantufe del presente. Al difundir creaciones contemporáneas, dar a conocer el uso y la confección de los ayekawe o instrumentos propios y poner en valor la palabra poética, el sitio legitima las restituciones sonoras de las nuevas generaciones frente a las estéticas urbanas y territoriales modernas”, aseveró Mariluan.

En la herramienta también se pensó en “un área destinada a recibir grabaciones amateurs o registros de investigadores que deciden donar sus archivos para disponerlos en escuchas comunitarias. Esta sección abre un canal consensuado y dialógico para que los materiales retornen a la gestión y control de las propias comunidades mapuche”, demanda el ámbito creador.

A propósito, “no sólo se espera que las grabaciones vuelvan, sino que con ellas (también retornen) las contadas en que se produjeron. El colectivo, aspira a ser receptor de quienes no sepan qué hacer con viejas grabaciones. Para ello Kultruneras, se encarga de itinerar con distintas motivaciones donde se las convoque, congregándose mediante escuchas comunitarias para entender mejor los procesos que condujeron al silenciamiento histórico de las expresiones que tienen voz”.

Para cerrar la descripción, mencionó la cantora que también forma parte del portal “una sección que nuclea a los sonidos de la naturaleza y de la biodiversidad —el agua, el viento, las aves que también tienen su voz— y se colocan jerárquicamente en el mismo nivel que las ejecuciones vocales o instrumentales humanas. Se restituye así el kimün o saber originario que comprende al entorno ecológico, o lo que el pueblo mapuche entiende como itrofill mongen, es decir, un sujeto sintiente y parlante con el cual se cohabita y se dialoga”.

Atenta a los tiempos que corren Kultruneras sabe que “alojar contenidos en la red global expone los saberes al extractivismo y la captura de agentes externos”. Como intento de contrarrestar esa rapiña, “la plataforma despliega tácticas de resistencia tecnológica ingeniosas. Por un lado, utiliza el mapuzungun como filtro político. Así, la web utiliza la lengua originaria como idioma primordial de navegación y catalogación”.

La incorporación “no es un detalle estético, funciona como un filtro que desactiva e interrumpe la inteligibilidad de los algoritmos de búsqueda y rastreo masivo de metadatos de las corporaciones tecnológicas de Occidente. Al evitar etiquetas genéricas comerciales, se resguardan los saberes de la apropiación cultural y turística masiva, priorizando un acceso íntimo, horizontal y directo para las propias comunidades mapuche que buscan encontrarse con su memoria sonora”.

El Espacio de Escucha ya puede visitarse en https://sonidosmapuche.com/ Más allá del ámbito virtual, se presentará el próximo viernes (4 de septiembre) desde las 18 en Las Golondrinas – Fundación Balseiro (Bustillo 2.950), como antesala al Día de la Mujer Indígena. Además del colectivo impulsor y otros espacios, serán de la partida Ange Cayuman y Andrea Salazar, que llegarán especialmente desde Ngulumapu (Chile) para acompañar la actividad.

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