2026-09-02

Olga, la vidente que ha participado de búsqueda de personas en Bariloche: "Veo como una pantalla en mi mente"

La vecina de El Mallín, que se autodefine como vidente, habló en El Cordillerano Radio sobre el don que asegura tener desde niña y sus más de 40 años de experiencia. Relató intervenciones en búsquedas junto a fuerzas de seguridad y recordó sus participaciones en los casos de Nicola Henkler en Bariloche e Isabel Barco en La Angostura.

Olga Esther Martínez Szanto asegura que nació con un don que durante buena parte de su vida consideró algo natural y que en su entorno familiar se naturalizó. En diálogo con El Cordillerano Radio (Fm 93.7), la vecina del barrio El Mallín que se autodefine como vidente, contó cómo descubrió sus capacidades y relató algunas de las experiencias que atravesó durante más de cuatro décadas atendiendo consultas y participando en búsquedas de personas desaparecidas.

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“Nací con este don, lo tengo de familia, en mi casa se hablaba como algo natural de estas cosas como por ejemplo la muerte, no me creía diferente, siempre me vi igual a otras personas”, explicó.

Olga Ester Martínez Szanto contó que una de las primeras experiencias que recuerda ocurrió cuando tenía apenas cinco años, "a esa edad vi el fallecimiento de un hermano mío, cuatro años después falleció”, relató como testimonio de una premonición a temprana edad.

Con el paso de los años comenzó a comprender que aquello que percibía no era algo habitual para todas las personas. “De más grande me di cuenta que veía lo que otras personas no, le empecé a leer las cartas a otras personas, me llegaba  información personal de esas personas y la gente se sorprendía, seguí mi vida normal pero me di cuenta que tenía un don”, sostuvo.

Según explicó, con el tiempo comenzó a recibir pedidos de distintos ámbitos vinculados con investigaciones y búsquedas y aseguró que no solamente particulares recurrieron a ella. “No solo la policía me pidió ayuda, he atendido jueces, fiscales, carabineros de Chile que me han llamado para buscar personas desaparecidas, hace más de 40 años que atiendo”, afirmó.

“Un vidente ve como si fuera una pantalla en la mente, donde se ve una película, lo que yo hago es transmitirle a la gente lo que veo en esa pantalla, como una crónica de una película pero que no hago yo, es algo que se me aparece”, describió.

“Primero que nada nadie tiene la obligación de creer lo que vos crees, no obligo a nadie, el que viene, es porque no es casualidad, siempre trabajo con Dios y la Virgen, si alguien aparece en mi vida es porque es enviado por Dios, no viene obligado”, sostuvo.

Su explicación sobre el origen de estas capacidades está vinculada además con una concepción espiritual de la vida. “Todos nacemos con el mismo kit de herramientas, nadie es diferente, solo que algunos las utilizan y las desarrollan y otros no, venimos de vida tras vida trabajando a nivel espiritual. La vida es una escuela donde venimos a aprender y avanzar espiritualmente, cada uno viene con lo aprendido anteriormente, el famoso karma son las materias que dejé pendientes en otra vida, cada persona cumple con lo propio y nadie le puede hacer los deberes de otro”, explicó.

En ese sentido, sostuvo que no interviene en todos los casos que aparecen públicamente y que necesita ser convocada para hacerlo. “Hace poco estuve con la búsqueda de una persona que no han encontrado, por Loan no me han preguntado pero cuando veo casos tan publicitados no me pongo a ver el caso, yo atiendo lo que tengo que atender en mi casa, lo que me solicitan, pero si nadie me pide no me pongo a mirar un caso resonante”, señaló.

En esta línea, explicó que esta medida pasa más sobre "la responsabilidad" ya que en el universo "hay un registro que funciona como un gran libro, en ese lugar se ve cada movimiento que hacen los seres vivos, entonces, yo no puedo agarrar el libro por mi cuenta para hacer chusmerío barato, no movilizo energía porque sí, es una intervención en un alma”, afirmó.

El recuerdo del caso Nicola Henkler

Uno de los casos que mencionó durante la entrevista fue el de Nicola Henkler, la joven turista alemana que desapareció en Bariloche el 22 de diciembre de 2002 y cuyo paradero continúa siendo un misterio.

“Cuando Nicola Henkler desapareció, yo estaba en Buenos Aires y los jueves y la policía me mandaron a llamar”, relató Martínez Szanto al recordar su intervención.

La desaparición de Nicola conmocionó a Bariloche y tuvo repercusión nacional e internacional. La joven, una fisioterapeuta alemana que se encontraba de viaje por la Patagonia, fue vista por última vez el 22 de diciembre de 2002, cuando salió del hostel donde se alojaba en el centro de la ciudad.

Las primeras hipótesis estuvieron relacionadas con un posible accidente en la montaña. Más de un centenar de rescatistas participaron de los rastrillajes en distintos sectores, aunque no encontraron rastros que permitieran determinar qué había ocurrido.

Con el paso del tiempo también se investigaron otras hipótesis, entre ellas la posibilidad de un crimen o un secuestro. La causa tuvo además numerosas pistas que finalmente no permitieron establecer el paradero de la joven.

Entre esas líneas de investigación aparecieron también los testimonios de personas que se presentaban como videntes. Una crónica periodística de aquella época recogió el relato de una mujer que aseguró haber recibido información sobre el recorrido que habría realizado Nicola.

“Hubo una mujer que denunció una situación tan precisa como posible, que demandó un prolongado e inútil esfuerzo de las autoridades. La presunta vidente aseguró que Nicola había tomado un colectivo equivocado cuando se dirigía al cerro Catedral, y que había ascendido a un auto de modelo antiguo y con deterioros de pintura en cercanías de la gruta de la Virgen de las Nieves, en el nacimiento del camino de acceso al Catedral. Agregó que el vehículo estaba ocupado por dos hombres”, señalaba aquel fragmento periodístico de Diario Rio Negro.

A más de dos décadas de la desaparición de Nicola Henkler, el caso continúa sin una respuesta definitiva. La joven fue vista por última vez el 22 de diciembre de 2002 y, pese a los numerosos rastrillajes, hipótesis, testimonios y pistas investigadas a lo largo de los años, nunca se logró determinar qué ocurrió después de que abandonara el hostel donde se alojaba.

La historia de Nicola continúa siendo uno de los casos de desaparición más recordados de Bariloche y, tal como ocurrió durante los primeros años de la investigación, diferentes testimonios y teorías volvieron periódicamente a poner el caso en el centro de la atención pública.

El caso Barco

La intervención de Martínez Szanto, según su propio relato, no se limitó al caso de Nicola. También recordó una búsqueda en la que aseguró haber señalado el lugar donde posteriormente fue encontrada una mujer.

En este sentido, Olga afirmó que fue convocada por la Policía de Neuquén en el caso de Isabel Barco, "tuve que ir dos o tres veces y yo llegaba a la comisaría porque me llamó la policía de Neuquén, junto a inspectores, cuando llegué para señalar dónde veía esa señora, estaba la formación de la policía que me acompañó, que finalmente la encontraron donde yo dije”, contó.

Barco fue hallada muerte en una zona de díicil acceso, inmediaciones de la ruta nacional 231, cerca del lago Espejo. La mujer había desaparecido en febrero de 2002 y su cuerpo fue encontrado en mayo. Su esposo fue detenido por el asesinato.

Según relató, aquella intervención incluso despertó el interés de medios extranjeros. “Por ese caso vinieron de una cadena de EEUU para hacerme una entrevista, un ciclo de entrevistas para personas que ayudan a la policía”, afirmó.

También mencionó otro caso ocurrido en la zona del cerro Piltriquitrón.

“Participé en otra persona que se encontró en el Piltriquitrón, en el medio de la montaña, yo lo guiaba a sus hijos desde acá por teléfono. Cuando lo encontraron tuve que ir porque los jueces me llamaron para preguntarme cómo sabía yo dónde se encontraba ese hombre”, relató.

Una experiencia que recuerda con dolor

Durante la entrevista, la mujer también relató una experiencia relacionada con una adolescente de 14 años que, según contó, sufría situaciones de acoso dentro de su entorno familiar.

“Hace mucho sentí mucho dolor por una nena muy bonita de 14 años, hace muchos años, esa nena estaba perseguida por el padrastro, ese hombre la acosaba, ella le decía a su mamá pero su madre no le creía, yo le avisé y le dije a su mamá que me vea, hablé con la madre, no me creyó, conclusión la nena se suicidó”, relató.

Para Martínez Szanto, ese tipo de situaciones son una de las partes más delicadas de su actividad, debido a las consecuencias que puede tener para las personas involucradas.

Tarot, limpiezas y otras consultas

Además de las búsquedas, contó que continúa realizando distintas prácticas vinculadas con su actividad.

“Tiro las cartas del tarot al que le guste, hago la limpieza de personas, de casas, curo el empache y pijeadura a distancia (eso no lo cobro pero lo hago solo una vez) y limpieza de las casas, cuando voy a un lugar para limpieza de locales y casas es un precio diferente”, explicó.

 

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