2026-08-30

ASÍ VIVE

Cómo es la vida de Carola Del Bianco en la Patagonia, lejos de la fama y las pasarelas

La nueva vida de Carola Del Bianco en la Patagonia junto a sus hijos

La imagen que muchos conservan de Carola Del Bianco está inevitablemente ligada a las grandes campañas, las revistas y las pasarelas de los años 90. Sin embargo, mientras su carrera continuaba creciendo, comenzó a imaginar una vida diferente. No se trataba solamente de abandonar la exposición, sino de elegir hasta dónde permitir que el público ingresara en su intimidad.

El lugar donde finalmente consiguió construir ese nuevo presente fue Villa La Angostura. Allí se instaló junto a Francisco “Paquito” Mayorga, su pareja desde hace tres décadas, y formó su familia. La elección tampoco resultó casual: la zona mantenía una conexión con su historia porque sus abuelos, su madre y sus tíos habían pasado tiempo cerca del lugar donde actualmente vive.

La transformación fue mucho más profunda que un simple cambio de domicilio. Durante años, Carola Del Bianco habitó una casa a la que únicamente se podía acceder por agua y que no contaba con electricidad. Aquello que para otros podía representar una dificultad, para la exmodelo comenzó como una aventura buscada para alejarse de la velocidad, las exigencias y los horarios de Buenos Aires. Con el tiempo, esa forma de vivir dejó de parecer extraordinaria y se convirtió en la rutina familiar.

Su conexión con la naturaleza también modificó las prioridades que habían marcado su juventud. El contacto cotidiano con las montañas, el lago, la nieve y la huerta le permitió valorar otros ritmos y entender la importancia de respetar el entorno. Carola Del Bianco encontró allí la posibilidad de preservar su privacidad y acompañar el crecimiento de sus hijos lejos de la exposición constante que había conocido durante su carrera.

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La moda continúa ocupando un espacio en su vida, aunque ya no determina su manera de vestirse. Para sus actividades diarias prefiere prendas cómodas y sencillas, como jeans, remeras blancas, zapatillas y buenos abrigos. Los colores tierra, los verdes y algunos detalles en rojo se integraron naturalmente a su guardarropa, adaptado al clima patagónico y a una rutina que exige funcionalidad.

También cambió su relación con el consumo. La exmodelo se identifica con el concepto de slow fashion, basado en elegir prendas duraderas, reutilizar la ropa y priorizar materiales nobles, reciclados u orgánicos. De aquella época de pasarelas conserva álbumes preparados por su abuela y su hermana con fotografías publicadas en revistas. Incluso guardó algunos pantalones de tiro bajo de los años 90 que ahora despertaron el interés de sus hijas.

Después de vivir entre Punta del Este, Buenos Aires y distintos destinos vinculados con su trabajo, Carola Del Bianco eligió la Patagonia para establecerse definitivamente. Allí encontró una belleza alejada de las producciones y los flashes: aparece en los amaneceres entre montañas, la nieve, una chimenea encendida, los alimentos de su huerta y los momentos compartidos en familia. Su pasado como modelo permanece intacto, pero ya no define por completo a una mujer que decidió echar raíces en el lugar donde quería ver crecer a sus hijos.

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