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La impactante confesión sexual de Andrea Rincón previo a su casamiento: "Quiero llegar sin..."
Los preparativos para el casamiento de Andrea Rincón y Mauricio Corrado incluyen una decisión inesperada que excede la elección del vestido o la organización de la ceremonia. Mientras avanza con cada detalle de la boda, la actriz reveló el compromiso íntimo y espiritual que asumió para transitar los meses previos al altar.
La pareja planea realizar primero la unión civil, prevista para el 19 de noviembre, y luego celebrar la gran boda el 7 de marzo de 2027. El proyecto llegó después de una etapa de bajo perfil y de un proceso personal que le permitió a Rincón revisar sus experiencias sentimentales. Su vínculo con la fe evangélica ocupó un lugar determinante al momento de animarse a formalizar la relación.
Andrea Rincón reconoció que durante mucho tiempo arrastró inseguridades que le impedían confiar plenamente en una pareja. “Tenía mucho miedo a que me lastimaran, siempre pensaba que nunca iba a ser suficiente para nadie. Tenía una mirada de mí bastante horrible”, reflexionó al explicar cómo aquellas experiencias condicionaron su manera de vincularse.
El acercamiento a la religión y el trabajo de autoconocimiento modificaron la mirada que tenía sobre ella misma y sobre los hombres. “Pude sanar este problema que tenía con el género masculino, entender que él no es lo que me hicieron. Y que lo que pasó, ya pasó. Tengo una hoja en blanco para poder escribir una nueva historia”, expresó durante su participación en Con todo respeto (El Nueve).
En medio de ese proceso, Andrea Rincón decidió mantener el celibato hasta concretar su unión con Mauricio Corrado. “Quiero llegar al altar sin relaciones sexuales como una obediencia y una manera de agradecerle a Dios todo lo que hizo por mí, de agradecerle de dónde me sacó. También para bendecir el matrimonio. Siempre le pedía a Dios un compañero que me ame, que sea fiel. Algo distinto a lo que yo veo en el mundo”, reveló en diálogo con la revista Caras.
La determinación no surgió como una imposición externa, sino como una promesa personal relacionada con su historia y sus creencias. La actriz considera que la abstinencia le permitirá prepararse espiritualmente para el matrimonio y agradecer el cambio que experimentó durante los últimos años. También la entiende como una forma de comenzar la nueva etapa desde un lugar diferente al de sus relaciones anteriores.
Mientras diseña el vestido y organiza las dos celebraciones, Andrea Rincón vive la previa con una convicción que sorprendió por su carácter íntimo. La boda con Mauricio Corrado representará mucho más que la formalización de la pareja: para ella será el resultado de un recorrido de sanación, fe y reconstrucción personal que decidió coronar con una particular promesa.