Avanza a sesión del Concejo el proyecto que prohíbe las urnas cinerarias en playas, ríos y espacios públicos
El proyecto que busca prohibir el emplazamiento de urnas cinerarias en playas, ríos y otros espacios públicos de Bariloche continúa avanzando en el Concejo Municipal. La iniciativa, presentada por la concejal Laura Totonelli, apunta a establecer un marco regulatorio ante la creciente aparición de urnas con cenizas en distintos puntos de la ciudad y cobra especial relevancia ante la próxima puesta en funcionamiento del servicio de cremaciones municipal. El proyecto pasará a votación en la sesión del próximo jueves y según la propia edil, tendría "el apoyo del cuerpo de concejales".
Se trata del Proyecto de Ordenanza 593/26, denominado “Prohibición de emplazamiento de urnas cinerarias en el ejido municipal”, que ya avanzó con dictamen en la comisión de Servicios.
La propuesta busca ordenar el uso del espacio público y compatibilizar las prácticas de recuerdo y homenaje a personas fallecidas con la protección ambiental, el patrimonio paisajístico y el acceso igualitario a los bienes de uso común.
Uno de los disparadores de la iniciativa fueron los hallazgos de urnas en Playa Centenario y también en el río Ñirihuau. En ese sentido, Totonelli había explicado que el objetivo no es cuestionar las creencias o las decisiones familiares respecto de las cenizas de sus seres queridos, sino establecer un límite cuando las urnas son abandonadas o dispuestas en espacios públicos.
Actualmente, el Obispado de Bariloche dispone de cuatro lugares para el depósito de cenizas: la Parroquia Inmaculada Concepción, la Parroquia Nuestra Señora de las Nieves, en Melipal; la Parroquia Medalla Milagrosa, cercana al Cementerio; y la Parroquia Nuestra Señora de Luján, en Villa Los Coihues.
La iniciativa también contempla un procedimiento para las urnas que ya se encuentran en distintos sectores de la ciudad. El proyecto prevé realizar un relevamiento e inventario, acompañado de un registro fotográfico, para que las familias puedan identificar las urnas y retirarlas.
La propuesta original establece un plazo de 30 días para que los familiares puedan retirarlas. En caso de que eso no ocurra, se activaría un protocolo para su retiro y traslado a un depósito o espacio específico dentro del Cementerio Municipal.
En sus últimas declaraciones, Totonelli profundizó sobre este punto y sostuvo que es necesario avanzar con un procedimiento que contemple tanto el cuidado del espacio público como el tratamiento respetuoso de las cenizas.
“Plantear un protocolo que cuide el espacio público y el tratamiento digno a las cenizas. Hay una cuestión de duelo y recuerdos hacia la persona fallecida. Para retirar las urnas halladas hay que establecer ese protocolo y ponerlo en funcionamiento”, expresó.
La concejal remarcó además que la situación ya existe en Bariloche y que será necesario intervenir sobre las urnas que fueron dejadas en distintos lugares.
“Ya tenemos urnas dispuestas en distintos lugares que hay que retirar e identificar para las familias a las que corresponden las urnas y trasladarlas a un lugar”, señaló.
El proyecto mantiene una estrecha relación con la futura puesta en funcionamiento del crematorio municipal. En abril llegó a Bariloche el horno de cremaciones y se ultiman detalles para la instalación del servicio.
En este sentido, la iniciativa de Totonelli contempla que dentro del Cementerio Municipal pueda existir un espacio destinado a aquellas familias que no decidan esparcir las cenizas y quieran dejar las urnas en un lugar donde puedan rendir homenaje a sus seres queridos.
Sobre este punto, la edil consideró que ambas iniciativas pueden avanzar de manera conjunta. “Es un complemento de la propuesta del Ejecutivo del crematorio. Ambas propuestas pueden funcionar complementariamente”, afirmó.
La regulación apunta específicamente al uso del espacio público. Totonelli había aclarado que conservar las urnas en domicilios particulares es una práctica habitual vinculada a razones religiosas, afectivas o personales y que el proyecto no busca intervenir sobre esas decisiones.
También diferenció la situación de las urnas del esparcimiento de cenizas. Según explicó, las cenizas son materia inerte y su dispersión en determinados entornos no representa, en principio, el mismo problema. La preocupación aparece cuando queda abandonada la urna, junto con otros materiales como bolsas plásticas, en espacios naturales o de uso público.
El fenómeno ya se registró incluso en lugares de valor religioso para la comunidad, como el sector de la Virgen de las Nieves, donde se encontraron varias urnas.
Con los reformulados que tuvo la propuesta durante su tratamiento en comisiones, Totonelli aseguró que existe predisposición para avanzar hacia su aprobación. “Hay una voluntad de acompañar el proyecto”, manifestó.
De esta manera, la iniciativa busca preparar a Bariloche ante un posible aumento de esta práctica con la puesta en funcionamiento del crematorio municipal, estableciendo reglas claras para la disposición de urnas cinerarias y un procedimiento para identificar, retirar y dar un tratamiento digno a aquellas que ya fueron depositadas en espacios públicos.