"Una situación límite": la historia de Pelusa, el caballo que fue adoptado tras una recuperación milagrosa
Pelusa tenía apenas dos años cuando fue encontrado suelto en la vía pública, en la zona del Camino Viejo al Cerro Catedral, cerca del campamento de Vialidad.
La denuncia había ingresado a través del 103, pero cuando el equipo de Sanidad Animal llegó al lugar encontró una escena mucho más grave que la de un simple caballo suelto.
El animal estaba prácticamente consumido, caminaba con dificultad y dolor y presentaba múltiples heridas en distintas partes del cuerpo.
Su estado general era crítico: lesiones profundas y ulceradas con tejido necrótico en uno de sus codos, una severa inflamación en un miembro delantero, heridas en caderas, abdomen y extremidades, mucosas pálidas, diarrea y un fuerte dolor abdominal.
El pronóstico era reservado y la recuperación no estaba garantizada. Pelusa ingresó entonces al resguardo municipal, donde comenzó un tratamiento veterinario intensivo.
Antibióticos, antiinflamatorios, curaciones diarias, alimentación especial y un seguimiento permanente fueron parte del trabajo realizado por el equipo de Sanidad Animal para intentar devolverle la salud.
Cada día fue una pequeña batalla. Primero había que estabilizarlo. Después, conseguir que volviera a alimentarse, que sus heridas comenzaran a cicatrizar y que pudiera recuperar progresivamente su condición corporal.
“Pelusa llegó en una situación límite. Cada curación, cada tratamiento y cada día de alimentación fueron fundamentales. Había mucho por hacer y también mucha incertidumbre, porque su estado era realmente delicado. Lo importante es que nunca dejamos de trabajar para recuperarlo”, explicó Noemí Cifre, jefa de quirófano y responsable del equipo que estuvo a cargo de su recuperación.
Con el paso de las semanas, Pelusa comenzó a mostrar signos de recuperación. El caballo que había llegado prácticamente sin fuerzas empezó a responder al tratamiento y, finalmente, recibió el alta veterinaria.
Pero la historia no terminaba allí.
De un caballo abandonado a un caballo con familia
Una vez recuperado, Sanidad Animal inició el proceso de adopción responsable. El área municipal cuenta actualmente con más de 70 personas e instituciones inscriptas en el Registro Municipal de Adopción Responsable de Equinos, una herramienta que permite encontrar hogares adecuados para animales que, por diferentes circunstancias, quedan bajo resguardo municipal.
Y allí apareció Lito.
Hoy lunes, después de todo el camino recorrido, Pelusa fue adoptado.
El caballo que había sido encontrado con hambre, dolor, heridas y un pronóstico complicado de salud comienza ahora una nueva etapa, lejos del abandono y rodeado de los cuidados que necesita.
Convertir un problema en una política pública
Para el director de Sanidad Animal, Pablo Roque, la historia de Pelusa representa mucho más que el rescate de un animal.
“Durante mucho tiempo, los caballos sueltos fueron vistos solamente como un problema de tránsito o de seguridad. Nosotros decidimos transformar ese problema en una política pública: intervenir, rescatar, recuperar, registrar y generar adopciones responsables. Pelusa demuestra que cuando el Municipio está presente, un animal que parecía condenado puede tener una segunda oportunidad.”
Roque destacó además que detrás de cada intervención existe una estructura municipal que permite actuar, recuperar animales y buscar soluciones sostenibles.
“No se trata solamente de levantar un caballo de la calle. Se trata de hacernos cargo, poner recursos, tener profesionales, infraestructura y construir una política que dé respuestas. Bariloche necesitaba dejar de correr detrás del problema y empezar a abordarlo de manera integral.”
La historia de Pelusa sintetiza ese cambio: un animal que fue encontrado en uno de los peores estados posibles hoy tiene una familia.
Y detrás de esa segunda oportunidad hay un equipo que decidió no mirar para otro lado.
Pelusa sobrevivió al abandono. Ahora empieza su verdadera historia.