Museo de la Patagonia: un artista presenta una muestra que explora “la experiencia contemporánea”
La muestra Capturas, de Claudio Ziperovich, se inauguró en la sala Chonek del Museo de la Patagonia, en el Centro Cívico, presentando una propuesta que plantea un universo particular, que se puede considerar una lectura de la actualidad, una especie de cuestionamiento acerca de, por ejemplo, la inmediatez reinante y la evaporación de los recuerdos en una virtualidad cada vez más consolidada. En ese marco, ¿qué es lo que guía nuestra cotidianidad? Esa, quizá, puede haber sido la pregunta que interpeló al artista visual cuando pensó en desarrollar la exhibición.
Al ingresar, se observan capturas de pantallas, fotografías tomadas con celular, dibujos y textos cortos, en dimensiones variables y todo impreso en blanco y negro. Como el propio artista explica, “estos materiales se disponen en la sala estableciendo relaciones e interrupciones, acompañados por una cinta de papel que atraviesa el espacio y participa de esos recorridos”. En ese sentido, Ziperovich indica que algunos de esos elementos “provienen también de otros procesos y trabajos realizados durante estos años”, y dilucida: “Me interesa que la idea de captura no quede reducida, precisamente, a la captura de pantalla; también puede ser registrar una escena cotidiana, una conversación, una observación, una reflexión o sintetizar una percepción a través de un dibujo”.
Ziperovich, un artista con una visión particular.
Así, define a la exhibición como “una muestra que explora algunas dimensiones de la experiencia contemporánea, atravesada por una circulación constante de imágenes, información y comunicación”. En ese punto, remite al origen del proyecto y dice: “Parte de algo muy cotidiano: registrar, capturar y archivar lo que vemos y vivimos, a través de dispositivos como el celular y las pantallas, pero también mediante otras formas de registro como la escritura y el dibujo”. De esa manera, advierte que su interés también apunta a “cómo esta modalidad de comunicación repercute en nuestra relación con los otros y con nosotros mismos”.
Una cinta de papel une la diversidad.
“Hay algo en la muestra que atraviesa esas tensiones: estar y no estar, mirar y ser mirado, estar conectados y, al mismo tiempo, sentir cierta distancia o disociación. Más que intentar explicar todo esto, la muestra propone un recorrido entre distintos materiales y deja abiertas las relaciones que pueden establecerse entre ellos”, expresa Ziperovich, quien ahonda: “Más que partir de un concepto único, Capturas fue tomando forma a través de un proceso y de un recorrido personal. A lo largo de los años, fui registrando imágenes, escenas, observaciones y reflexiones de maneras muy diferentes, y, de a poco, empezaron a aparecer preguntas alrededor de esos materiales. La idea de capturar y registrar es uno de los hilos, pero también la pregunta ‘qué hacemos con todo aquello que registramos y acumulamos’: qué conservamos, qué volvemos a mirar, qué se pierde o queda atrás. La muestra surge, en parte, de volver sobre esos materiales y ponerlos nuevamente en relación”.
Fotos y frases sueltas que conforman un todo.
En cuanto al tiempo que demandó la creación, sostiene: “Los primeros materiales que forman parte de este proceso comenzaron a aparecer en 2017. En ese momento empecé a registrar imágenes y escenas de manera bastante intuitiva, especialmente a través del celular y de las capturas de pantalla. Con el tiempo, ese registro se fue ampliando: aparecieron intervenciones sobre algunas capturas, escritos, dibujos y otros materiales. Algunos incluso derivaron en trabajos autónomos. Recién al revisar todo ese recorrido fui comprendiendo que esas producciones, realizadas en distintos momentos y desde lugares diferentes, podían dialogar y configurar una muestra”.
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Ziperovich, dentro de lo que es el arte, ofrece gran diversidad de facetas. Al respecto, indica: “Además de mi trabajo como artista, soy docente y desde hace años desarrollo espacios de acompañamiento a procesos creativos. También he realizado curadurías y participado en distintos proyectos expositivos. Son prácticas diferentes, pero creo que se integran de muchas maneras. Trabajar con otros implica escuchar, acompañar procesos, encontrarse con distintas edades, experiencias y maneras de mirar. La docencia, el acompañamiento y la curaduría también enriquecen mi propio trabajo como artista, porque obligan a salir de una única perspectiva y a establecer diálogo. A su vez, el desarrollo de una muestra propia también es un espacio de construcción de conocimiento”.
Llevando esas palabras a la exhibición que acaba de inaugurar, manifiesta: “En el caso de Capturas, el proyecto fue tomando forma a través de años de labor, pero también de lecturas, investigaciones, conversaciones y contrastes con colegas y profesionales de otros campos. Me interesa mucho esa posibilidad de abrir un proceso artístico a distintas miradas, porque creo que eso enriquece y complejiza las preguntas que aparecen en el trabajo. Exponer una muestra propia implica finalmente configurar todo ese recorrido en una experiencia concreta. En Capturas, particularmente, el montaje terminó siendo una parte fundamental. Durante esos días viví el proceso casi como una performance íntima: el diálogo entre la sala y los materiales fue haciendo aparecer decisiones y relaciones que terminaron de desplegar sentidos presentes en el proyecto. La muestra se construyó, así, en relación con la sala, el museo y las posibilidades que ese contexto abría”.
Un artista visual que cruza barreras.
Sobre lo que la actividad artística representa en este momento de su vida, reflexiona: “Tengo cincuenta y dos años y, para mí, el arte sigue siendo, sobre todo, una forma de conocer y de relacionarme con el mundo. Una posibilidad de detenerme frente a algo que aparece en mi propia experiencia o en el entorno y empezar a hacerme preguntas. A lo largo de los años fui trabajando con distintas problemáticas, medios y espacios. Desde muy joven me interesó no establecer demasiados prejuicios respecto de los lenguajes o los procedimientos, sino tratar de encontrar qué forma puede resultar más pertinente para aquello que estoy trabajando. Por eso mis proyectos pueden desplazarse entre distintos medios, materiales y formas de ocupar el espacio. También me interesa pensar dónde y cómo puede desarrollarse cada proyecto. No se trata solamente de ocupar una sala, sino de establecer una relación con un contexto y con las posibilidades que ese lugar puede aportar”. Y ejemplifica: “En Capturas, por ejemplo, el diálogo con el Museo de la Patagonia terminó siendo parte importante del sentido de la muestra”.
Ziperovich profundiza: “Como espectador, me siguen interesando especialmente las obras que no se agotan en el primer momento, que dejan algo dando vueltas y permiten volver sobre ellas. Recuerdo una conversación con el artista Víctor Grippo (recordado referente del arte conceptual), hace muchos años, en la que me transmitió una idea que me quedó muy presente: que una obra podía transformar nuestra manera de mirar, de modo que después de verla ya no volviéramos a mirar exactamente igual. Con el tiempo, esa idea siguió teniendo mucho sentido para mí”.
Una imagen del Principito que cambia el paradigma impuesto por Antoine de Saint-Exupéry, afirmando, ahora, según la exposición mediática que prevalece en estos tiempos, que "lo esencial es visible a los ojos".
Capturas podrá visitarse en el Museo de la Patagonia hasta el 4 de septiembre. Cabe señalar que, desde hace tiempo, más allá de su vínculo con lo histórico, la entidad abre sus puertas a alternativas relacionadas con el arte contemporáneo.