2026-08-23

ASÍ ESTÁ HOY

Así luce hoy Andanin, la hija poco conocida de Guillermo Vilas, que tiene 22 años

El sorprendente presente de Andanin, la hija de Guillermo Vilas que vive lejos de la fama

Andanin Vilas tiene 22 años y lleva una vida alejada de la exposición que siempre rodeó a su padre, Guillermo Vilas. Instalada en Montecarlo, la joven combina sus estudios de Administración de Empresas con la práctica del tenis, el deporte que la acompañó desde su infancia y que continúa formando parte de sus actividades cotidianas.

La influencia familiar apareció desde sus primeros entrenamientos, cuando el extenista se convirtió en su primer entrenador. Guillermo Vilas intentó transmitirle algunas características de su juego, como utilizar la mano izquierda y ejecutar el revés a una mano. Sin embargo, con el paso del tiempo ella desarrolló un estilo propio y comenzó a construir una relación personal con la disciplina.

Nacida en París en 2003, Andanin Vilas creció dentro de una familia atravesada por diferentes culturas. Es hija de Phiangphathu Khumueang y comparte su historia familiar con sus hermanos Intila, Lalindao y Guillermo Jr. Su nombre tiene origen tailandés y significa “la bella mar”, una elección que refleja la diversidad cultural y lingüística presente en su crianza.

Aunque pasó diferentes etapas de su vida en República Dominicana, México, Estados Unidos y Europa, decidió sostener una fuerte identificación con la Argentina. En sus primeras participaciones internacionales apareció vinculada a la bandera de Tailandia, pero pidió que fuera reemplazada por la argentina. Esa decisión se convirtió en una señal clara de pertenencia pese a haber nacido y crecido fuera del país.

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El recorrido deportivo de Andanin Vilas comenzó cuando apenas tenía tres años. A los 14 debutó profesionalmente en la clasificación del Future de Palmanova, disputado sobre polvo de ladrillo en Mallorca. Si bien no logró superar aquella instancia, la experiencia marcó su ingreso al circuito competitivo. Años después continuó entrenándose y participó en torneos menores, entre ellos el W15 de Monastir, en Túnez, durante 2024.

Una anécdota vivida en River refleja la exigencia que caracterizó su formación. Mientras la joven entrenaba, Guillermo Vilas le preguntó si estaba cansada o sentía algún dolor. Cuando ella respondió que no, el campeón consideró que algún día podría llegar a ser la número uno. Aquella confianza también contribuyó a moldear un carácter que ella definió como fuerte y determinado.

Su presente ya no está concentrado exclusivamente en la alta competencia. La hija mayor del extenista encontró un equilibrio entre su formación académica, sus proyectos personales y una actividad deportiva que conserva como parte de su identidad. Con bajo perfil y radicada en Europa, Andanin Vilas atraviesa una etapa diferente, en la que el peso de un apellido histórico convive con la búsqueda de un camino propio.

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