2026-08-22

La montaña como punto de encuentro: un Día del Niño muy especial en Catedral

Catedral Alta Patagonia invitó a 22 chicos y chicas que forman parte de las familias acompañadas por Gotitas de Esfuerzo, del barrio Islas Malvinas de Bariloche, a disfrutar de una jornada en la nieve, con traslado, indumentaria, ascenso por la Telecabina Amancay, juegos y un almuerzo compartido en la montaña.

Hay días que quedan guardados en la memoria.

Para 22 chicos y chicas que forman parte de las familias que acompaña Gotitas de Esfuerzo, este Día del Niño fue uno de ellos.

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Catedral Alta Patagonia los invitó a vivir una jornada completa en la montaña y se ocupó de organizar toda la experiencia: el traslado desde Bariloche, la indumentaria necesaria para disfrutar de la nieve, el ascenso por la Telecabina Amancay, el tiempo de juego en la montaña y el almuerzo en el Parador 1800.

Para muchos, la aventura comenzó cuando se subieron a la Telecabina Amancay y pudieron descubrir la montaña desde las alturas. Una vez arriba, llegó el momento de disfrutar de la nieve: jugar, correr, tirarse en las bolsitas, compartir y vivir una jornada diferente junto a sus compañeros.

El festejo continuó con un almuerzo compartido en el Parador 1800, donde hicieron una pausa para entrar en calor y seguir disfrutando de un día pensado especialmente para ellos.

“Para ellos significa una alegría enorme que nos tengan en cuenta, que puedan disfrutar de la nieve y conocer el cerro”, cuenta Iris Miñoz, responsable de Gotitas de Esfuerzo.

Una historia que empezó hace 27 años

La jornada fue compartida con Gotitas de Esfuerzo, una organización que hace 27 años trabaja en el barrio Islas Malvinas de Bariloche y que hoy acompaña a unas 150 personas a través de distintas propuestas de alimentación, capacitación y contención.

Su historia comenzó a partir de una experiencia personal que cambió la vida de Iris.

Cuando tuvo que viajar de urgencia a Buenos Aires para realizarse estudios médicos, dejó a sus hijos al cuidado de vecinos del barrio.

“La gente del barrio se ocupó de mis hijos sin pedir nada a cambio”, recuerda.

Esa solidaridad quedó en ella. Cuando pudo volver a Bariloche, sintió que tenía que hacer algo por los demás.

Así comenzó Gotitas de Esfuerzo.

Primero fueron 25 chicos y una cocina pequeña. Iris cocinaba en su propia casa y comenzó a convocar médicos para que pudieran controlar el peso y la salud de los niños.

Pero algo no cerraba. Los chicos recibían alimentos durante el fin de semana y, sin embargo, el lunes volvían a bajar de peso.

Iris empezó entonces a hablar con cada una de las familias para entender qué estaba pasando. Descubrió que muchas de las madres no tenían conocimientos para preparar los alimentos que recibían.

La respuesta fue generar herramientas.

Comenzaron los talleres de cocina y capacitación y, con el tiempo, aquel pequeño merendero se transformó en la Asociación Civil Comedor Capacitador Gotitas de Esfuerzo.

Hoy, además del acompañamiento alimentario, el espacio ofrece talleres de cocina saludable, electricidad, chocolatería, inglés, fabricación de muñecas de trapo, capacitación para mozos, cerámica en frío, barbería y otras propuestas que buscan que las familias puedan incorporar herramientas para salir adelante.

Durante la pandemia, los talleres continuaron de manera virtual y lograron involucrar a familias completas.

“Somos una gran familia entre todos”, dice Iris.

Aprender para salir adelante

La mirada de Gotitas de Esfuerzo siempre fue más allá de entregar un plato de comida.

La idea fue acompañar a las familias para que pudieran aprender, producir y encontrar nuevas oportunidades.

Algunos de aquellos chicos que llegaron de pequeños al comedor hoy son adultos, tienen sus propias familias y continúan vinculados al espacio.

“Ver crecer a los chicos es muy fuerte. Algunos ya son padres y siguen viniendo a capacitarse o vienen a ayudar. Son chicos que antes venían a comer y hoy están acá dando una mano”, cuenta Iris.

El espacio también sostiene desde hace unos 20 años un albergue para familias en situación de vulnerabilidad, que funciona con el acompañamiento de particulares.

Todo se sostiene con el trabajo de Iris y un equipo que, durante años, fue creciendo junto con la organización.

“Yo tengo un gran equipo”, destaca.

Una historia construida entre todos

Para Iris, esta jornada también tiene un significado especial por el vínculo que Gotitas de Esfuerzo mantiene desde hace muchos años con Catedral Alta Patagonia y con sus equipos de trabajo.

“Esto es entre todos”, dice. Y habla de una relación construida a lo largo del tiempo, con mucho cariño y cercanía. Según cuenta, durante estos años Catedral y distintas personas que forman parte de la organización estuvieron cerca y ayudaron de diferentes maneras.

Por eso, la invitación para celebrar el Día del Niño en la montaña tuvo un significado todavía mayor.

Esta vez, fueron 22 chicos quienes pudieron vivir una experiencia que para muchos era nueva: subir por la Telecabina Amancay, conocer la montaña desde arriba, jugar en la nieve y compartir un almuerzo en el Parador 1800.

“Para nosotros es una alegría enorme que nos tengan en cuenta, que los chicos puedan disfrutar de la nieve y conocer el cerro”, cuenta Iris.

Porque detrás de esta jornada hay también una historia de encuentros, acompañamiento y vínculos que se fueron construyendo durante años.

Una historia que, como dice Iris, se hace entre todos.

Y hoy, en la montaña, 22 chicos pudieron jugar en la nieve, reírse, compartir y llevarse un recuerdo especial de Catedral.

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