2026-08-21

DÍA DE LA FUTBOLISTA

De jugar en un barrio de Bariloche a enfrentar a la Selección: la historia de una referente del fútbol femenino

En el Día de la Futbolista Argentina, una barilochense comparte parte de su historia y repasa una vida ligada al fútbol.

Cada 21 de agosto se celebra en nuestro país el Día de la Futbolista Argentina, una fecha que reconoce la historia y el crecimiento de las mujeres dentro de un deporte que durante décadas les cerró muchas puertas. En Bariloche, esa historia también se construye desde los barrios, los clubes y las canchas donde cada vez más mujeres encuentran un espacio para jugar, competir y desarrollarse.

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Una de esas historias es la de Macarena Forchetti, quien lleva prácticamente toda su vida vinculada al fútbol. En diálogo con El Cordillerano, recordó sus primeros pasos y repasó cómo fue cambiando la realidad del fútbol femenino en la ciudad.

De jugar en el barrio a estar federada a los 6 años

Macarena comenzó a jugar a la pelota cerca de su casa hasta que llegó el momento de dar el primer paso en un club.

“Acá en Bariloche arranqué jugando en el barrio, con mis amigos desde muy chica. La primera vez que me federaron fue a los 6 años en un club de la ciudad”, contó.

Desde entonces, el fútbol pasó a formar parte de su vida y nunca volvió a alejarse de las canchas. Hoy tiene 34 años y reconoce que prácticamente lleva una vida entera ligada a este deporte.

A partir de ese momento nunca dejé de jugar y siempre estuve ligada al fútbol femenino”, recordó.

Su vínculo con el deporte también se amplió más allá de la competencia. Actualmente, se encuentra trabajando en Estudiantes Unidos, como profesora en el club y está vinculada a distintas categorías infantiles.

Para mi el fútbol es todo. Soy profesora en el club de Estudiantes y estoy a cargo de unas categorías infanto-juveniles. Realmente estoy muy ligada al fútbol femenino porque es lo único que hago”, explicó.

“Lo hacemos porque realmente nos gusta”

Para Forchetti, el fútbol femenino no se explica solamente desde la competencia. También hay una cuestión social y afectiva que hace que muchas jugadoras continúen vinculadas al deporte durante años.

Creo que todas las mujeres que jugamos lo hacemos porque nos gusta y no por un hecho de que nos paguen, sino que lo hacemos porque realmente nos gusta. Buscamos pasar el rato y hacer amigos porque también estar en este deporte genera eso”, señaló.

Esa mirada también ayuda a entender el crecimiento que tuvo la actividad en Bariloche durante los últimos años.

Bariloche también creció dentro de la cancha

El crecimiento de la actividad también se observa en la cantidad de competencias disponibles. Macarena se fue de Bariloche a Buenos Aires cuando tenía alrededor de 20 años.

Cuando me fui a jugar para Aldosivi de Mar del Plata tenía cerca de veinte años y cuando volví la liga había crecido mucho más”, contó.

Según explicó, una de las principales diferencias está en la cantidad de ligas y posibilidades competitivas que existen actualmente.

“Ahora hay muchas ligas, que por ahí antes no había y además hay otros niveles para competir también”, señaló.

Para Macarena, esa mayor competencia también abre nuevas posibilidades para las jugadoras que buscan dar un paso más y probarse fuera de la ciudad.

Animarse a salir de la ciudad

Su propia historia es un ejemplo de ese recorrido. Macarena se fue de la ciudad para estudiar y terminó encontrando también una oportunidad para continuar jugando.

Hay que animarse, porque por ahí muchas no se animan a irse afuera solas a jugar. Porque como no en todos lados te pagan para jugar, por ahí te tenés que bancar sola”, reflexionó.

En su caso, la decisión de irse terminó combinando los estudios con su pasión por el deporte: "Yo me fui de acá a estudiar a otro lado y terminé jugando a la pelota”, recordó.

Y después de tantos años, la conclusión parece sencilla: nunca dejó de hacerlo.

Porque toda la vida jugué a la pelota y jugué acá, en Buenos Aires y siempre me gustó jugar a la pelota”, afirmó.

Un recuerdo frente a la Selección Argentina

Entre todas las experiencias que acumuló durante su trayectoria, hay una que ocupa un lugar especial: “Fue cuando jugué en Aldosivi, para mí fue mi mejor experiencia, porque tuve la posibilidad de jugar un partido amistoso con la Selección Argentina y en ese partido estaba Miriam Mayorga. Fue una experiencia inolvidable”, recordó.

Miriam Mayorga es una de las jugadoras más reconocidas de la ciudad. La experiencia también significó un aprendizaje dentro y fuera de la cancha. Haber jugado en otro nivel le permitió conocer otras formas de desenvolverse en el ambiente futbolístico.

Jugar a ese nivel para mí fue tremendo porque me hizo crecer profesionalmente”, explicó.

El clima ya no frena la competencia

Uno de los desafíos particulares que tiene Bariloche es el clima. Para una actividad que históricamente estuvo muy asociada a las canchas al aire libre, el invierno podía significar una pausa.

Pero Macarena entiende que eso también cambió: “Lo bueno de acá Bariloche es que tenés muchos torneos y muchas ligas, entonces nunca se deja de competir. Cuando está lindo, se compite afuera y cuando el clima por ahí no acompaña mucho, también tenés competencia en futsal”, señaló.

Eso permitió que la actividad tenga continuidad durante todo el año: “Antes por ahí en invierno tenías que frenar un tiempo hasta que arranque de nuevo el clima lindo para poder arrancar a jugar afuera”.

Su nueva faceta como profesora también la llevó a pensar el fútbol desde otro lugar. Ya no se trata solamente de aprender movimientos, tácticas o cuestiones vinculadas al juego, sino de acompañar procesos de formación.

Macarena destacó que actualmente quienes quieren ser entrenadores deben capacitarse y estudiar para poder desempeñar correctamente ese rol.

“Hoy también lo que está bueno es que para ser DT te exigen que estudies, que te especialices en un montón de cosas”, explicó.

Para ella, enseñar a las más chicas implica también prepararlas para desenvolverse fuera del campo de juego: “Porque también cuando estás con chicas más chiquitas, también les enseñás a cómo manejarse dentro de la cancha y afuera también”, afirmó.

Y dejó una definición que resume su mirada sobre el rol de una entrenadora: “No dejás de trabajar con personas, lo que implica un proceso de aprendizaje, tanto en la vida normal como acá en el ámbito del fútbol”.

Un consejo para las próximas jugadoras

A los 34 años, Macarena Forchetti puede mirar hacia atrás y encontrar una trayectoria que comenzó cuando apenas tenía seis años. Jugó en Bariloche, se fue a Buenos Aires, pasó por Mar del Plata, enfrentó nuevos desafíos, compartió una cancha con jugadoras de la Selección y regresó a la ciudad para continuar jugando y, ahora, también enseñar.

Su historia también funciona como una fotografía del crecimiento del fútbol femenino en Bariloche. Donde antes había menos competencias y menos visibilidad, hoy existen más ligas, transmisiones, categorías, equipos y oportunidades para quienes quieren jugar.

Le diría a las chicas que por ahí no se animan, que se animen, porque hay niveles para todas”, afirmó.

Y explicó que el crecimiento de la actividad permitió que cada jugadora pueda encontrar un espacio de acuerdo con su experiencia y sus objetivos.

Hasta la chica que por ahí nunca jugó a la pelota, hasta la que quiere competir de verdad, siempre hay lugar para todos”, sostuvo.

Para ella, además, la cantidad de equipos permite que exista competencia sin perder de vista el espíritu deportivo.

“Acá en Bariloche hay un montón de equipos que generan la competencia sana y es por eso que siempre defiendo el fútbol local".

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