La Feria Vintage convoca una vez más a nostálgicos y coleccionistas
Ingresar al Puerto San Carlos ciertos sábados de cada mes es como utilizar el DeLorean de Volver al futuro, aquel auto con el que Doc Brown, el personaje interpretado por Christopher Lloyd, había logrado viajar en el tiempo. De repente, las personas que ya han alcanzado cierta edad retornan a la infancia, aparecen los recuerdos con amigos, surgen en la mente imágenes de momentos compartidos con padres y abuelos… Todo gracias a la Feria Vintage, la propuesta barilochense en la que pueden conseguirse objetos que remiten a otras épocas. Y esta alternativa que apunta al corazón se presentará nuevamente los siguientes dos fines de semana. De tal forma, el sábado 22 de agosto, y también el 29, de 16 a 21, regresará la magia que, por un rato, convierte a los adultos en niños.
Es cierto, también están los jóvenes —futuros coleccionistas—, que acuden interesados en cosas del pasado, pero, mayormente, son los más grandes quienes se comportan como chicos frente a piezas que permiten trasladarse —desde lo emocional— a otras etapas de la vida.
Un juguete, como, por ejemplo, un muñeco de He-Man (las figuras de la serie animada pudieron verse en ediciones previas de la feria), puede movilizar a una persona a otras coordenadas mentales, quizá sentado en el piso del hogar de la niñez, jugando con sus artefactos predilectos.
Una plancha de tiempos añejos.
De la misma manera, es factible que tazas antiguas dirijan a alguien a las visitas que hacía a sus abuelos.
O una cámara de fotos quizá lleve a momentos donde las vacaciones familiares eran registradas con aquellos aparatos, cuando se necesitaba acudir con el rollo fotográfico a una casa de revelado, para, días después, retirar las preciadas imágenes.
Cuando la música venia "envasada".
Y los discos de vinilos, cd o cassettes tal vez apunten a la adolescencia, cuando la música se transformó en una compañera fiel.
Asimismo, a los futboleros, a lo mejor, alguna vieja edición del Gráfico podrá hacerles derramar algunas lágrimas por la emoción.
De ese modo, la propuesta auspiciada por la Subsecretaría de Cultura se transforma en una convocatoria imperdible para nostálgicos y coleccionistas.
Un recuerdo de tiempos donde las fotos necesitaban "revelarse".