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Así está hoy París, la hija de Michael Jackson que tiene 28 años
Paris Jackson tiene 28 años y logró construir una identidad artística propia pese al enorme peso del apellido que heredó. La única hija mujer de Michael Jackson se desempeña como cantante, actriz y modelo, y reapareció públicamente para revelar aspectos desconocidos de la infancia que compartió con sus hermanos Prince y Bigi.
Su testimonio sorprendió porque modificó la imagen de libertad absoluta que durante décadas rodeó a Neverland. En una conversación con Alex Cooper para el podcast Call Her Daddy, la artista explicó que crecer en un rancho con zoológico, cine y parque de diversiones no significaba tener acceso permanente a esos privilegios.
Las atracciones funcionaban como una recompensa que solamente podían disfrutar después de cumplir con sus obligaciones. “Si eres bueno, haces tus tareas, tus deberes y las cosas que tienes que hacer, entonces el fin de semana puedes ir a ver animales, montar en las atracciones o ir al cine”, recordó sobre las reglas impuestas por su padre.
La educación también transcurría dentro de la propiedad ubicada en el Valle de Santa Ynez, California. "Me despertaba y me iba a la habitación que era nuestra aula, y allí 'íbamos' al colegio", contó Paris Jackson. De esa manera, sus jornadas comenzaban con clases y responsabilidades antes de cualquier actividad recreativa.
Aunque el lugar parecía un sueño para cualquier niño, Michael Jackson les dejó en claro que el parque no les pertenecía. Buena parte de las instalaciones estaba destinada a recibir a chicos en situaciones desfavorables o con enfermedades terminales. Sus propios hijos debían comprender que aquellas comodidades no eran un derecho automático derivado de la fama o la fortuna familiar.
Cuando le preguntaron si alguna vez había podido salir de su habitación y subirse libremente a las atracciones, Paris Jackson respondió con humor y sinceridad. La joven aseguró que "habría sido genial, pero no. Probablemente habría crecido para convertirme en una imbécil". Las restricciones alcanzaban también al cine y la televisión, cuyo consumo quedaba limitado a los fines de semana o a determinadas actividades educativas.
Años después de aquella infancia marcada por mudanzas, clases particulares y normas estrictas, la hija del Rey del Pop consiguió desarrollar su propio camino en el espectáculo. Su relato permitió conocer una faceta distinta de Michael Jackson como padre: detrás de la mansión y los juegos, buscó criar a sus tres hijos con disciplina y evitar que la exposición mundial los hiciera crecer sintiéndose dueños de todos los privilegios.