FIESTA DE LA NIEVE
El espíritu invernal de Bariloche y la identidad rionegrina se hicieron presentes en el Concurso de la Torta
El espíritu de Bariloche y la magia del invierno se hicieron presentes en el Pureto San Carlos, en una nueva edición del Concurso de la Torta, una de las propuestas gastronómicas de la Fiesta Nacional de la Nieve. En total, 19 elaboraciones compiten en las categorías Amateur, Profesional y Junior, con tortas que no solo se destacan por sus sabores, sino también por sus diseños y por las historias que inspiraron a cada participante.
Organizado por el CET 25, el concurso trajo a jóvenes de la Escuela de Hotelería, una madre y su hijo, una camionera, tres amigas, una vecina que vende en Ruta 40 y más.
La consigna permitió que cada pastelero llevara a la mesa su propia mirada sobre la ciudad, la cordillera y el invierno. El agua, la nieve, los bosques, las montañas, la fauna y distintos elementos de la identidad patagónica aparecen representados en tortas completamente comestibles, salvo algunas bases utilizadas para sostener las estructuras.
Categoría Amateur
En la categoría Amateur, Belén y Emilia se presentan por primera vez con “Susurro de la Cascada”, una creación inspirada en la Cascada de los Duendes. “Es muy visitada en verano, pero en invierno, si cerrás los ojos, se escucha todo el bosque”, explicaron. La torta combina bizcochuelo de vainilla y chocolate con crema y cheesecake de frutos rojos.
También participa por primera vez Cristina Schoepf con “Secreto del Bosque Invernal”, inspirada en la transformación de la fruta cuando se congela y en el paisaje de montaña. Su propuesta es libre de gluten y está elaborada a base de harina de almendras, ganache de chocolate blanco, frambuesa y crema vegetal, con una decoración completamente comestible.
Azul Leo presentó “Custodia”, una corona de montaña que representa la protección del agua, considerada como una de las riquezas más preciadas de la región. La propuesta incorpora gemas en la cumbre y una cascada que refleja el recorrido del agua desde la montaña hasta el mar. Lleva mascarpone y relleno de rosa mosqueta y pesa 3,8 kilos.
“Viento Blanco”, de Giuliana González, nació a partir de un diseño que le gustó y de la búsqueda de un nombre relacionado con la nieve y el clima de la última semana. Pesa cuatro kilos y está realizada con torta de margarita, ganache de frambuesa y crema de manteca de arándanos.
Erika Melfi participa con “Copos en el Cerro”, una propuesta que reúne su historia personal con el paisaje barilochense. Formada en Buenos Aires y radicada actualmente en Bariloche, vive en el Cerro Ventana y se inspiró en una jornada de abundante nieve para imaginar los copos sobre el cerro, vinculándolos también con el deporte y los muñecos de nieve que se construyen en las casas. La torta es de crema francesa con frutos secos, chocolate y dulce de leche cremoso.
Natalia Monje presentó “Armonía”, inspirada en una escena cotidiana del invierno: una taza de café o chocolate caliente para combatir el frío. “Trabajo todo el tiempo con nieve porque soy camionera”, contó, y explicó que pensó en aquello que reconforta durante las jornadas invernales. Su elaboración lleva pistacho y una preparación inspirada en el chocolate Dubai, reinterpretada desde una mirada barilochense.
La propuesta “Alquimia de la Nieve” reúne a Taiel, Marmol y Gabriela, una familia integrada por madre e hijo. Taiel, de 13 años, participa en pastelería con una torta de chocolate, ganache de frutos rojos y crema Bariloche, coronada por un hada de la nieve. “Simula la magia que tiene la nieve y es la cuidadora y veedora de nuestros recursos naturales”, explicaron. Para Gabriela, la experiencia tiene además un componente especial: “Estoy emocionada porque estoy con mi hijo, que le encanta la pastelería”.
Taiel, de 13 años y el Hada de la Nieve en su producciòn
Suyai Paillalef presentó “Neviska”, una torta que por primera vez llega al concurso y que toma como eje la cordillera. La decoración incorpora elementos icónicos de la Patagonia como amancays, mutisias, piñas, montañas y ríos, todos comestibles.
Finalmente, Mercedes Castillo participa con “La Piedra del Cóndor”, inspirada en uno de los símbolos de Bariloche y en el reciente avistaje de cóndores que sorprendió a vecinos y visitantes. Aunque actualmente llega desde Neuquén, la participante se reconoce como barilochense. Su torta combina chocolate, frutos patagónicos y Malbec.
Categoría Profesional
En la categoría Profesional, Silvana Carrillo y Sheyla Garay presentaron “Desde Mi Cielo”, una creación que representa el recorrido del agua desde la cordillera, atravesando los cultivos del valle, hasta llegar al mar. La torta pesa más de seis kilos y combina Malbec, ganache de chocolate semiamargo, peras al vino blanco y manzana. Sheyla, además, desarrolla su actividad gastronómica con un carrito ubicado sobre la Ruta 40, donde ofrece café y pastelería en el barrio Levalle.
Miriam Barrios presentó “Ngenko”, expresión mapuche vinculada al espíritu del agua. La estructura fue pensada desde la cumbre de la montaña y representa cómo el agua cambia, erosiona el paisaje y finalmente desemboca en el mar. La propuesta incorpora distintos elementos de la flora y fauna y está realizada íntegramente con componentes comestibles.
“Abrazo Andino”, de Karina García y Noelia Núñez, nació después de una preselección de sabores y de un trabajo conjunto de decoración. La propuesta busca mostrar “lo lindo de Bariloche” y la calidez de quienes trabajan en la gastronomía. La torta representa la montaña, los turistas, las cabañas, las aerosillas y la nieve.
Diana Pérez presentó “El Alma de la Cordillera”, inspirada en la naturaleza y en el invierno que atraviesa Bariloche, marcado por las abundantes nevadas. La elaboración es completamente comestible, a excepción de la base de acrílico, y combina chocolate blanco, fruta fina y miel.
Desde el ámbito de la formación gastronómica llega “Manos Patagónicas”, de Lorena Suárez y sus compañeras de estudio. La propuesta incorpora sabores y productos regionales como rosa mosqueta y queso de oveja, acompañado por merengue italiano y crema.
Daniela Lia participa con “El Viaje del Agua”, una creación que toma la transformación del agua como hilo conductor: el vapor, el hielo y finalmente la nieve. El paisaje cordillerano y el deshielo se encuentran con sabores asociados a la región, entre ellos la cereza y la sidra.
Categoría Junior
Entre los más jóvenes, Ethan Sepúlveda, de la Escuela de Hotelería, presentó “Cerro Catedral”, inspirada en el reconocido centro de esquí barilochense. Es su tercera participación en el concurso. La torta lleva devil's cake con remolacha, chocolate blanco, queso crema y crema Bariloche, y pesa 3,95 kilos.
Iván participa con “La Magia del Agua”, una propuesta que representa la transformación del agua a través de sus distintos estados y su recorrido desde la nieve hacia los ríos. La elaboración también incorpora la relación de ese recurso con los arrayanes y el ecosistema que depende del agua. Pesa 3,6 kilos y combina ganache de vino con dulce de fruto de arrayán y frambuesa.
“El Viaje de la Nieve”, de Facundo Borda, toma como punto de partida los paisajes y elementos típicos de Bariloche. La torta pesa 3,3 kilos y está compuesta por tres partes: chocolate, mousse de frambuesa, bizcochuelo de vainilla con crema de frambuesa y un tercer bizcochuelo de naranja.
Por último, Luna Valle Jazmín Aillapan presentó “Raíces del Invierno”, una creación inspirada en un árbol que dio origen al nombre de la torta. La propuesta está decorada con buttercream y brillos y tiene un relleno de ganache con peras al vino, mascarpone y almendras.
Con propuestas que van desde la representación de la cordillera y el agua hasta escenas cotidianas del invierno, el concurso vuelve a mostrar cómo la pastelería puede convertirse en una forma de contar historias. En cada torta aparecen sabores patagónicos, paisajes conocidos y experiencias personales que tienen como escenario a Bariloche y a la Fiesta Nacional de la Nieve.