Ciencia y tecnología: movilización en Bariloche contra los despidos y el desmantelamiento del sistema nacional
Bajo el lema “Me pongo la camiseta por la defensa de Argentina”, trabajadores y trabajadoras del CONICET, INTA, INTI, CNEA, universidades nacionales y otros organismos vinculados a la ciencia y la tecnología se movilizaron este miércoles en el Centro Cívico de Bariloche. La protesta se realizó en simultáneo con concentraciones en distintos puntos del país.
Una importante cantidad de personas se concentró este miércoles en una tarde muy fría en la plaza del Centro Cívico de Bariloche para participar de una movilización en defensa del sistema científico-tecnológico y las universidades nacionales. Las voces del reclamo se mezclaban con los primeros músicos que abrían la Fiesta Nacional de la Nieve. Algunos turistas se detenían para descubrir de qué trataba el encuentro de muchas personas con la camiseta de la Selección Argentina.
Con pancartas y consignas en defensa de la ciencia y la tecnología nacional, trabajadores de distintos organismos, investigadores, becarios, docentes, estudiantes y representantes universitarios expresaron su rechazo a los despidos y al deterioro de las instituciones vinculadas con la investigación, el desarrollo y la educación superior.
Durante la jornada se leyó además un documento que circula a nivel nacional y que plantea que la protesta constituye una acción “nacional” y “colectiva”, al tiempo que reclama una mayor participación y organización desde las bases.
“Hoy es un día histórico”, señala el documento, que reúne a trabajadores y trabajadoras de INTA, CONICET, CNEA y otros organismos de ciencia y técnica, junto con integrantes de las universidades argentinas, con el objetivo de expresar un contundente rechazo a las políticas implementadas sobre el sector.
“Basta de destrucción”
Uno de los principales ejes del documento fue el reclamo contra lo que sus impulsores consideran un proceso de desmantelamiento de las capacidades científicas y tecnológicas del país.
“¡Basta! ¡Basta de destrucción!”, fue una de las consignas centrales expresadas durante la movilización.
En ese sentido, el documento sostiene que no existen “recetas mágicas” para lograr el crecimiento y el desarrollo de la Argentina y reivindica el papel de la ciencia, la tecnología y la innovación como herramientas fundamentales para mejorar las condiciones de vida de la población.
“La experiencia histórica mundial demuestra que el camino posible para salir de la pobreza definitivamente es de la mano de la ciencia, la tecnología y la innovación”, se planteó durante la lectura.
El texto también cuestiona las políticas económicas aplicadas durante los últimos años y sostiene que el país habría tomado un camino contrario al fortalecimiento de sus capacidades científicas y tecnológicas.
Reclamo por los despidos
La protesta tiene como uno de sus principales fundamentos los despidos registrados en organismos científicos y tecnológicos.
Según los datos expuestos durante la movilización, el 31 de julio fueron despedidas 400 personas del CONICET, entre becarios y becarias posdoctorales. De ese total, 13 residen en Bariloche y localidades de los alrededores. En tanto, durante julio se registraron 62 despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), de los cuales 20 corresponden al Centro Atómico Bariloche.
La situación, según los trabajadores, también alcanza al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Administración de Parques Nacionales y las universidades nacionales, sectores que continúan atravesando un escenario de emergencia.
“No es un ajuste más”
El documento leído durante la concentración también cuestiona de manera directa las políticas implementadas por el gobierno nacional desde diciembre de 2023.
Según expresa, desde la asunción del presidente Javier Milei se puso en marcha “una política de desmantelamiento y destrucción de las capacidades científicas y tecnológicas de la Argentina”.
En ese marco, los trabajadores remarcaron que el conflicto excede un reclamo salarial o presupuestario y advirtieron: “No es un ajuste más”.
"Acá estamos", dijo la vocera con megáfono en mano que interrumpía la lectura del documento porque se quebraba. Se sentía la emoción. "Somos los supuestos terroristas que usamos pipetas, libros y tizas como armas. Y la palabra y la expresión en la calle como único escudo de protección. No van a poder con nosotras y nosotros...aquí estaremos defendiendo la soberanía y el conocicimiento, que no es conocimiento colonialista".