2026-08-05

LÍNEA SUR

Tratando de convertir un sueño en realidad: una fotógrafa impulsa un museo histórico en Clemente Onelli

El proyecto fue declarado de interés por la Legislatura rionegrina.

Eve Díaz Fritz es fotógrafa. Nació en Bariloche, pero una oportunidad laboral la llevó a Clemente Onelli, donde ahora impulsa la construcción de un museo que atesore la historia de aquella localidad, proyecto que ha sido declarado por la Legislatura rionegrina “de interés cultural, social, educativo y turístico”.

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“La idea surgió a partir del trabajo que vengo realizando desde hace tiempo con fotografías, relatos y registros vinculados al lugar. A medida que fui conociendo más sobre el pueblo, sus instituciones, sus habitantes y los cambios que atravesó a lo largo de los años, empecé a notar que había mucho material, como así también historias que merecían ser conservadas y compartidas”, explica Eve.

De tal forma, cuenta que su intención es acercar toda esa “memoria” tanto a quienes viven en el poblado como a sus visitantes.

El nombre "nevado" de la localidad. Foto de Eve Díaz Fritz. 

Además, la propuesta contempla el acompañamiento de lo que ha denominado “jardín de pausa”, que ella describe como “un espacio exterior pensado para detenerse, descansar y recorrer el lugar con tranquilidad”.

“No se trata sólo de pensar el museo como un espacio cerrado de exposición, sino de generar también un pequeño lugar de encuentro y descanso, que pueda integrarse al recorrido y a la experiencia de quienes lleguen a Onelli”, indica.

Paisaje patagónico. Foto de Eve Díaz Fritz.

Eve aclara que la reciente declaración de la Legislatura, destacando la iniciativa, “es un reconocimiento muy importante para el proyecto, pero no significa que el museo ya esté creado ni que todo se encuentre resuelto; todavía queda mucho trabajo por delante”.

En tal asentido, advierte “Hace falta avanzar en cuestiones concretas como definir un espacio físico, conseguir los recursos necesarios, trabajar en la recuperación y recopilación de material histórico, organizar las exposiciones y establecer cómo funcionaría”.

“También sería fundamental contar con el acompañamiento de instituciones, organismos y de la propia comunidad. Es un proyecto que puede crecer con el aporte de muchas personas”, considera.

El tren, en pleno recorrido. Foto de Eve Díaz Fritz.

La fotógrafa dice que su vínculo con la localidad es “muy fuerte”. Además de trabajar allí, en la estación ferroviaria, su familia es originaria del lugar. “Por eso siento que mi corazón está dividido entre Bariloche y Onelli”, señala.

“Vivir acá me permitió conocer mucho más de cerca la localidad, su gente y también su historia”, apunta, aunque aclara: “Si hoy me preguntaran si mi idea es vivir para siempre en Onelli, probablemente diría que no”. La fotógrafa, que el 25 de julio cumplió treinta y tres años, expresa: “Tengo otros proyectos y también el deseo de volver a Bariloche en algún momento. Pero antes quiero cumplir un objetivo muy importante para mí, poder hacer realidad el museo”.

La estación. Foto de Eve Díaz Fritz.

Acerca de su interés en la fotografía, comenta: “Es algo que fue creciendo con el tiempo, a partir de la necesidad de observar y registrar lo que tenía alrededor, y terminó convirtiéndose no solamente en una profesión, sino también en una herramienta para contar historias y documentar lugares, personas y situaciones”. 

“Me interesa especialmente la fotografía documental y el registro de aquello que muchas veces forma parte de la vida cotidiana y pasa desapercibido”, detalla.

Ruralidad. Foto de Eve Díaz Fritz.

Precisamente, antes de encarar el proyecto del museo, había trabajado en Historias de Onelli, un dossier donde sus fotografías, acompañadas de distintos testimonios relacionados con el poblado, servían como documento referencial de la localidad. 

Aquella propuesta también fue declarada en su momento de interés por el cuerpo legislativo de Río Negro.

Eve, cuando recibió e primer reconocimiento de la Legislatura de Río Negro.

“La historia de un pueblo no se encuentra sólo en los grandes acontecimientos; también está en las personas, en las instituciones, en las familias, en los edificios, en las costumbres y en todas esas cosas que forman parte de la identidad de una comunidad”, reflexiona Eve, para luego sostener: “Hay historias que solamente conocen quienes llevan muchos años viviendo acá. Me interesa poder registrarlas antes de que se pierdan y generar un archivo que pueda quedar como referencia para el futuro”.

El cielo de Onelli. Foto de Eve Díaz Fritz.

“Vivir en Onelli es una experiencia muy diferente a vivir en una gran ciudad. Se trata de una localidad pequeña, donde muchas cosas funcionan a otro ritmo y donde la comunidad tiene un papel muy importante”, afirma, sumando: “También implica conocer de cerca las dificultades y las necesidades que existen en un lugar de estas características. Pero, justamente, eso permite tener una mirada mucho más cercana sobre el sitio y las personas que viven acá”.

El Tren Patagónico, protagonista de la zona. Foto de Eve Díaz Fritz.

“Creo que cuando se trabaja en una comunidad pequeña, muchas veces los proyectos terminan siendo también colectivos, porque siempre hay alguien que ayuda, aporta una idea o facilita que algo pueda llevarse adelante”, aprecia Eve, cuyo nombre trascendió en el verano por una cuestión que, en principio, podría pensarse que no tendría nada que ver con su afán por conservar la historia de Onelli, pero, en realidad, quizá sí se la pueda relacionar, ya que, en algún modo, testimonió visualmente un hecho inusual que, precisamente, sucedió en el poblado. Había salido a fotografiar la luna y se topó con un haz de luz potente que emergía del cielo. “La foto generó bastante interés y terminó siendo difundida y comentada en distintos medios”, evoca acerca de aquel registro que muchos relacionaron con un ovni, añadiendo: “Para mí, fue una experiencia muy importante porque demuestra que una fotografía tomada desde un lugar como Clemente Onelli también puede trascender y llamar la atención fuera de la localidad”. Al respecto, ahonda: “Más allá de la repercusión que tuvo esa imagen, creo que también sirve para mostrar que desde lugares pequeños es factible generar contenidos, proyectos y trabajos que pueden llegar a públicos mucho más amplios”.

El rayo misterioso. Foto de Eve Díaz Fritz.

Volviendo al proyecto del museo, cuenta que lo imagina como un sitio donde el acento esté puesto en la identidad del poblado. “No quisiera que sea sólo un lugar donde se acumulen objetos antiguos, sino un espacio donde se pueda conocer la historia de la localidad a través de fotografías, documentos, objetos, testimonios y relatos de sus habitantes. También me gustaría que sea abierto a la comunidad, que quienes viven en Onelli puedan aportar fotografías, documentos u objetos familiares que permitan reconstruir distintas etapas de la historia del pueblo”.

“La idea es que el museo pueda convertirse en un espacio de preservación, pero también de encuentro, aprendizaje y difusión de la historia local”, concluye.

Las vías. Foto de Eve Díaz Fritz.

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