Ludopatía digital en jóvenes: “No es solo denunciar plataformas, tenemos que revisar conductas como adultos”
La ludopatía digital genera una creciente preocupación por el aumento de las apuestas en línea entre jóvenes. La situación impulsó nuevos proyectos de ley y reabrió debates clave sobre la salud mental en los establecimientos educativos.
Erico Yáñez, operador socioterapeuta en adicciones y ex trabajador de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) —actualmente en el área de Desarrollo de la provincia—, brinda charlas en colegios desde 2016. “En ese entonces articulamos con la Comisaría de la Familia por la necesidad de hablar sobre el tema, sumando también el análisis del bullying y el ciberbullying”, señaló en diálogo con El Cordillerano Radio.
Con el tiempo y la capacitación continua entre instituciones, abordaron también los consumos problemáticos de las nuevas tecnologías. Hoy, al retomar las charlas sobre ludopatía digital, Yáñez propone una mirada reflexiva: “Nosotros vemos la punta del iceberg. A muchos adultos se les viene a la cabeza la cantidad de plataformas de apuestas que existen, pero esto arrancó mucho antes y no supimos verlo a tiempo”.
El especialista aclaró que el ingreso de menores al mundo de las apuestas es un problema grave, pero “no sale de la nada; hubo muchos pasos previos que como adultos debemos poder reconocer”.
Inmediatez y estadísticas alarmantes
Los datos estadísticos reflejan la dimensión del fenómeno: uno de cada cuatro adolescentes ya apostó, y el 42% reconoce que se trata de un problema. Sin embargo, los jóvenes encuentran en las plataformas algo que no hallan en otros espacios.
“Las plataformas digitales de apuestas aprovecharon algo que culturalmente venimos sembrando hace tiempo: la incapacidad de esperar. Ante cualquier demora agarramos el celular. Nunca en la historia de la humanidad fue tan fácil obtener una recompensa al alcance de un clic”, explicó Yáñez.
Y agregó: “Si hoy queremos escuchar música o comer algo, lo tenemos al instante; si nos interesa una serie, podemos ver todos los capítulos de corrido. Alimentamos esa lógica a diario, y las plataformas usaron esa inmediatez para generar recompensas instantáneas en los jóvenes, sin medir el daño físico y mental que provoca”.
Actualmente, las charlas se dictan en conjunto con la Secretaría de Culto del municipio en diversas instituciones. Sobre las expectativas de padres y madres, el socioterapeuta reflexionó: “Quizás esperan que les demos diez pasos para evitar que sus hijos entren a una plataforma, o qué aplicación sirve para controlarlos. Pero no pasa por ahí: hay algo que los adultos estamos haciendo mal y no podemos controlar. Nosotros también somos parte de esta generación que aprendió a convivir con y sin celular”.
Los mitos del mundo digital y el grooming
Frente a la habitual frase de que "los chicos nacen sabiendo" usar la tecnología, Yáñez fue categórico: “Es un mito. Los chicos muchas veces no saben dónde se están metiendo ni miden las consecuencias. Saben que es complicado y que puede traerles problemas de conducta o económicos, pero necesitan guía”.
El especialista remarcó que las estadísticas no son meros números, sino historias concretas: “Me vienen a la memoria rostros de chicos y chicas de Bariloche y El Bolsón con los que he compartido experiencias”.
En ese marco, alertó también sobre otros peligros digitales como el grooming. Citó cifras preocupantes al señalar que apenas “uno de cada cinco chicos sabe de qué se trata” este delito, en el que un adulto utiliza las redes para ganarse la confianza de un menor con fines de abuso sexual.
“Con la ludopatía digital hay que cambiar la estrategia. No se trata solo de denunciar las plataformas, sino de revisar las conductas propias y las de nuestros hijos, sobrinos o nietos. Es una tarea colectiva”, enfatizó.
El deporte y el encuentro cara a cara
Finalmente, aclaró que el juego en sí no es negativo, sino el tiempo y el uso que se le dedica. “El juego, al igual que el deporte, es el único momento en el que grandes y chicos nos olvidamos del tiempo y el espacio”.
Recuperar las conversaciones cara a cara, plantearse objetivos y fomentar actividades que impliquen movimiento son pasos fundamentales. “Es en los lugares de encuentro cotidiano de los jóvenes donde tenemos que generar conciencia. No hay una solución inmediata, sino un trabajo progresivo que debemos comenzar cuanto antes”, concluyó.