Profesor emérito del Instituto Balseiro considera que “el Gobierno nacional parece representar los intereses de un imperio extranjero”
El físico Rolando Granada, profesor emérito del Instituto Balseiro, ha expresado en varias oportunidades su preocupación por la situación actual de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), donde se desempeñó como investigador superior.
Debe aclararse que sus opiniones, en cada ocasión, son muestra de su experiencia. Es decir, el suyo no es discurso centrado en un desacuerdo ideológico (o, al menos, no se trata sólo de eso), sino que habla con conocimiento de causa. Su inquietud por el rumbo que se observa en el panorama de la ciencia y la tecnología lo lleva a hablar del tema, y su parecer es seguido con atención en el ámbito en el que destaca (debe recalcarse que ha sobresalido a nivel mundial por su labor en el campo de la física de neutrones). En definitiva, la suya es una palabra de “peso”.
Cabe mencionar que Granada recientemente fue distinguido en la Legislatura de Río Negro, donde se declaró “de interés científico, educativo, cultural y social” su trayectoria en el campo de “la investigación y docencia en ciencia y tecnología”.
Frente a un contexto en el cual, lejos de variar, el presidente Javier Milei parece intensificar la dirección que su gestión escogió para el presente de la ciencia en la Argentina (por ejemplo, con la decisión de desvincular a trabajadores contratados en la CNEA, donde, por otra parte, el mandatario nombró al exintendente de Bariloche Gustavo Gennuso en el cargo de vicepresidente), Granada ha vuelto a manifestarse.
Concretamente, el físico consideró que “la CNEA se encuentra seriamente amenazada por un conjunto de acciones concertadas por el Gobierno nacional”, para luego ampliar: “Desde el inicio de la presente gestión, el presupuesto de la CNEA se redujo en 45,4 por ciento, cayendo a su valor más bajo durante los últimos veinte años”. Y continuó: “En estos tres últimos años la inversión en infraestructura y equipamiento se redujo en 53,4 por ciento en moneda constante, concretándose la paralización del Proyecto Carem (Central Argentina de Elementos Modulares) y comprometiéndose la viabilidad de otros proyectos de envergadura”.
Asimismo, expuso: “La dotación de personal se redujo en más de cuatrocientos agentes, y los salarios se redujeron, desde noviembre de 2023, en 32,1 por ciento”.
“Los datos estadísticos son indispensables para cuantificar la evolución de los parámetros que inciden en el funcionamiento institucional de la CNEA. Más difícil de computar, pero con afectación directa sobre el presente y futuro de toda la actividad y su capacidad de generar conocimiento y tecnología nuclear, son las políticas y lineamientos que el Gobierno nacional está implementando”, reflexionó Granada.
En ese sentido, analizó: “Como resultado del desfinanciamiento masivo que está sufriendo la institución, se está perdiendo su capital más valioso: los recursos humanos altamente calificados cuya formación demandó décadas de inversión pública”.
Y sumó: “Por otra parte, la cancelación de proyectos sustantivos de concepción y ejecución nacional desdibujan la misión primaria de CNEA, el desarrollo de tecnología nuclear con fines pacíficos para consolidar sus decisiones soberanas en un campo tan estratégico”.
Así, evaluó: “Se pretende, en cambio, redefinir sus objetivos hacia la producción de bienes y servicios comercializables ignorando el rol indelegable del Estado en la creación de capacidades para dar respuestas innovadoras y, en particular, para asegurar la inclusión del estado del arte en sus proyectos actuales y la formulación de propuestas sólidas para los futuros”.
“El mundo contemporáneo muestra que la gran mayoría de los países desarrollados lo son sobre la base de un sólido sistema de ciencia y tecnología propia, que conduce a la producción de bienes y servicios de alto valor agregado, generando un crecimiento económico sustentable y con equidad social”, dijo el físico, diferenciando ese razonamiento de lo que, a su entender, sucede en la Argentina.
En tal sentido, observó: “La CNEA y otros organismos del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología se han constituido, por sus logros a lo largo de décadas, en fuentes preciadas de la potencia científica, tecnológica y cultural de nuestro país. Esa potencia humanista es la que necesitamos para construir una nación promisoria, donde también la educación, la salud y el bienestar integral de sus ciudadanas y ciudadanos tengan el lugar central que les corresponde en las políticas públicas de un Estado soberano, democrático y solidario”.
De tal forma, apreció: “Necesitamos que la gente conozca esta situación, y que actúe para que se vuelva a transitar por los caminos de la sensatez. Porque parece que hoy nos encontramos peor que hace doscientos diez años, cuando declaramos nuestra Independencia de España y de cualquier otra potencia extranjera. Como aquella vez, hoy necesitamos volver a romper las nuevas cadenas de dependencia, necesitamos que nuestros gobernadores y legisladores no se dejen extorsionar por el gobierno central, para que sean otra vez las provincias argentinas las que defiendan a la Nación, frente a un Gobierno nacional que parece representar los intereses de un imperio extranjero”.
“De nosotros depende encaminarnos hacia un país digno, soberano, y equitativo”, concluyó Granada.