2026-07-31

HOY

Último día para disfrutar de una muestra donde el paso del tiempo es revalorizado

Edificaciones y figuras humanas convergen en una exposición de acuarelas en Casa Bachmann.

Hoy, viernes, es el último día para disfrutar de una muestra que ha reunido en Casa Bachmann — Morales y Elflein— trabajos en acuarela de dos artistas, cada uno poniendo el foco en algo en particular, difiriendo en el modelo pero coincidiendo en el concepto. Por un lado, María Paz Dartiguelongue explora, con sus obras, el territorio humano, mostrando rostros, manos, miradas… Por el otro, Gabriel Mayo ofrece un muestrario de perfiles edilicios, donde la historia late. Ambos convergen en ofrecer —en uno y otro estilo— un catálogo del paso del tiempo, pero sin renegar del tema, sino tomando la cuestión como un factor enriquecedor. La exhibición, que podrá visitarse hasta las 18, fue bautizada “Entre la piedra y la piel (superficies donde el cuerpo escribe)”, y contó con la curaduría de Juan Manuel Ferrarini.

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Sobre cómo surgió la idea de una exposición conjunta, María Paz cuenta que con Gabriel se conocen a partir de integrar el grupo Croquiseros Urbanos Bariloche, mientras que él comenta que “cada uno admira el trabajo del otro”. “Me gusta mucho cómo María Paz trabaja la figura humana y cómo utiliza técnicamente la acuarela”, señala el artista plástico, quien explica que, a la hora de emprender el proyecto, debieron “encontrar un hilo conductor común”. De tal forma, ahonda: “Vimos que ambos trabajábamos mucho sobre el paso del tiempo. En mi caso, a través de casas históricas. Ella, con manos curtidas, caras de personas grandes, con arrugas y miradas nostálgicas”.

 

Obras que convocan a meditar sobre las historias personales y conjuntas.

“Desde lo técnico, ambos trabajamos la textura de ese paso del tiempo. Me refiero a detalles que ponen en valor lo gastado, lo que tiene cierto aspecto de vejez”, expone Gabriel, para luego sumar: “Nos seduce la historia, las cosas que muestran una permanencia, no una decadencia. Porque, para nosotros, el paso del tiempo es riqueza. Las arrugas y las casas viejas, todo es material que nos permite visualmente llevarlo a nuestro soporte, a nuestro papel de acuarela”. En el mismo sentido, María Paz añade que los trabajos se direccionan a “poner en valor el paso del tiempo, con las marcas que deja tanto en los objetos y las construcciones como en la piel de las personas, en sus gestos, con lo que transmiten los ojos, las arrugas…”.

Los artistas se muestran contentos con lo logrado a partir de la muestra.

En cuanto a los resultados artísticos obtenidos, Gabriel considera: “Superó nuestras expectativas, no sólo porque pudimos ensamblar estos territorios aparentemente distintos, como lo son la arquitectura y la figura humana, sino porque el concepto se pudo ver bien reflejado”. Respecto a eso, María Paz reflexiona: “Las obras mantienen un diálogo entre ellas relacionado con valorar la permanencia de las historias, tanto las que nos brindan las construcciones como las que nos dan las personas”. Y Gabriel apunta: “Los dos universos se ensamblaron de una manera interesante y profunda”.

La muestra causó gran interés en los visitantes.

En lo referido a las razones de que cada uno guíe su obra hacia las direcciones escogidas, María Paz explica: “Me gusta la figura humana, el retrato. Lo humano me sensibiliza. Sobre todo, las dos puntas de la vida. Me encanta pintar infancias y también personas mayores”. Gabriel, por su parte, indica: “La arquitectura es una temática que me interesa y me ha permitido aprender a pintar, me seduce. Además, con los años, fui descubriendo que aquello que en realidad me conmueve es la memoria con la que carga cada edificación, ya sea por las personas que vivieron en las casas o por aquellos que se encargaron de construirlas”.

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