En Bariloche las figus estiran la fiebre mundialista
Más allá de que el torneo futbolístico culminó, como así también de la caída contra España en la final, que podría llevar a pensar que el interés respecto a continuar juntándolas disminuyera, el fenómeno de las figuritas del Mundial está en pleno auge, y Bariloche resulta un claro ejemplo de ello.
Quizá porque falta poco para que ya no se consigan, o porque durante el campeonato la selección nacional fue causando un interés in crescendo, con el punto máximo en la victoria frente a Inglaterra —con la reivindicación por Malvinas incluida—, el ansia por adquirir paquetitos ha ido en aumento. Incluso, en determinados momentos, hubo un faltante, las figus no llegaban, y algunos kioscos directamente optaban por colocar un cartel en el exterior advirtiendo “no tenemos figuritas”, cosa de que cesaran de ingresar a preguntar por el tema.
Las vidrieras aún destacan la oportunidad para conseguir el álbum y las figuritas.
En la actualidad no resulta complicado obtenerlas, ya que los negocios cuentan con stock, aunque los precios difieren de acuerdo con el lugar donde se adquieran. Este cronista ha visto sobres a dos mil cuatrocientos pesos, pero también a tres mil.
Como muestra de la atracción que generan, debe indicarse que en varios locales céntricos se venden figus sueltas. Y ahí también los valores varían, ya no sólo por el lugar donde se busquen esos objetos del deseo que restan para completar el álbum, sino por el tipo de estampa. Mayormente, las consideradas “comunes” se obtienen, cada una, a quinientos pesos. Pero después están las “especiales”, segmento en el que entran las que presentan los escudos de los países o bien las que conmemoraran selecciones que fueron campeonas del mundo en ocasiones anteriores, así como las que muestran a jugadores argentinos. En esos casos, los precios oscilan entre los mil y tres mil por estampa.
Igualmente, los conocedores del paño (sin edad, porque los hay muy jovencitos como otros bastante grandulones) advierten que, al ir a canjear, debe tenerse cuidado con que las figus sean oficiales, porque en los mazos que se ofrecen suelen colarse copias —algunas muy bien logradas—.
Ecos del Mundial en forma de figuritas.
Por otra parte, hay comercios donde se canjean de manera gratuita, quizá aprovechando “el rebote” que pueden generar, porque los que van a cambiar a veces también compran sobrecitos. Además, por ejemplo, en Beschtedt casi Mitre se ubica un local donde, más allá de cambiar y vender figuritas, se ofrecen camisetas de la selección. En ese caso, es normal que ingresen turistas —sobre todo brasileños— a buscar las casacas argentinas con el 10 y el nombre de Messi en la espalda. Los extranjeros, precisamente, se sorprenden al observar la cantidad de chicos —y los que no lo son tanto— enloqueciéndose por las figuritas.
Y esa locura se extiende al exterior del establecimiento, donde pequeños grupos forman círculos donde prolongan el panorama que se veía en el interior. Ahí, las reglas dependen de cada “cambiador”. Es decir, para conseguir algunas figus que consideran “difíciles”, en ocasiones, hay que desprenderse de tres.
En definitiva, el centro barilochense, a partir de las figuritas, aún muestra un panorama mundialista.
El fervor por las figus continúa.