2026-07-17

A 32 años del ataque a la AMIA: en Bariloche recordaron a las víctimas y pidieron justicia

Un dolor que no cesa.

¿Puede una vela, de pocos centímetros de diámetro, encerrar en su llama el dolor, el recuerdo y, pese a todo, la esperanza de justicia? En este caso, el dolor y el recuerdo resulta indudable que sí. Ahora, lo de la esperanza en que alguna vez el asunto se resuelva, no como venganza, sino como lo que corresponde, con el debido castigo a los culpables, debe reconocerse que cuesta; en ocasiones, el alma flaquea ante el sinsentido.

Tras un par de videos alusivos, en la sala de prensa municipal, el presidente de la Comunidad Judía de Bariloche, Gerardo Eidelstein, fue el encargado de encender la pequeña vela en memoria de las ochenta y cinco personas que fallecieron el 18 de julio de 1994, durante el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en Buenos Aires.

Lee también: Así vivieron los héroes de Malvinas el triunfo histórico a Inglaterra

Este año, debido a la coincidencia de la fecha conmemorativa con el shabat (día sagrado para el judaísmo), el acto para recordar lo que sucedió y exigir que el caso tenga por fin una resolución judicial se llevó a cabo la jornada anterior.

Durante su discurso, el intendente Walter Cortés calificó al atentado como “uno de los ataques más dolorosos” de la historia argentina”.

“Cada aniversario nos obliga a recordar a las víctimas, abrazar a su familia y, sobre todo, reafirmar un compromiso que ningún argentino debería abandonar, que es el compromiso con la memoria y la justicia”, sostuvo el jefe comunal, a la vez que consideró que la peor consecuencia de un hecho así, además del daño que provoca cuando sucede, “es la impunidad, que puede extenderse durante décadas”.

“No puede haber paz verdadera cuando la justicia no llega”, reflexionó Cortés.

“Un país que persevera en la búsqueda de la verdad honra a aquellos que ya no están y protege a las generaciones que vienen”, sumó el intendente, quien aprovechó el encuentro para informar que, en el cementerio municipal, habrá un espacio especial para que la Comunidad Judía pueda enterrar a sus fallecidos.

Cortés destacó el dolor que provoca la impunidad.

Tras Cortés, tomó la palabra Javier Dawidowski, integrante de la comisión directiva de la Comunidad Judía local, quien comenzó su alocución citando el fragmento inicial de un poema de la escritora israelí Zelda Mishkovsky: “Cada persona tiene un nombre/ que Dios le ha dado/ y que le han dado su padre y su madre”. De esa manera, Javier Dawidowski dijo: “Nuestro nombre es lo primero que nos representa; le dice al mundo quiénes somos, nos permite comunicarnos y hace que cada uno y cada una seamos únicos. Cuando morimos, nuestro nombre es lo que perdura”.

“Hace treinta y dos años, ochenta y cinco nombres quedaron grabados en nuestros corazones. Desde entonces, cada 18 de julio, argentinos y argentinas inclinamos nuestras cabezas en solemne memoria, jurando no olvidar jamás a estas almas”, prosiguió, para luego manifestar: “Existe una profunda injusticia en el hecho de que estas vidas fueran truncadas tan prematuramente, dejando tras de sí sus recuerdos; tal es la injusticia del terror. El terror nunca puede ser justo, no puede ser una vía de acción válida ni puede justificarse jamás”.

 "El terror nunca puede ser justo", sostuvo Javier Dawidowski.

El representante de la comisión directiva de la Comunidad Judía hizo hincapié en que, desde el atentado, “los muertos siguen sin recibir justicia, sus familiares y amigos no reciben respuestas”. 

“Aunque haya quienes nos quieran hacer creer que es inútil, seguimos reclamando justicia y memoria, por todo nuestro país, por cada joven que sólo sabe del atentado porque seguimos recordando”, afirmó, para luego concluir: “Como expresa el lema de AMIA para para estos treinta y dos años de dolor e impunidad: ‘Hoy no podemos perder la memoria’. Y por eso, rescatamos del tiempo, pedimos permiso a cada deudo y recordamos los nombres de las ochenta y cinco víctimas y abrazamos con el corazón a las personas que aún sufren las secuelas de este crimen”.

El lema escogido para recordar los 32 años del atentado fue: "Hoy no podemos perder la memoria".

Justamente, en la sala de prensa municipal se escucharon los nombres de los que fallecieron en el ataque, momento que inspiró respeto y emoción.

También habló Laura Sorokin, una mujer embarazada que indicó: “Con cuarenta y cinco años, a punto de ser mamá, quiero transmitirle a mi hijo que nosotros somos judíos y argentinos. Quiero enseñarle que el odio no repara en daños y que tenemos una historia de tres mil años de construir un mundo mejor. No desperdiciamos nuestras vidas en la venganza”.

“La AMIA es una institución de paz y ayuda”, señaló, para también exponer que “el terrorismo y el antisemitismo no son formas de vida ni de creencia”.

Por otra parte, Daniel Reisfeld recordó a su hermana Noemí, que era asistente social en la AMIA.

Daniel vive en Bariloche desde 1982, y el 18 de julio de 1994 estaba tomando café con un amigo de Buenos Aires que se encontraba en el sur de vacaciones. Se encontraban en Copos, una confitería que se ubicaba en Mitre y Palacios, y esa persona, que tenía un negocio a dos cuadras de la AMIA, le dijo que lo habían llamado desde su oficina para contarle que algo había sucedido. Demoraron un poco en enterarse de que se trataba de una masacre en la mutual judía.

Daniel recordó a su hermana Noemí.

La hermana de Daniel tenía la obligación de presentarse en el edificio una vez por semana. Iba los jueves. Aquel año, el 18 de julio cayó lunes, así que él no imaginó que ella podía llegar a estar en el lugar, pero esa vez había cambiado de día con una amiga. Como no llegaban noticias de Noemí, el hermano decidió partir a Buenos Aires… El cuerpo apareció el sábado a la tarde.

En la sala de prensa municipal, la llama de la pequeña vela ardía en su recuerdo, y en el de las otras ochenta y cuatro víctimas.

Memoria y pedido de justicia.

Te puede interesar