Lo que genera el partido con los ingleses en un veterano de guerra: “Ojalá les hagamos 15 goles, hijos de…”
“Ojalá les hagamos 15 goles, hijos de…”. La frase sin terminar, pero cuyo fin cualquiera puede imaginar, pertenece a Edgardo Suárez, un veterano de guerra que desde hace más de dos décadas reside en Bariloche, y refiere, claramente, a la semifinal del Mundial en la que Argentina enfrentará a Inglaterra, el miércoles por la tarde.
Al comenzar a hablar, Edgardo aclara: “El fútbol no me gusta nada”. Y para que no queden dudas, suma: “Ni siquiera soy hincha de algún club”.
En la misma línea, afirma que, de la Copa del Mundo, los únicos partidos que ve son aquellos en lo que la albiceleste sale a la cancha. Pero detalla que con la actual selección le está pasando algo especial: “Desde los últimos encuentros, me estoy enganchando mucho. Cuando los veo, siento una pasión impresionante. A medida que Argentina avanza, me pongo cada vez más inquieto, así como, increíblemente, también me vuelvo futbolero”.
“Los nervios, ahora, van en aumento, porque también son muchas las burlas que he leído… El otro día, por ejemplo, en un diario mexicano pusieron que nosotros ya habíamos perdido con los ingleses 649 a 0… Eso te va calentando las venas”, manifiesta, con bronca por la alusión, en forma de burla, a los héroes que dieron su vida en las islas.
De repente, surge la evocación del Mundial de 1986, cuando, en los cuartos de final, Argentina derrotó a Inglaterra 2 a 1. Edgardo, que siguió el partido por televisión en su Río Colorado natal, aun reconociendo que no es devoto de Diego Armando Maradona, remarca: “Para mí, fue el único jugador realmente patriótico. Ese partido resultó muy emocionante. El gol con la mano, de alguna manera, era como reírnos de ellos en la cara”.
Con respecto al partido del miércoles, expresa: “Obviamente, quiero que los pasemos por arriba y que después ganemos el Mundial”. Aunque, a la vez, reflexiona: “Si lo pensamos con frialdad, habría que separar lo que es el fútbol de un sentimiento propio, pero… ¡¿cómo hacés?! Es imposible”.
Y es entonces cuando suelta la frase con la que comenzó, y ahora culmina, este artículo: “Ojalá les hagamos 15 goles, hijos de…”.