2026-07-10

“En Bariloche hay muchísima cultura hip hop”

Un experto en breaking cuenta su historia y analiza el presente de la actividad.

Kaio Giménez tenía trece años cuando caminaba con un amigo por el barrio 144 Viviendas. Venían de jugar al fútbol y se toparon muchachos que realizaban un baile con “aires” acrobáticos”. A Kailo le llamó le atención y supo que él quería hacer eso. Y hacerlo de manera seria. De esa forma, desde entonces, no ha parado, y se convirtió en un referente local del breaking, tal la denominación de la danza que lo enamoró de pequeño.

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En la actualidad, tiene treinta y nueve años y la misma pasión que nació tanto tiempo atrás. Claro que el presente resulta más amigable para quienes son seguidores de la corriente hip hop, donde se enmarca el breaking. Kaio recuerda que antes todo resultaba más complicado. Por un lado, por cierta mirada prejuiciosa que abundaba. Pero, también, por la dificultad para encontrar material con el que, por ejemplo, introducirse al estilo. Por ejemplo, sonríe al evocar que, para guiarse, trataba de conseguir videocasetes, es decir, los viejos VHS. “Después llegó Internet y fue un poco más fácil, pero antes había que buscar incluso alguien que nos pasara el reproductor para ver los videocasetes”, recuerda.

Así, remora que lo que veían en esas antiguas grabaciones eran registros de torneos, que miraban en cámara lenta para copiar los movimientos.

Además, aquellos VHS tampoco eran fáciles de adquirir. Kaio, por aquel entonces, había obtenido el contacto de una persona que poseía ese tipo de material, pero vivía en Santiago de Chile, así que debía depositarle el dinero y luego esperar que llegara el envío con las preciadas cintas.

Kaio, durante un torneo en Buenos Aires.

En cuanto a los prejuicios, que quizá se relacionaban con el desconocimiento, el miedo a lo distinto o, tal vez, remitían a la imagen gansteril que, a través de las películas, se asociaba al hip hop, provocaban que, por ejemplo, a quienes hacían breaking no se les alquilaran salones para practicar.

¿La solución? Hacerlo sobre césped. “La mayoría de los que aprendíamos a bailar éramos de barrios ubicados en El Alto barilochense. Cuando veíamos un ‘pasto’, lo usábamos. A veces también íbamos a la plaza de la Catedral, para practicar los saltos y las verticales. En cuanto a otros tipos de movimientos, intentábamos encontrar alguna casa donde tuviéramos lugar. Más adelante, nos armamos un piso de cartón, con pedazos pegados con cinta, que llevábamos a distintos espacios, como algún patio, y practicábamos arriba de eso”, cuenta.

Atardecer en Bariloche a ritmo de breaking.

En diferencia con aquella época, Caio recalca que ahora el breaking incluso alcanzó el grado de deporte olímpico. En ese sentido, debe indicarse que la actividad hizo su debut en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018 con tres pruebas: dos individuales y una por equipos mixtos. Tras comprobarse su popularidad, se confirmó su inclusión en las Olimpíadas de París 2024.

“En Argentina, por ejemplo, forma parte de los Nacionales Evita y de los Juegos Rionegrinos”, apunta Kaio, quien, en ese sentido, reflexiona: “Se trata de una cultura, pero ahora también es un deporte”.

Brindando clases en el Puerto San Carlos. Quienes deseen comunicarse para reservar lugar deben hacerlo al +54 9 2944 21-2804.

Sobre el camino que recorrió la actividad en Bariloche, cuenta que hubo diversas etapas. Recuerda, por ejemplo, haber visto en los ochenta y principios de los noventa varios grupos bailando en la calle. “Al caminar y pasar por Beschtedt y La Paz, los observaba en aquella esquina”.

Pero después, una vez iniciado el nuevo siglo, dice que la actividad decayó, para luego volver a levantar y otra vez disminuir su intensidad. En tal sentido, afirma que en algún momento sintió que sólo él se dedicaba al breaking en Bariloche, entonces, decidió empezar a impartir clases y se fue conformando un grupo estable en la ciudad. “Creo que esto ha sido importante en mi vida. Me ayudó en muchas cosas, como en equilibrar mis ideas, formarme para ser quien soy y seguir adelante”, reflexiona, destacando “la importancia de entrenar, de la constancia y la disciplina”.

De esa manera, remarca que, más allá del paso del tiempo, sigue compitiendo, algo que, en gran parte, puede hacer debido al esfuerzo en su manera de encarar el breaking. “La edad límite la pone uno. El físico, de acuerdo con cómo se cuida cada uno, es lo que puede condicionar. Yo sigo activo”, apunta.

Además, su labor como profesor ha avanzado a pasos agigantados. Brinda clases en el colegio Nehuen Peuman, ubicado en Cerro Carbón 150, en el barrio Quimey Hue, los miércoles a las 19.30, así como también en el Puerto San Carlos, los viernes a las 18.30. Prueba de la calidad a la que ha llegado haciendo docencia en este estilo de danza es, por ejemplo, que un alumno suyo, Joaquín “Joaco” Borquez, fue seleccionado para participar en la competencia Freestyle Session Internacional, en Japón.

Sobre el presente, Kaio expresa: “En Bariloche, ahora, hay muchísima cultura hip hop. Se ve muchos rappers, tanto chicos como chicas, al igual que grafiteros”. Igualmente, aclara que no hay tantos DJ, y que los B-boys y B-girls, es decir, quienes bailan breaking, tampoco son demasiados. “Es un estilo en el que hay que aceptar que lleva un proceso. En la actualidad, todos buscan la inmediatez, pero esto no es así, demanda su tiempo. Los movimientos hay que entrenarlos bien, para no golpearse”, indica.

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