Secta rusa en Bariloche: internaron de urgencia a Konstantin Rudnev
El ciudadano ruso de 58 años Konstantin Rudnev, imputado por trata de personas, se encuentra en la guardia del Hospital Naval Central, en la Ciudad de Buenos Aires, adonde fue derivado de urgencia por su médico de cabecera, luego de constatarse una desmejoría general respecto de la cirugía a la que fue sometido a fines de mayo.
La novedad fue puesta en conocimiento del juez de garantías por el defensor Martín Sarubbi, mediante un escrito presentado el 7 de julio en la causa Nº 2878/2025, Incidente Nº 45.
Ese mismo día, la Oficina Judicial del Distrito General Roca ordenó incorporar la presentación, notificar a las partes y comunicar la situación al magistrado por correo electrónico oficial, según la providencia firmada por la prosecretaria administrativa María Emilia Pérez.
De acuerdo con el escrito de la defensa, Rudnev fue revisado en la jornada por el cirujano Eduardo Cammarota, quien constató que el paciente estaba hipertenso, con registros de 160-100 mmHg, y con dolor en la región escrotal derecha, donde palpó una masa de características "tensas, dolorosas y febriles". "Ante el cuadro se indicó internación en centro de alta complejidad para su drenaje quirúrgico y cobertura antibiótica", consignó el médico en la constancia adjuntada al expediente.
El historial clínico que llega ahora a la causa se remonta al 26 de mayo de 2026, cuando Rudnev fue operado en la Clínica Monte Grande de una hernioplastia con malla del lado derecho.
La complicación venía siendo seguida con estudios por imágenes: una ecografía del 23 de junio concluyó que presentaba una "colección fluida multiloculada en región inguinoescrotal derecha compatible con hematoma en fase de organización, con neovascularización septal reactiva". La consulta de este martes cerró una secuencia de casi un mes y medio de evolución desfavorable, que derivó en la indicación de una nueva intervención.
Mientras aguarda "el resultado de la pertinente evaluación" en la guardia del Hospital Naval, Sarubbi precisó que notificó personalmente la situación por vía telefónica a la DAPVE, a la Oficina Judicial de Bariloche y a la empresa que realiza el monitoreo electrónico, "con el objeto de disipar cualquier duda respecto del cumplimiento de las pautas establecidas al momento de concederse la prisión domiciliaria".
Rudnev cumple prisión domiciliaria en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, bajo monitoreo electrónico, en el marco del proceso por trata de personas que se le sigue desde su detención en Bariloche, en 2025. El control del caso está a cargo del juez de garantías asignado, con intervención de la Oficina Judicial de la ciudad andina, que quedó formalmente anoticiado del cuadro: la evolución del imputado seguirá así bajo un doble seguimiento, médico y judicial.
Preocupación del entorno y tensión con la fiscalía
En paralelo a las constancias médicas, desde el entorno de Rudnev transmitieron una "gran preocupación" por su estado de salud general, que describen como "extremadamente grave". Según allegados al imputado, además de las complicaciones posquirúrgicas, padece protusiones en la columna vertebral —una de ellas cervical y de rápida progresión—, alto riesgo de parálisis y riesgo de accidente cerebrovascular, junto con problemas cardíacos e hipertensión sostenida.
El cuadro, siempre según esas fuentes, incluye un sistema inmunológico "muy debilitado": aseguran que Rudnev contrae constantemente infecciones y virus, que los discos desplazados de su columna le provocan dolores intensos, que "las manos casi no le responden" y que está perdiendo progresivamente su autonomía. Tanto los médicos que lo asisten como sus seres queridos —afirman— siguen con alarma un deterioro que atribuyen a su paso por el penal: sostienen que durante su permanencia en la cárcel "prácticamente lo convirtieron en un inválido".
En esa línea, desde el entorno cuestionaron con dureza la actuación del Ministerio Público Fiscal. Recordaron que durante mucho tiempo los fiscales afirmaron que el imputado "estaba completamente sano" y que no necesitaba atención médica, oponiéndose a su salida del penal, y aseguraron que "de milagro" logró acceder al arresto domiciliario. Apenas obtenido ese beneficio —remarcaron— debió ser operado, y ahora una nueva complicación lo llevó otra vez al quirófano: "una operación sigue a la otra".
Los allegados también apuntaron contra las condiciones de un traslado previo: relataron que Rudnev fue llevado por tierra en un furgón, esposado, sin poder ir al baño durante más de 24 horas y con mucho frío, una travesía que —según su versión— agravó aún más su estado de salud.
La tensión de fondo remite al fallo de la Cámara Federal de Casación Penal que revocó la prisión domiciliaria del imputado. Desde el entorno de Rudnev denunciaron que la fiscalía "exige que se ejecute lo antes posible" esa resolución y que "acelera activamente el proceso" para devolverlo a la cárcel, ignorando —afirman— su real estado de salud. Como contrapunto, destacaron que durante los casi dos meses que lleva bajo arresto domiciliario "no intentó fugarse en ningún momento", en respuesta al riesgo de fuga que fundamentó la decisión del tribunal revisor.
El contraste entre ambos planos —el expediente médico que se engrosa y la disputa procesal por el lugar de detención— quedó así planteado en toda su dimensión: mientras los médicos indican una nueva cirugía, la discusión judicial gira en torno a si el imputado debe regresar a un penal
La definición inmediata quedó en manos de los médicos del Hospital Naval Central: del resultado de la evaluación en curso dependerá si se concreta el drenaje quirúrgico indicado.