2026-07-05

Qué son los chemamull, los misteriosos "guardianes" de madera en costanera

Están ubicados en parejas a lo largo de la costa del lago en la zona céntrica y en el mirador de la UNCo. Fueron creados por un reconocido artista chileno tras la erupción del volcán Puyehue y esconden un profundo significado ligado a la cosmovisión mapuche.

Quienes caminan diariamente por la costanera de Bariloche o visitan el mirador de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), en el barrio Jardín Botánico, se encuentran inevitablemente con su imponente y silenciosa presencia. Son parejas de figuras talladas en madera que miran fijamente hacia el paisaje. Sin embargo, muchos de los que transitan por allí desconocen su nombre, su origen y el profundo simbolismo que encierran: se trata de los chemamull.

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Estas esculturas surgieron en  la ciudad entre 2013 y 2014, en un contexto muy particular. Tras los graves daños provocados por la histórica erupción del volcán Puyehue - Cordón Caulle, la entonces Secretaría de Cultura de la Nación convocó a artistas de Argentina, Brasil y Chile para embellecer el espacio público local con obras de gran tamaño.

Las 22 tallas que hoy vemos (divididas en 11 parejas) fueron realizadas por el reconocido escultor chileno Luis Bernardo Oyarzún Ruiz, un artista de larga trayectoria que llegó a representar a su país en la prestigiosa Bienal de Arte de Venecia en 2017.

El significado de los tótems de la costanera

En la cultura mapuche, los chemamull son figuras mitológicas, tótems míticos que actúan como guardianes de la Tierra y, en este caso particular, de las profundidades del lago Nahuel Huapi.

Su disposición en el espacio público no es azarosa y responde estrictamente a la cosmovisión ancestral:

  • Siempre de a dos: Estas figuras se ubican indefectiblemente en parejas.
  • Orientados al este: Están alineadas hacia donde se levanta el sol, la fuente de vida para la cultura mapuche.
  • Un ritual antes del amanecer: Al momento de su colocación, el artista Oyarzún fue supervisado por líderes mapuches locales, quienes le indicaron que los tótems debían quedar firmes y erguidos antes de que salieran los primeros rayos del sol.

A pesar del paso del tiempo y del riguroso clima patagónico, estas obras resisten como un puente artístico y cultural que cruzó la cordillera. Más allá de las tareas de mantenimiento que reciben para evitar su deterioro, los chemamull permanecen allí para recordarnos la historia originaria y la hermandad entre ambos lados de los Andes. Imágenes del consulado de Chile.

 

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