2026-07-04

Caballos sueltos en Bariloche: vuelven las denuncias y apuntan a la responsabilidad de los dueños

Desde Sanidad Animal señalaron que la solución no pasa solo por los controles, sino también por la educación, el patentamiento y el compromiso de los propietarios.

Los caballos y perros sueltos siguen formando parte de las intervenciones cotidianas de la Dirección de Sanidad Animal de Bariloche. Desde el área aseguran que, si bien continúan realizando operativos junto a campañas de castración y educación, la solución requiere un cambio en la tenencia responsable de los animales.

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En diálogo con El Cordillerano, el director de Sanidad Animal, Pablo Roque, explicó que: "Un caballo son 500 kilos galopando y puede matar a alguien. Un perro suelto puede morder, romper una bolsa o generar otros problemas, pero un caballo ya mató personas. Esa es la diferencia que a veces la gente no logra comprender", afirmó.

Roque contó que: "Días atrás estuve con una propietaria de dos caballos que levantamos de la ruta. Me decía que le cortaban el alambre. Le pregunté si había hecho la denuncia y me dijo que no. Esas situaciones se repiten a diario", relató.

Para el funcionario, este tipo de respuestas reflejan un problema que excede el control municipal y tiene que ver con la responsabilidad de los propietarios.

Denuncias todas las semanas

Desde Sanidad Animal señalaron que el teléfono no deja de recibir avisos por animales sueltos.

"Tenemos cuatro o cinco denuncias por semana. Es mucho para la ciudad. Incluyendo los domingos", indicó.

Las situaciones se registran en distintos sectores de Bariloche.

"Lo más frecuente es Circunvalación, las chacras y en los kilómetros también tenemos casos. Después del verano había bajado un poco, pero ahora volvió a aumentar", explicó.

Incluso sostuvo que la problemática ya no distingue barrios.

"No es solamente en los kilómetros. En los barrios del Alto también encontramos caballos sueltos. Hay por todos lados", aseguró.

Un refugio con capacidad limitada

Roque explicó que el Municipio tiene un límite operativo para alojar los animales que son retirados de la vía pública.

"Nosotros tenemos capacidad para entre 12 y 16 equinos. En el verano llegamos a tener 13 y estábamos colmados. Ahora tenemos tres gracias al programa de adopciones", comentó.

El funcionario recordó que mantener cada caballo representa un gasto importante para el Estado.

"Es un costo altísimo. Hay que pagar alimento, vacunas, infraestructura y atención veterinaria. Por supuesto que mantener un caballo no es lo mismo que mantener un perro", expresó.

Precisamente por esa situación se impulsó un programa de adopción para aquellos animales que no son reclamados por sus propietarios y cuya devolución no es autorizada por la Justicia.

El patentamiento, una herramienta clave

Otro de los ejes sobre los que trabaja el Municipio es el patentamiento obligatorio de perros y caballos, vigente desde 2019 pero con un bajo nivel de cumplimiento.

Roque explicó que registrar a los animales permite identificar rápidamente a sus responsables en caso de accidentes.

"Si un caballo no está patentado, mata a alguien y no tiene marca ni identificación, nadie se hace responsable. Lo mismo pasa con un perro que muerde. Si está patentado, la Justicia sabe quién es el tutor responsable", indicó.

El funcionario reconoció que todavía cuesta convencer a muchos propietarios.

"Hoy levantamos dos caballos de seis que había en la calle. Cuando les decimos que tienen que patentarlos, muchos responden que no tienen plata o dicen que son de un familiar. Así es muy difícil que exista responsabilidad", sostuvo.

Los perros también preocupan

Aunque el foco principal está puesto sobre los caballos, Roque reconoció que la problemática de los perros sueltos continúa siendo muy importante.

Sin embargo, aclaró que el Municipio tiene limitaciones legales para intervenir.

"Nosotros no podemos entrar a una propiedad privada, sacar un perro y llevárnoslo. Hoy no existe más la lógica de la vieja perrera. Hay ocho de cada diez casas que tienen perros. Es imposible salir a levantar todos los animales de la calle", sostuvo.

En ese sentido recordó que los caniles municipales están disponibles únicamente para situaciones ordenadas por la Justicia.

"La gente muchas veces no hace la denuncia en la Fiscalía y después cree que nosotros podemos resolver todo. No funciona así", explicó.

Para Roque, el camino no pasa exclusivamente por endurecer las sanciones. Si bien recordó que actualmente existe un proyecto legislativo para incrementar las multas por maltrato animal, consideró que las sanciones por sí solas no modificarán las conductas.

"Muchas veces con las multas no alcanzan porque esa persona consigue otro animal y sigue con el mismo comportamiento. El cambio tiene que ser mucho más profundo", afirmó.

El cambio empieza en las escuelas

El director de Sanidad Animal aseguró que la verdadera solución pasa por la educación y por generar un cambio cultural que lleve varios años.

Por ese motivo presentó un proyecto para incorporar contenidos sobre tenencia responsable dentro del sistema educativo provincial.

"Presenté un proyecto para que haya una ley provincial que incorpore talleres de tenencia responsable en las escuelas. Así como existe educación vial o educación sexual, también debería enseñarse cómo convivir responsablemente con los animales", explicó.

Mientras ese proyecto avanza, el área continúa recorriendo establecimientos educativos.

"Martes y jueves estamos en escuelas y jardines. Hicimos un material didáctico que habla sobre perros, gatos y caballos. Los chicos entienden muy rápido la importancia de castrar, vacunar y cuidar a los animales", señaló.

Incluso comparó este proceso con otros cambios culturales que atravesó la sociedad.

"Es igual que pasó con el cinturón de seguridad. Antes nadie lo usaba y hoy a nadie se le ocurre salir sin cinturón. Con la tenencia responsable tiene que pasar lo mismo", dijo.

Sobre el final de la entrevista, Roque insistió en que el problema de los animales sueltos no podrá resolverse únicamente con controles.

"La solución es educar, generar un cambio cultural. No va a pasar de un día para el otro, como tampoco pasó con la seguridad vial o con otras campañas de concientización", concluyó.

 

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