En Emaús solicitan ayuda para abrir un espacio destinado exclusivamente a adultos mayores
En julio se cumplirán diecinueve años desde que surgió Emaús, primero como refugio (abría a las ocho de la noche y cerraba por la mañana), para luego transformarse en hogar. Al ver gente que sufría por dormir en la intemperie —incluso con muertes por hipotermia—, un grupo de voluntarios acompañó con acción el sentimiento que motivaba esa postal de la dureza que en ocasiones trae aparejada la vida. Así empezó todo. Y si bien siempre llevaron a cabo su función de una manera destacada, en el último tiempo se percataron de que había un sector que acudía a ellos que necesitaba otro tipo de cuidado, los adultos mayores. Entonces nació la idea de brindarles un espacio en exclusividad. Y en eso están. Las cosas se encuentran encaminadas, pero precisan el aporte de todos aquellos que puedan acompañar la intención de levantar un lugar para esa franja etaria.
“El proyecto arrancó porque, teniendo adultos mayores en Emaús, nos dimos cuenta de que no contamos con el equipo ni el lugar adecuado para atenderlos”, señala el presidente de la Fundación Emaús, Rodrigo “Polaco” Rapela, quien detalla: “Nosotros recibimos a gente en situación de calle, y tenemos voluntarios y operadores capacitados para esa problemática, no para dedicarse a gente grande”.
Ayudando a ayudar. Foto: Eugenia Neme.
En la actualidad, el hogar funciona con todas sus plazas ocupadas. Es decir, tienen cuarenta personas que duermen allí, de las cuales siete son adultos mayores. A eso hay que sumar que, a veces, también llegan personas grandes a Betania, el dispositivo especializado en mujeres, como Emaús lo es en hombres. Por eso, la decisión es que el sitio que proyectan sea mixto.
Rodrigo Rapela destaca el papel que tendrá el nuevo dispositivo, pensado para cobijar adultos mayores. Foto: Eugenia Neme.
Sobre la situación actual, Rapela hace hincapié el cariño que ponen quienes se desempeñan en Emaús cuando les toca atender a gente mayor, más allá de que no sea su especialidad, lo hacen con una cuota de cariño enorme: “No es algo tan fácil… El acompañamiento que ofrecen los voluntarios y, sobre todo, los operadores, es impresionante Hay que cambiar pañales, darles medicación, estar atentos a los estados de ánimo…”, explica, para luego considerar: “Se trata de una población muy distinta a la gente en situación de calle. En general, no tienen tantos problemas de consumo, sino de tristeza, de abandono, se sienten solos…”.
“Ante eso, nació la idea de darles algo mejor, para honrar al adulto mayor y que pueda tener un espacio acorde a sus necesidades”, refirió, detallando que la sede de Emaús, por ejemplo, no está preparada para las sillas de ruedas, y muchas personas mayores tienen problemas de movilidad.
La sonrisa de los que ayudan a ayudar. Foto: Eugenia Neme.
“La posibilidad de concretar esto se dio a partir de la norma de Emergencia habitacional, por la cual los desarrolladores inmobiliarios tienen la obligación de entregar lotes, que el Municipio designa para proyectos de acción social”, informó Rapela.
De tal forma, podrán contar con un terreno en la zona de Circunvalación, en cercanías del Parque Industrial y Tecnológico de Bariloche.
Durante febrero lanzaron la campaña Un ladrillo solidario Bariloche —impulsada junto a Red Solidaria—, para recaudar fondos en pos de poder emprender la construcción. Y ahora están recordándole a la comunidad, con diferentes acciones, que pueden ser parte de esta cruzada para ayudar a los más grandes de la sociedad.
Todo listo para encarar el proyecto.
Sobre cómo se desarrollará la labor en el futuro dispositivo, el presidente de la Fundación Emaús remarca que las tareas tendrán que ser llevadas a cabo “por empleados municipales, como sucede con Emaús”.
“También deberemos hacer un convenio con el Hospital Zonal, porque precisaremos asistencia en salud. Y, en realidad, ellos también esperan hacerlo, porque tienen la necesidad de que se implemente ese espacio, ya que podríamos tener algunos adultos mayores a los que el hospital monitoree en el lugar”, señala.
El propósito, en principio, es contar con veinticuatro habitaciones —cuatro de ellas para uso de la provincia—, pero el objetivo luego es seguir creciendo, por eso desean llevar a cabo una construcción “flexible”, o sea, donde sea factible añadir espacios, tal como detalla el arquitecto Carlos Arbetman. En ese punto, Rapela recalcó que “existe una demanda impresionante”. “Esto puede resultar fundamental para las familias humildes, donde si hay alguien grande en la casa, ya sea una madre, un padre o los abuelos, y deben quedarse para cuidarlos, sin poder salir a trabajar, empeora aún más la situación económica de la familia”, afirma.
“Nosotros podríamos cuidar a esa gente grande, para que sus familiares vinieran de visita las veces que quieran”, agrega.
Según cuenta Rapela, la intención es comenzar a construir el año próximo y, si todo sucede como aguardan, abrir en 2028.
Sobre los modos de ayudar, informa: “La gente podrá buscar el código QR, que estará por todos lados (ya han comenzando a distribuir afiches), y a través de la billetera virtual hacer aportes; otra posibilidad es realizar una transferencia con el alias, que es REDEMAUS (CUIT: 30-71803428-7; Banco Macro). También, pronto iniciaremos una campaña para que se debiten diversos montos hasta la inauguración”. Asimismo, apunta que sería relevante que el sector empresarial sume su apoyo. En tal sentido, agrade a la Fundación Arelauquen, desde donde los están acompañando. Por otra parte, se lanzó una invitación a los colegios de la ciudad, para apadrinar el proyecto, colaborando de diversos modos, por ejemplo, con mano de obra.
Campaña Un ladrillo solidario Bariloche.