2026-06-24

Lionel Messi en Bariloche: en el día de su cumple, recordamos las vacaciones en la cordillera tras su primer Mundial

Lionel Messi festeja hoy un nuevo cumpleaños en Kansas City durante la disputa del Mundial, elevando a 14 las veces que sopló las velitas concentrado con la Selección Argentina. La fecha es propicia para recordar el momento en que, hace ya dos décadas, el astro eligió a San Carlos de Bariloche para disfrutar de unas vacaciones y desconectarse luego de disputar el Mundial de Alemania.

Hoy resulta difícil imaginar al capitán caminando por una ciudad turística sin custodia, mezclado entre la gente y pasando desapercibido. Sin embargo, hubo un tiempo en el que su figura todavía convivía con cierta normalidad. Ese contexto explica una de las anécdotas más insólitas de su vida pública: el día que viajó a la Patagonia y terminó rebotado en un boliche.

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La historia se remonta a 2006, un año bisagra en la carrera del rosarino. Venía de disputar la Copa del Mundo en tierras germanas, donde su participación fue mínima y su imagen en el banco de suplentes, durante la eliminación ante el local, dio la vuelta al mundo. Aun así, el "Pulga" ya era una promesa firme del Barcelona y un nombre que empezaba a instalarse con fuerza en el fútbol internacional.

Después de ese golpe deportivo, Messi regresó a Rosario y decidió tomarse unos días de descanso en el sur. Viajó a Bariloche junto a su hermano Matías Messi y su primo Emanuel Biancucchi (también futbolista) con la idea de despejarse, conocer la nieve y vivir una experiencia distinta. Todavía podía hacerlo: caminar por el centro, sacarse fotos con los turistas y moverse sin el cerco de seguridad que hoy lo acompaña a cada paso.

Durante esos días, recorrió el Cerro Catedral, disfrutó del imponente paisaje invernal y posó en cuatriciclos y senderos nevados. Por contrato con el Barcelona, tenía estrictamente prohibido practicar deportes de riesgo como el esquí, pero eso no le impidió sumarse al clima relajado que caracteriza a la ciudad en temporada alta.

El rebote en la puerta y el rescate de Babasónicos

La anécdota que quedó grabada en la noche barilochense ocurrió casi de casualidad. Frente al hotel donde se hospedaban había un boliche en el que se presentaba Emmanuel Horvilleur. Sin anticipar ningún problema, el grupo intentó ingresar, pero el personal de seguridad de la puerta no los dejó pasar. Sí, Lionel Messi quedó afuera de un boliche, como cualquier turista más, en una escena que hoy parece inverosímil.

Finalmente, la situación se destrabó gracias a la oportuna intervención de músicos conocidos que estaban en el lugar, como Carca y Adrián Dárgelos, el líder de Babasónicos. Recién entonces pudieron entrar, compartir un rato en el sector VIP, charlar y sacarse algunas fotos, en una noche que terminó siendo tan absurda como memorable.

"Nunca me fui de viaje de egresados..."

El viaje fue organizado por una agencia rosarina y contó con la compañía de personas cercanas que, sin saberlo, hacían de improvisados custodios cuando alguien reconocía al futbolista. Entre ellos estaba Estanislao Fuster, quien años después compartió una escena mínima pero reveladora del costado más humano y sensible de Lionel.

“Se estaban tirando bolas de nieve y recibo una en la espalda. Un amigo me tiró y le grito: '¿Qué pasa, nunca te fuiste de viaje de egresados?'. Messi pensó que yo le estaba hablando a él, se acerca y me dice en voz baja: 'Y no, nunca me fui de viaje de egresados...'; eso me partió el corazón”, recordó Fuster.

Visto con los ojos de hoy, aquel viaje a Bariloche parece una postal de otro tiempo. Un Lionel Messi joven, todavía accesible, viviendo situaciones comunes que la fama global pronto le quitaría. Y una noche en la que, sin privilegios ni excepciones, fue simplemente un pibe más al que no dejaron entrar a un boliche. Una anécdota tan sorpresiva como entrañable, que ayuda a entender cuánto cambió su vida desde entonces.  

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