SUPERACIÓN
María Julia Oliván recordó el año más duro de su vida: "Podría haberme muerto"
Hace exactamente un año, la vida de María Julia Oliván cambió para siempre. Un grave accidente doméstico le provocó quemaduras en gran parte del cuerpo y la obligó a atravesar una larga internación, múltiples cirugías y un proceso de recuperación que aún continúa. A doce meses de aquel episodio, decidió abrir su corazón y contar cómo fueron esos días marcados por el dolor y la incertidumbre.
A través de sus redes sociales, la periodista hizo un balance de todo lo vivido desde aquel 13 de junio de 2025. "Hoy cumplí un año de la quemadura que me dejó dos meses en terapia y sin levantarme de la cama. Por vía venosa me suministraron fentanillo y ketamina, morfina, analgésicos y opiáceos. Me falta un año para el alta definitiva y aún tomo medicación por los dolores", relató.
Lejos de desconectarse del trabajo, Oliván contó que incluso durante los momentos más críticos intentó mantenerse activa. "El 13 de junio del 2025, apenas medio año después de la muerte de Jorge Lanata, me encontré diciéndole a mi equipo que traigan cámaras a la terapia porque quería seguir trabajando", recordó. En medio de la confusión que provocaban los medicamentos y el delicado estado de salud, también confesó que llegó a pedir que llamaran a personas que ya habían fallecido.
La recuperación estuvo lejos de ser sencilla. Durante semanas convivió con fiebre alta y dolores permanentes, aunque encontró alivio en el cariño de familiares, amigos y vecinos. "Estuve un mes con 39 de fiebre. Me vinieron a ver vecinos de Monte Grande, compañeros del secundario, amigos queridos y gente que me sorprendió con su amor", expresó con gratitud.
Uno de los tramos más difíciles llegó con las reiteradas intervenciones quirúrgicas a las que tuvo que someterse. "Entré al quirófano 17 veces y la anestesia me pegó de todas las maneras posibles: con pánico, manías, temblores y yéndose antes para dejarme sola con el dolor", relató. También recordó las noches en las que los médicos debían buscar nuevas vías para medicarla, situaciones que la llevaban al límite físico y emocional.
En medio de esa experiencia extrema, la periodista encontró una manera particular de procesar lo que estaba viviendo. "Un par de semanas estuve convencida que el gordo me había mandado a hacer una última nota: un 24/7 en terapia para cerrarle la boca a los boludos", escribió en referencia a Jorge Lanata, una de las figuras más importantes de su carrera profesional.
Cuando finalmente recibió el alta, volvió a refugiarse en su trabajo y en las personas que la acompañaron durante el proceso. "Cómo quiero a mi equipo que me bancó y me fue a visitar cada semana. Un día me puse tan densa que posta trajeron la cámara como les pedí y me consintieron. Quería hacer un documental sobre los enfermeros y la vida de hospital", contó.
Hoy, aunque todavía continúa bajo tratamiento y reconoce que las secuelas siguen presentes, María Julia Oliván mira hacia atrás con otra perspectiva. "Hoy cumplo 1 año de ese momento en el que podría haberme muerto. De esos días en los que el dolor no fue metáfora. Salí más valiente. Dicen que lo que no te mata te fortalece", concluyó. Una reflexión cargada de emoción después de atravesar uno de los capítulos más difíciles de su vida.