Incendio en un taller de Fancisco I: el siniestro se pudo controlar después de cinco horas y dejó tres heridos leves
Este martes, la intersección de Namuncurá y Colonia, a metros del puente sobre el arroyo Ñireco, se convirtió en el escenario de una emergencia de grandes proporciones. Un feroz incendio destruyó por completo un taller de colectivos, reactivando las alarmas sobre el crecimiento del riesgo urbano en la región.
Jesús Vargas, jefe de Operaciones de Protección Civil del Municipio, dialogó con El Cordillerano y brindó detalles del complejo operativo que demandó más de cinco horas de trabajo intenso.
“Fue muy complejo y junto con el incendio del hotel Huemul, vemos que cada vez tenemos intervenciones del nivel de las grandes ciudades”, reflexionó el funcionario sobre la magnitud del siniestro.
El peligro de los combustibles y el uso de espuma química
El principal desafío para los brigadistas no fue solo la voracidad de las llamas, sino la naturaleza de los materiales que estaban dentro del taller. El siniestro involucró a varios vehículos que contaban con una importante carga de fuego.
“Había mucho material peligroso como lubricantes y combustible. Fue una jornada larga de trabajo que involucró a todos los cuarteles de bomberos”, detalló Vargas.
El reservorio de combustible en cada una de las unidades convirtió la emergencia en una situación de alerta máxima para proteger la integridad del personal de respuesta. A esto se sumó un acopio de aceite usado que ya estaba distribuido por el taller para ser retirado, lo que multiplicó las horas de labor.
Dada la presencia de hidrocarburos, el agua resultó insuficiente e ineficaz para controlar la situación. Los bomberos debieron utilizar un material especial de extinción: una espuma química diseñada para ahogar el fuego y cortar el suministro de oxígeno en elementos inflamables.
Alta tensión: el obstáculo que limitó a los camiones de altura
La logística del operativo tuvo que sortear un factor de riesgo externo sumamente crítico. Debido a que el taller se encuentra en cercanías de la usina de la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB), el peligro por las líneas de alta tensión obligó a replantear las tácticas de ataque.
Por cuestiones de seguridad, los bomberos no pudieron trabajar con camiones de altura. Frente a este escenario, se dispuso el corte inmediato del servicio eléctrico tanto en el taller como en las zonas linderas para evitar una tragedia mayor.
El riesgo de propagación hacia las viviendas vecinas era inminente, afectando incluso la parte trasera del predio que da a la calle Mosconi. Sin embargo, la rápida articulación impidió que las llamas se extendieran. Vargas resaltó especialmente la coordinación entre los diferentes cuarteles de bomberos, el despliegue de las cisternas del personal municipal y el soporte técnico de la CEB.
Tres lesionados y pérdidas totales
Respecto a las consecuencias humanas del siniestro, el jefe de Operaciones confirmó que se registraron tres personas lesionadas.
El más afectado fue el propietario del taller, quien debió ser derivado a un centro de salud. El hombre presentaba quemaduras en las manos y un cuadro de posible intoxicación por inhalación de humo, aunque al cierre de la jornada su familia confirmó que ya se encontraba fuera de peligro. Las otras dos personas involucradas sufrieron heridas de carácter menor.
En cuanto a los daños materiales, si bien la estructura no sufrió un derrumbe inmediato, las pérdidas fueron totales. El rápido despliegue de las instituciones de emergencia de la ciudad evitó, una vez más, que un escenario de extrema complejidad pasara a mayores.