2026-06-03

Murió Jorge Mogensen: testigo y constructor de la identidad barilochense

Vecino histórico de la calle Villegas, Mogensen fue telegrafista, integrante de los Niños y Jóvenes Cantores, funcionario público y un apasionado reconstructor del pasado regional a través de sus libros y maquetas. Bariloche despide a una parte de su historia.

Este miércoles por la mañana se conoció la noticia de la partida de Jorge Mogensen, un vecino que tuvo una amplia y activa participación comunitaria, social y deportiva en San Carlos de Bariloche. Su notable experiencia de vida y su profunda pasión por nuestro "pueblo" lo convirtieron, con el paso de las décadas, en un referente indispensable y de consulta obligatoria al momento de querer reconstruir la historia local.

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Mogensen vivió toda su vida en el predio familiar de la calle Villegas, un lote que originalmente pertenecía a la familia Vereertbrugghen. Al ser el mayor de tres hermanos, ese rol lo obligó desde muy chico a trabajar a la par de su padre en las tareas más pesadas del hogar, como descargar leña, cortarla y dejarla lista en el galpón antes de la llegada de cada crudo invierno patagónico.

El arraigo de su familia con el desarrollo urbano de la ciudad era total: su padre tenía la matrícula Nº 2 de constructor de Bariloche, mientras que la Nº 1 le pertenecía a su padrino, Lorenzo Enevoldsen. En aquellos tiempos, gran parte de la comunidad dinamarquesa residía en ese mismo sector de la ciudad.

El guardapolvo y el traje

Cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 16. En esa época, el año lectivo se extendía de septiembre a mayo. Por temor a que la larga espera para el pase a la secundaria influyera en que desistiera de continuar sus estudios, el director y su maestro acordaron una salida inusual: que cursara de manera paralela el séptimo grado y el primer año. Jorge siempre recordaba con gracia aquella anécdota que lo obligaba a usar guardapolvo por la mañana y traje con corbata por la tarde.

Sus ansias de conocimiento lo llevaron a anotarse en clases nocturnas para aprender dibujo y pintura, un arte que en realidad ya llevaba incorporado de forma natural. Muchos años después, fue justamente en su hogar donde se fundó la primera Asociación de Artistas Plásticos de Bariloche. Con el tiempo, Mogensen se animó a salir del plano del papel y llevó su talento a las tres dimensiones, construyendo maquetas maravillosas y detalladas de las embarcaciones tradicionales que surcaron las aguas del Nahuel Huapi.

 

La telegrafía, la función pública y el arte

En aquellas mismas aulas nocturnas aprendió telegrafía. Uno de sus maestros, al ver su potencial, lo llevó a trabajar al Correo Argentino, lo que se convirtió en su primer empleo oficial y donde se desempeñó durante 34 años. Su función inicial era distribuir los telegramas, una tarea para la cual debió firmar un estricto compromiso de secreto de comunicación que le prohibía revelar el contenido de los mensajes que transportaba.

Mogensen formó parte del primer grupo de los Niños y Jóvenes Cantores de Bariloche y estuvo fuertemente vinculado a la dirigencia deportiva local. Además, incursionó en la política dentro de la Unión Cívica Radical (UCR): durante la gobernación provincial de Osvaldo Álvarez Guerrero, se desempeñó como el primer director de Deportes del Municipio local. Otro de los cargos de relevancia que asumió a lo largo de su trayectoria pública fue el de subsecretario de Estado de Trabajo de la provincia de Río Negro.

La música fue otra de sus grandes pasiones. Aprendió a tocar la guitarra y el piano, y las puertas de su casa de la calle Villegas siempre estuvieron abiertas para recibir a los artistas y hacedores culturales que estaban de paso por la ciudad.

Como historiador y custodio de la memoria colectiva, lanzó varios libros de investigación regional y en su hogar resguardaba material valioso para la producción de muchos otros. Su partida física deja un vacío profundo, pero su nombre y su legado quedarán grabados para siempre en las páginas de la historia de Bariloche.

 

Servicio fúnebre

Sus restos son velados hoy desde las 9 de la mañana hasta las 17 horas en cocheria Bracco de calle 25 de Mayo, sala A.
 

 

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