Reconocido urbanista expuso en Bariloche: "Las ciudades ya no deben medirse en kilómetros, sino en tiempo útil"
El reconocido urbanista, investigador y profesor Carlos Moreno brindó este miércoles una conferencia en Bariloche en la que reflexionó sobre los desafíos del urbanismo contemporáneo, el crecimiento desordenado de las ciudades y la necesidad de avanzar hacia modelos urbanos más humanos, sostenibles y centrados en la proximidad.
Considerado una de las voces más influyentes del urbanismo mundial y creador del concepto de la “ciudad de los 15 minutos”, Moreno planteó que las ciudades ya no deben medirse en kilómetros, sino en tiempo útil para las personas.
Carlos Moreno llegó a la ciudad en el marco del proyecto Bariloche del Este, una iniciativa del arquitecto Juan Manuel Valcárcel y el gobierno Provincial. El objetivo fue compartir experiencias y nuevas miradas sobre planificación urbana.
“La ciudad de calidad no es el número de kilómetros a los que yo tengo un servicio”, afirmó. Y ejemplificó con los problemas de tránsito al señalar que ir al Llao Llao puede convertir en más de una hora de transporte.
En ese sentido, sostuvo que una mejor ciudad debe permitir "menos tiempo para las cosas y más tiempo para lo personal, la familia, los amigos y los vecinos". Para Moreno, la proximidad urbana no se limita a una cuestión de distancias, sino que representa "diálogo, intercambio, escucha y humanidad".
Durante su exposición, citó una frase del sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, a quien definió como uno de los intelectuales más importantes del mundo: “La larga distancia es un vicio y la proximidad es una virtud”.
Moreno cuestionó con dureza el modelo de expansión urbana dispersa, al advertir que “una ciudad desparramada nos aísla, nos enferma y nos quita humanidad”. Según explicó, este tipo de desarrollo genera más tráfico, contaminación, estrés, enfermedades y gastos públicos, además de profundizar la soledad y reducir las oportunidades de encuentro comunitario.
En contraposición, defendió el concepto de ciudad compacta y de proximidad, donde los servicios esenciales estén cerca de las personas. “Más tiempo para vivir, menos contaminación, más salud, más encuentros y más oportunidades económicas y calidad de vida”, destacó.
El especialista también hizo foco en el elevado costo económico que implica sostener ciudades extendidas. Enumeró que los Estados deben afrontar mayores inversiones en calles, redes de agua, gas, electricidad, iluminación, transporte y recolección de residuos.
“¿De dónde sale el dinero para llevarle electricidad, gas y agua a alguien que vive a 30 kilómetros?”, planteó, al cuestionar las contradicciones de ciertos modelos de urbanización que demandan más infraestructura pero al mismo tiempo rechazan el aumento de impuestos.
En otro tramo de la charla, Moreno aseguró que el urbanismo del siglo XXI debe trabajar sobre ciudades ya construidas y marcadas por décadas de crecimiento funcionalista. “Nos ha tocado reinventarnos en el urbanismo en una nueva profesión. Nosotros somos sastres”, expresó.
Con esa metáfora explicó que el trabajo actual consiste en “coser” ciudades fragmentadas para reconstruir tejido urbano, fortalecer la vida comunitaria y recuperar espacios públicos de calidad. “Pasamos nuestro tiempo cosiendo para regenerar el tejido urbano de ciudades del siglo XX”, definió y destacó el valor de conseguir que las ciudades sean más humanas.