Del acetato al streaming: una historia para celebrar el Día del Operador de Radio
Cada 24 de mayo se celebró el Día del Operador de Radio, una fecha que homenajea a los protagonistas detrás de las voces, la música y las noticias. El día fue elegido en recuerdo de la primera transmisión de telegrafía inalámbrica realizada por el inventor Samuel Morse, un hecho clave en la historia de las telecomunicaciones.
La efeméride invita a destacar historias de oficio y de pasión, como la de Juan Carlos Montoya, un histórico de la radiofonía local que dedicó 46 años a la profesión. En diálogo con El Cordillerano, compartió un poco de su camino, desde que comenzó a trabajar en LU8 Radio Bariloche en 1976, cuando la ciudad apenas tenía algo más de 30 mil habitantes y existía una sola emisora.
Tenía 19 años cuando se presentó a un concurso en LU8 -la única radio que había en Bariloche-, al que asistieron más de 150 jóvenes, y quedó. “Yo ya venía con el amor por la música y los equipos. Cuando estudiaba en Buenos Aires me iba a Radio Belgrano a mirar cómo trabajaban. Ahí empecé a enamorarme de la radio”, recuerda. “Admiraba al “Negro” Guerrero Marthineitz”.
De los acetatos a la computadora
“Fue muy lindo, una experiencia espectacular. Arranqué a trabajar en el año 76, en esa radio, LU8 Radio Bariloche de la Cadena Argentina de Radiodifusión”, contó. Aprendió el oficio trabajando con discos de acetato y vinilos, donde cada publicidad, jingle o canción requería precisión y rapidez.
Entre bandejas, casseteras y grabadores, en Radio LU8. Año 1979.
“Los acetatos pesaban como una bolsa de cemento. Había que cambiar las púas seguido y estar muy atento a todo”, contó, recordando con cariño la tarea cotidiana. Después llegaron los cassettes, que trajeron nuevas dinámicas de trabajo. “Había que tener varias caseteras porque cada cinta había que rebobinarla rápido”, explicó. “Aunque normalmente los programas traían todo ‘en punta’”.
También formó parte de transmisiones desde exteriores que eran toda una aventura técnica, desde El Bolsón, Jacobacci o Villa La Angostura. “Aprendí a trabajar varias veces como operador, porque la radio fue cambiando constantemente”, resumió.
Con el tiempo llegaron los CD, las computadoras y luego el streaming. Pero para Montoya, más allá de los formatos, hay algo esencial que no debería perderse. “La radio es magia, es imaginación. Es una persona leyéndote un cuento y vos imaginándotelo a tu manera. Cuando hoy te dicen que podés ver la radio por streaming, para mí eso no es radio”, señaló. “Yo quiero esa radio con ese formato viejo, si se quiere, si vale la palabra ‘viejo’”.
Una profesión hecha de vínculos
A lo largo de su carrera, trabajó en LU8, Radio Nacional, Canal 3, Canal 6 y también participó en transmisiones deportivas, festivales y eventos sociales. Compartió experiencias con reconocidos periodistas y locutores, y conoció artistas y figuras del deporte. Además, durante 25 años trabajó para la compañía discográfica CBS, distribuyendo material musical en radios de toda la Patagonia.
En este Día del Operador de Radio, Montoya quiso dedicar un recuerdo especial a Julio César Catalán, uno de los pioneros de la operación técnica en Bariloche y su primer jefe en LU8. “Fue un maestro y un tipazo”, dice emocionado. También destacó a quienes marcaron su formación en los primeros años: operadores, técnicos y locutores que le enseñaron el oficio y la importancia del compromiso.
Conserva historias que reflejan otra época de la radiofonía argentina. Por ejemplo, operó transmisiones de boxeo desde Bariloche cuando el deporte vivía su auge y figuras como Carlos Monzón eran ídolos nacionales; incluso una madrugada trabajó en la transmisión de una pelea de Hugo Ariel “Pajarito” Hernández desde Estados Unidos para LU8. También trabajó con Víctor Hugo Morales en el cerro Catedral.
Hoy, con 69 años, sigue ligado a la radio y al sonido. Tiene equipos propios de transmisión, realiza locución en eventos deportivos y mantiene su pasión viva a través de un streaming en el que comparte música con su audiencia. “Lo principal es amar la profesión y respetar a la gente que está detrás del receptor”, afirmó. “La radio cumple una función hermosa que es mantener a la familia unida”.
“La radio me dio amigos y me abrió puertas”, valoró. “Tuve mucha suerte, pero a la suerte hay que acompañarla esforzándote para ser cada día mejor”.