2026-05-18

Inclusión en Río Negro: cuando todo confluye para pequeños grandes logros

Sillas anfibias y un elevador para que gente con inconvenientes de movilidad pueda acceder de mejor modo a los natatorios.

En 2024, Pablo Sierra, que vive en Las Grutas, vio, a través de las redes sociales, una publicación que hacía referencia a sillas anfibias que utilizaban en Puerto Madryn para personas con problemas de movilidad. 

Pablo es el encargado del centro de gestión San Antonio de Camuzzi, pero también se desempeña como docente en el Centro de Educación Técnica N° 19 (San Antonio Oeste).

Entonces, al observar aquella alternativa, propuso, en la entidad educativa en la que se desempeña, hacer algo similar con el fin de poder utilizar sillas como aquellas en las costas rionegrinas

Profesores que hace bastante forman parte de la institución le informaron que, en realidad, tiempo atrás habían comenzado a hacer algo parecido sin poderlo terminar.

“Camuzzi, cada año, convoca a participar de una propuesta denominada Voluntarios en red”, señala Pablo, quien amplía: “Los colaboradores presentamos proyectos con impacto social. La empresa escoge tres de ellos y da un presupuesto para ayudar a ejecutarlos”.

Entonces, Pablo propuso en Camuzzi la idea de realizar las sillas anfibias. Finalmente, la iniciativa se concretó a partir del trabajo conjunto entre la comunidad educativa, el sector privado —a partir del acompañamiento de Camuzzi y el aporte de materiales de una firma de la zona— y los municipios locales.

De tal forma, en la última temporada de verano, hubo tres sillas anfibias disponibles en Las Grutas y otras tantas en San Antonio Oeste. En ocasiones, una de ellas también fue utilizada en las playas del puerto de San Antonio Este. 

“Sirven para las personas que tienen movilidad reducida, o alguna discapacidad motriz, para que puedan disfrutar del agua en la playa; y las hicieron los alumnos junto al cuerpo docente de taller del colegio técnico”, indica Pablo. “El resultado fue muy bueno. Hubo una gran demanda por usarlas. Sería importante, incluso, poder hacer más”, destaca.

Sillas anfibias.

Asimismo, el año pasado, cuando las sillas ya estaban terminadas, algunos profesores del CET 19 le comentaron que deseaban hacer un sistema que facilitara el acceso a personas con problemas de movilidad en el natatorio municipal de San Antonio Oeste, donde se desarrollan programas de rehabilitación y natación adaptada.

Entonces, Pablo presentó un nuevo proyecto en Camuzzi y nuevamente fue aprobado.

De esa manera, pudieron construir un elevador con sistema de giro de trescientos sesenta grados y arnés de seguridad. Así, el acceso a la piscina es mucho más fácil para aquellos que padecen ciertos inconvenientes físicos.

La intención de Pablo es que estos elementos puedan hacerse y utilizarse también en otros sitios. Claramente, no habría inconveniente en usar el elevador para ingresar y salir de natatorios, pero el tema de las sillas anfibias debería analizarse, de acuerdo con lo que Pablo expresa, para ver cómo sumarlas a playas lacustres como las de Bariloche, por el tema de las ruedas sobre las piedras. En cualquier caso, resalta que sería sólo cuestión de estudiar el modo de facilitar su uso en espacios de esas características.

Elevador para el natatorio.

Pablo nació en Viedma. Se encuentra en Las Grutas por una cuestión laboral. Y en esa localidad también es bombero voluntario. “Lo hago por la satisfacción de poder ayudar”, apunta.

Cuando llegó a esa zona, en 2021, lo primero que hizo fue gestionar un vale de nafta para los bomberos.

Esa es una de las cosas que más le agrada de desempeñarse en Camuzzi, la posibilidad de articular en pos de pequeñas colaboraciones para el prójimo, como las ocasiones en que consigue donaciones para comedores.

“Poder ayudar es sumamente gratificante”, afirma. Ese perfil, según dice, lo acompaña desde la infancia, a partir de lo que entonces observaba: “Mis padres, Nélida y Carlos, trabajaban como docentes en una escuela de clase baja en Viedma, y yo siempre veía su compromiso social. Llevaban ropa para regalar a la escuela, invitaban a merendar a los chicos, les preparaban comidas…”.

Pablo, de tal manera, lleva en la sangre esas ganas de ayudar que lo tienen pensando continuamente en qué hacer por los demás.

 

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