HISTORIA OCULTA
Quién era el padre de Mario Pergolini y por qué nunca quiso hablar de él en público
Durante años, Mario Pergolini administró su vida familiar con una reserva casi absoluta, especialmente cuando el tema era su padre. Detrás de esa distancia pública había una historia mucho más áspera: el vínculo con Edmundo Silvestre Pergolini, fallecido en 2022, estaba marcado por una relación prácticamente inexistente y por una infancia atravesada por silencios difíciles de ordenar.
El conductor contó en distintas entrevistas que esa distancia empezó temprano. Una de las escenas que más lo marcó tuvo que ver con mandatos, gustos prohibidos y una forma de crianza que lo dejó afuera de ciertos códigos: "Mi papá decía que nunca iba a entrar una pelota de fútbol en mi casa. Al ser varón y no hablar de fútbol, te segregás".
Edmundo Silvestre Pergolini, sin embargo, no era una figura menor en lo profesional. Mario Pergolini siempre separó ese costado de la relación personal y reconoció su talento: "Mi papá diseñaba máquinas industriales, un tipo que realmente era admirable. Teniéndolo al lado uno quería ser como él, porque no quedaba otra. Mi papá diseñó la lapicera Sheaffer, la 303 la inventó mi papá".
La incomodidad alrededor del tema también fue recordada por Andy Kusnetzoff, quien relató el día en que Edmundo apareció para buscar a su hijo. “Viene un chabón alto, dos metros, flaco, fumando, ojos claros. Me dice: 'Vos sos Andy... Escuchame: quiero ver a Mario'. Y yo le digo: 'No está'. Me contestó: 'Soy el papá'. Fue en el año 2001". Para Andy, aquello era "tabú", y lo explicó así: "Para mí era tabú, no se hablaba del tema, él contaba en entrevistas que se llevaba mal... ¿Qué hago con esto? Yo me sentía responsable, él encima no estaba...”.
Cuando Edmundo murió, el conductor no construyó una reacción forzada. Acompañó a su hermana Sandra en los trámites, pero fue sincero sobre lo que le pasó: "No, no me causó nada... Contado así suena como muy frío, pero no es exactamente así. Mi hermana lo seguía viendo y le dije 'Mirá, si algún día pasa eso y necesitás ayuda, yo voy a estar'".
Con el tiempo, Mario Pergolini llevó esa historia al terreno íntimo, lejos de la necesidad de una reconciliación pública. "Es algo que charlás en terapia. Pero yo lo solucioné por otro lado; creo que lo solucioné con él hace mucho tiempo", dijo. También dejó una frase que resume el peso de esa ausencia: “Hay veces que no se da. Uno a veces piensa que padres e hijos se van a querer siempre”.
Esa mirada terminó cruzándose con su propio rol como padre. “Lo que yo intenté aprender es que mis hijos pueden estar enojados conmigo. Pero eso es de arriba hacia abajo. El hijo no puede mendigar cariño (...) Eso se traslada también a la adultez”. Por eso, ante la muerte de Edmundo, admitió: “Cuando se murió dije: ´Bueno, nunca iba a haber una charla para recomponer las cosas´”. Y en televisión lo resumió con crudeza: “¡Cuantos que no lo quieren al padre! Nunca me sentí tan representado”.