2026-05-15

VIDAS PRIVADAS

Quién es Dolores Galán, la mujer que enamoró a Mario Pergolini hace más de 35 años

Lejos de los flashes y del ruido mediático, la esposa del conductor construyó una vida propia como psicóloga.

Mientras Mario Pergolini volvió al centro de la escena desde que regresó a la televisión con su programa  Otro día perdido, hay una figura que desde hace más de tres décadas elige exactamente lo contrario: el perfil bajo. Se trata de Dolores Galán, su esposa, compañera de vida y una presencia fundamental en la intimidad de uno de los conductores más influyentes de la Argentina.

Aunque muchos la conocen apenas como “Lola”, su historia con Pergolini comenzó mucho antes de la fama masiva. Se conocieron a fines de los años 80, cuando él daba sus primeros pasos fuertes en Rock & Pop y empezaba a consolidarse en los medios, mientras ella, con apenas 18 años, iniciaba la carrera de Psicología. Él tenía 26 y venía de un mundo mucho más caótico; ella, de una familia de médicos y una vida bastante más estructurada.

El flechazo fue inmediato. Según contaron en distintas entrevistas, hablaron durante horas en una reunión de amigos en común y poco después ya estaban saliendo. Nadie apostaba demasiado por esa pareja tan distinta, pero fueron ellos quienes terminaron demostrando que el pronóstico estaba equivocado. En 1990 se casaron y desde entonces nunca se separaron.

Juntos formaron una familia con tres hijos: Tomás, Matías y Valentina. A diferencia de muchas parejas del ambiente, eligieron siempre mantener una frontera clara entre lo público y lo privado. Mientras Pergolini construía su figura como conductor, empresario y creador de proyectos como CQC, Vorterix y ahora Otro día perdido, Dolores sostenía su propio camino profesional lejos de las cámaras.

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Dolores es psicóloga y, según el propio Mario contó varias veces, fue una figura central en su equilibrio emocional. No solo como pareja, sino también como una especie de ancla frente al vértigo de la exposición. En una entrevista, el conductor reveló incluso que fue ella quien lo empujó a volver a terapia cuando sentía que estaba desbordado: una muestra del lugar que ocupa dentro de su vida cotidiana.

Con el paso de los años, Pergolini también fue cambiando su manera de hablar sobre el amor y el matrimonio. Lejos de idealizar, reconoció que una relación larga implica transformación permanente. Alguna vez confesó que ambos fueron modificándose con el tiempo y que la familia es un compromiso que se renueva, no una promesa congelada en el tiempo. Esa mirada parece explicar bastante bien cómo lograron sostener más de 35 años juntos.

En enero de este año, la pareja reapareció públicamente en el estreno de Astor, Piazzolla eterno en el Teatro Colón, una salida poco habitual que volvió a despertar curiosidad sobre ella. Elegante, serena y fiel a su bajo perfil, Dolores acompañó a Mario sin estridencias, confirmando que sigue ocupando el mismo lugar: lejos del show, pero siempre cerca.

En tiempos donde todo parece medirse por exposición, la historia de Dolores Galán y Mario Pergolini va por otro carril. Sin escándalos, sin sobreactuaciones y sin necesidad de mostrarse, construyeron una relación larga, sólida y resistente al paso del tiempo. Ella nunca necesitó ser famosa para volverse imprescindible.

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