2026-05-12

Para cuidar papeles que “cuentan” la historia de chilenos en Bariloche

Documentos del Consulado del país trasandino digitalizados en el Museo de la Patagonia.

Papeles antiguos que hablan de identidades. De personas que habitaron esta parte de la Patagonia hace mucho tiempo. Que vinieron desde el otro lado de la cordillera y se detuvieron aquí. 

Son hojas amarillentas, que parecen deshacerse cuando se tocan, e integran libros de archivo que pertenecen al Consulado de Chile en Bariloche. En el Museo de la Patagonia, digitalizaron ese material, para resguardarlo y que se pueda consultar sin que se dañe.

Justamente, en la sala Chonek de la entidad, el martes 12 de mayo se realizó un acto formal donde la institución devolvió al cónsul Javier Matta Manzano un tomo que recientemente terminaron de digitalizar, con el pendrive conteniendo la labor, a la vez que el diplomático dejó otros dos para que trabajaran sobre ellos.

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La información quedará, a manera de backup, en el Museo de la Patagonia, además de —tal es la intención del cónsul—, en el futuro, estar disponible en una página web consular.

Estuvieron, durante el acontecimiento, además del cónsul, el intendente del Parque Nacional Nahuel Huapi, Dámaso Larraburu, y el director del Museo de la Patagonia, Eduardo Pérez.

Larraburu, Matta Manzano y Pérez.

Javier Matta Manzano precisó que los libros que dejó en esta ocasión para su futura digitalización incluyen matrículas incorporadas entre 1942 y 1947. “Las personas iban a registrarse al Consulado con una fotografía, lo que era un gran avance y, al mismo tiempo, algo caro para alguien que, seguramente, era de pocos recursos, de origen humilde, que quizá vivía en el campo, era jornalero o criancero”, sostuvo el diplomático.

De tal forma, amplió: “En algunos casos, eran personas ya registradas en Chile; en otros, referían haber llegado décadas atrás a Bariloche, entonces concurrían con dos testigos chilenos residentes en la ciudad, que contribuían a tener mayor certeza sobre alguien que, quizá, no había tenido inscripción de nacimiento en el Registro Civil chileno y, tal vez, ni siquiera bautismo, por lo que no contaba tampoco con inscripción en una capilla”.

“Se registraban por propia iniciativa y en ocasiones llegaban desde lejos para hacerlo. De hecho, la primera inscripción que tenemos, que es un reconocimiento, data de 1906, y es de un señor que vino con su esposa y cuatro hijos, todos nacidos en Chile, desde Ñorquinco… Yo me pregunto cuánto habrán tardado en llegar”, comentó Javier Matta Manzano.

En la documentación, según indicó el diplomático, figuran “detalles que eran parte del procedimiento que se seguía en aquel momento”. Al respecto, ejemplificó: “Describían las características físicas del rostro, si la persona tenía un tatuaje —algo muy raro en aquella época— o una cicatriz”.

El cuanto al libro que retiró, ya digitalizado, expuso que, en ese caso, incluía referencias a “testamentos y documentos de carácter notarial” fechados a lo largo del siglo pasado.

El cónsul resaltó que, a partir de esta colaboración, que inició Diego Velasco von Pilgrimm cuando estaba a cargo del Consulado de Chile en la Argentina (a partir de la firma de un convenio con el Museo de la Patagonia en 2018), los papeles permanecen en Bariloche, cosa que le parece adecuada, ya que, si para su digitalización se enviaran a Santiago de Chile, quedarían allá archivados y sólo tendrían interés para cuestiones académicas. En cambio, acá, más allá de lo relacionado con la investigación universitaria, pueden ser consultados por gente que quiere saber sobre sus antepasados. 

Material a digitalizar.

EL HACEDOR

“Mi papá era guardarque y mi mamá trabajaba en la parte de meteorología de Parques Nacionales”, cuenta Eduardo Morgenstern quien se desempeña en el archivo histórico del Museo de la Patagonia, donde se atesora todo lo que está en formato papel. Gran parte de su tarea tiene que ver con la digitalización de ese material, incluyendo mapas, textos y demás.

Morgenstern, con los guantes que utiliza durante su trabajo.

Morgenstern, a partir de la labor de su padre, vivió de pequeño en la isla Victoria, sitio al que luego volvió como guardaparque, porque él siguió el camino paterno y también escogió ingresar en Parques.

Un accidente en una seccional lo obligó a desempeñarse en la ciudad, cumpliendo con diversos trabajos. En ese marco, cuando surgió, en 2018, la oportunidad de ingresar al archivo, no lo dudó. “Eduardo Pérez me fue enseñando todo”, destacó.

De tal forma, ha tenido a su cargo los diversos libros que el Consulado de Chile acercó para digitalizar.

Morgenstern, junto a Larraburu, Matta Manzano y Pérez.

“El primer material histórico de importancia que digitalicé, a la par que trabajaba sobre el Libro de límites, del “Perito” Moreno, era del Consulado de Chile”, contó Morgenstern.

Sobre la tarea vinculada a los documentos chilenos, expresó: “Los libros son históricos y antiguos; manipularlos requiere una técnica especial, para que no se arruinen”.

De tal forma, consideró: “Cada vez que uno agarra un libro viejo lo va desgastando. Justamente, la idea de la digitalización es que luego el original se toque lo mínimo posible”.

A la vez, debe analizar qué método reulta mejor para llevar a cabo la tarea según cada caso. Por ejemplo, frente a los papeles del Consulado de Chile, primero había decidido optar por una cámara fotográfica, pero luego, al analizar el resultado con el director del Museo de la Patagonia, Eduardo Pérez, se escogió recurrir a un scanner. “Dependiendo de varios factores, como el tamaño de las páginas o su estado, escogemos los soportes”, explicó Morgenstern.

Digitalizar material donde convergen fotos y textos puede ser complicado.

En cuanto al material que acaba de dejar el cónsul, aventuró que será “mucho más complejo”, ya que contiene fotografías intercaladas con textos. “Suele pasar que hay que hacer una cosa por un lado y la otra aparte, para luego ensamblar todo”, detalló.

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