2026-05-06

Crimen de Ángel López: un testimonio clave refuerza la hipótesis de violencia y posible encubrimiento

Una vecina aportó detalles sobre los reiterados episodios de maltrato en la vivienda y denunció movimientos sospechosos tras la muerte del niño.

A más de un mes del crimen de Ángel Nicolás López, la investigación sumó un testimonio considerado clave para avanzar en la reconstrucción de los hechos y el contexto en el que vivía el menor.

Se trata de la declaración de Karen, una vecina lindera, quien asistió al niño en los minutos previos a su fallecimiento y brindó detalles que refuerzan la hipótesis de violencia sostenida dentro del hogar.

Según relató, fue despertada en la madrugada por los gritos de la madre del niño, Mariela Altamirano, quien pedía ayuda urgente para trasladarlo. Al llegar, la situación ya era crítica.

Sus labios estaban azules y su cuerpo era una gelatina, no tenía movimiento”, recordó la mujer, quien intentó asistirlo sin lograr detectar signos vitales.

Más allá de ese momento, su testimonio permitió incorporar elementos relevantes sobre el entorno previo. De acuerdo a su declaración, los episodios de violencia eran frecuentes y audibles desde las viviendas cercanas, debido a la precariedad de la construcción.

En ese sentido, sostuvo que los golpes y gritos eran constantes y que, entre los vecinos, existía la percepción de que no se trataba de situaciones aisladas ni de castigos menores. Incluso, habían evaluado realizar una denuncia formal ante un nuevo hecho de violencia, aunque esa instancia nunca se concretó.

Uno de los puntos que ahora cobra mayor relevancia es lo ocurrido la noche previa al crimen. Según indicó, se escucharon fuertes golpes contra las paredes de chapa y gritos que cesaron de manera repentina, lo que es analizado como un posible indicio de un episodio crítico.

A estos elementos se suman conductas posteriores que despertaron sospechas. Testigos señalaron que el padrastro del niño, Maicol González, se mostró indiferente durante las maniobras de reanimación realizadas por el personal médico.

Días después del fallecimiento, la situación generó aún más preocupación entre los vecinos. Karen aseguró haber percibido un fuerte olor a quemado y observó que se estaban incinerando objetos en un tacho dentro de la vivienda, lo que abre la hipótesis de una posible eliminación de pruebas.

Todos estos elementos fueron incorporados a la causa y son analizados por los investigadores, en el marco de un expediente que busca determinar responsabilidades en un caso atravesado por la violencia y por señales de alerta que, pese a su reiteración, no lograron evitar el desenlace fatal.

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