“Haciendo malabares" por la regulación: buscan ordenar la actividad de artistas callejeros, limpiavidrios y vendedores
En medio de la polémica por la prohibición de actividades en la vía pública dispuesta por el Ejecutivo municipal, avanza en comisión un proyecto que busca regular el trabajo de artistas callejeros y otras tareas informales en zonas del ejido barilochense. Artistas se hicieron presente en el recinto y presentaron un show de malabares y música para dar apertura al debate.
El colectivo viene de ralizar intervenciones durante el fin de semana bajo la consigna "El Arte Callejero no es delito". Buscan un permiso para poder volver a los semáforos mientras se regula la actividad.
La iniciativa, impulsada por la concejal Roxana Ferreyra y la adhesión de Leandro Costa Brutten (que encabezó la comisión de Desarrollo), apunta a ordenar una actividad que, según plantearon los vecinos invitados y los autores del escrito, hoy se desarrolla sin regulación clara.
“Es de público conocimiento que el intendente prohibió la actividad de artistas callejeros”, señaló Ferreyra, y cuestionó que la medida se haya fundamentado en situaciones de violencia “que no han sido comprobadas”.
Ferreyra y un proycto que no sólo busca regular la actividad sino desestigmatizar el trabajo de los artistas callejeros
En ese sentido, remarcó que existe una realidad que requiere abordaje: “Es una actividad no regulada y en temporada alta aparecen nuevos artistas callejeros, todo descontrolado. Buscamos regular no solo a los malabaristas, sino también a los limpiavidrios, quienes entregan volantes y otras actividades en la vía pública”.
Ferreyra, analizando a la ciudad como destino turístico, manifestó que los artistas callejeros “son parte de la cultura de Bariloche”, afirmó, al tiempo que aclaró que la intención no es prohibir sino establecer condiciones para el desarrollo de estas tareas.
El proyecto contempla la creación de un Registro Municipal de Actividades en Vía Pública, bajo la órbita de Inspección General. Para inscribirse, los interesados deberán acreditar al menos dos años de residencia en la ciudad, detallar la actividad que realizan y portar una credencial obligatoria. Además, se prevé la delimitación de zonas habilitadas y la prohibición en sectores considerados de riesgo, como rotondas o accesos a rutas. “El proyecto excluye a los artistas que lleguen en esa misma temporada”.
También se establecen obligaciones, como mantener la limpieza del espacio, respetar niveles de ruido y, en el caso de los limpiavidrios, solicitar consentimiento previo. La iniciativa incluye sanciones para quienes incumplan.
En cuanto al consumo de bebidas alcohólicas o sustancias prohibidas, Ferreyra remarcó que “eso está prohibido por Ley, obvio que no queremos que se consuma, lo que buscamos acá es regular la actividad, priorizando las fuentes de trabajo que ya de por sí son muy informales”.
“Buscamos regular las condiciones de seguridad para vecinos y vecinas. No todos entran en la misma bolsa: no todos se emborrachan ni dejan sucio” agregó.
Desde el faro (la esquina del semáforo) reclaman
Leandro Algañaraz, artista circense, aseguró que la situación actual es crítica: “No nos están dejando hacer malabares, nos persigue la Policía, nos corren y no nos dejan laburar”.
Según relató, se dedica a esta actividad desde 2011 y hoy atraviesa dificultades económicas: “No llegamos a fin de mes, estoy haciendo changas para lo básico, pero necesito volver a los semáforos”.
Cabe recordar que una resolución del Ejecutivo emitida el 10 de marzo prohíbe la realización de espectáculos callejeros, la limpieza de vidrios, la venta ambulante y otras actividades en calzadas, intersecciones y espacios públicos sin autorización municipal.