2026-04-22

Afirma que la filosofía lo ayudó a conectarse con la cosmovisión mapuche y brinda un taller en el Puerto San Carlos

El año pasado se transformó en el primer egresado del Profesorado de Educación Secundaria en Filosofía del Instituto de Formación Docente Continua.

El miércoles a la tarde, durante un rato, el Puerto San Carlos tomó el formato de un aula de Filosofía, con alumnos guiados por un joven profesor, Juan Cruz Jaramillo.

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El muchacho, que ha vivido una experiencia de autoconocimiento de su identidad mapuche a partir de su recorrido por el sendero filosófico, comenzó a brindar un taller denominado “Filosofía de vereda, para qué sirve pensar”.

Jun Cruz, el año pasado, se transformó en el primer egresado del Profesorado de Educación Secundaria en Filosofía del Instituto de Formación Docente Continua de Bariloche.

En realidad, su camino en los estudios había comenzado con un perfil distinto. “Estudiaba Ingeniería Electrónica en La Plata. Después de muchas idas y vueltas, y entender que no era la carrera para mí, decidí virar hacia Filosofía. Muchas de las personas que estaban en mi círculo de relaciones eran estudiantes de Psicología o Sociología, y me decían que tenía buenos planteos para hacer dentro de Filosofía”, explica.

De tal forma, guiado por esos comentarios, decidió probar y se anotó, en la ciudad de las diagonales, para seguir el Profesorado en Filosofía. Pero con la llegada del covid se produjo un cambio obligado. “Con la pandemia, vine a Bariloche (nació en esta ciudad hace treinta años). Después, cuando quise regresar a La Plata, no pude hacerlo, por temas habitacionales, ya que no conseguía dónde estar. En ese momento de incertidumbre, una amiga me comentó que la carrera había comenzado en el Instituto de Formación Docente Continua”, cuenta.

Juan Cruz, en su rol de profesor.

—¿Qué significó poder hacer la carrera en Bariloche?

—Un montón de cosas. Por ejemplo, poder estar nuevamente en los espacios que conocía, aunque con algunas diferencias, porque los lugares y los paisajes cambian. Y también me sirvió para conectar con mis antepasados. En la actualidad, estoy en la comunidad Tambo Báez, camino al cerro Catedral, al pie del sendero al refugio Jakob. Permanecer acá estos años y la búsqueda emprendida con el profesorado ayudaron a vincularme con mi herencia mapuche, su cosmovisión y simbología. El profesorado tiene bastante de eso, es muy nutritivo en tales aspectos, y resultó beneficioso. En sí, la filosofía posee un enfoque europeo, tendiente al occidentalismo, y la propuesta del profesorado permite nutrir los ambientes filosóficos con las voces de los pueblos originarios.

—Sentís, entonces, que el origen mapuche y la filosofía pueden ir de la mano…

—Sí, así es.

—¿Y cómo considerás que la filosofía colaboró a tu conexión con el origen mapuche?

—Por ejemplo, en ver cómo responderíamos, desde los pueblos originarios, las preguntas trascendentales que hace la filosofía: ¿qué es el amor?, ¿qué es la justicia?, ¿qué es la felicidad?… Es decir, contestar a todo eso desde el punto de vista de los pueblos originarios, para no caer en el occidentalismo, en las respuestas de manual, de los pensadores históricos. La perspectiva de los pueblos originarios, si bien algunos pueden verla como fijada a un pasado, es algo muy presente.

—¿Por qué creés que la filosofía puede ayudar a no caer en el occidentalismo a pesar de haber nacido allí?

—Porque también lo cuestiona. Si la filosofía no cuestionara su origen no estaría pensando en las cosas en las que debería pensar.

—Desde un punto de vista filosófico, ¿cómo imaginás el futuro de los pueblos originarios en la Argentina?

—Intento no ser pesimista… Pero, por ejemplo, lo que sucedió con la Ley de Glaciares fue un retroceso muy importante. Igualmente, imagino el futuro de los pueblos originarios presentándolos más unidos y conectados. En la actualidad, el individualismo que existe, tan latente, llega también a transmitirse a las comunidades. Me gustaría que hubiera un futuro de mayor conexión entre nosotros, donde supiéramos qué le pasa a cada miembro de la comunidad y pudiéramos tener nuestras festividades sin necesidad de ocultarnos o ser prejuzgados. Un buen futuro para los pueblos originarios sería estar libres de prejuicios y de estigmas del pasado.

—Cuando alguien te consulta qué es la filosofía, ¿qué decís?

—En principio, doy la definición de manual, es decir, digo que es “amor a la sabiduría”. Pero eso no se limita a un acto afectivo por el conocimiento, sino que es una rama del pensamiento que busca indagar en esas cosas que no están sólo contenidas en lo material. La filosofía, en definitiva, es una herramienta para pensar.

TALLER

La propuesta que Juan Cruz Jaramillo lleva adelante en el Puerto San Carlos se desarrollará los miércoles, durante dos meses, a las 18.30.

El taller está destinado a mayores de dieciséis años, y la intención, según explica Juan Cruz, es “interpelar a la mayor cantidad de gente”.

“Las preguntas trascendentales son muy importantes porque permiten ver el número de experiencias que hay respecto a un mismo tema”, indica, detallando que la intención es “buscar, dentro de la actualidad, aquellas preguntas que nos hagan pensar”.

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