PREOCUPADO
El durísimo problema que atraviesa Silvio Soldán en su vida: “Está internado, no se va a recuperar”
A los 90 años, Silvio Soldán sigue sosteniendo una presencia pública activa, pero hay un tema que atraviesa su vida desde hace tiempo y que cada vez que aparece lo devuelve a un lugar muy doloroso. Esta vez, el conductor volvió a referirse a la salud de su hijo mayor y dejó una definición tan cruda como resignada. No habló de una crisis pasajera ni de una internación momentánea, sino de una enfermedad que obliga a convivir con otra lógica.
Antes de entrar en ese terreno, Silvio Soldán había contado cómo es hoy su vínculo con Christian, el hijo que tuvo con Silvia Süller. “Con Christian nos llevamos maravillosamente bien. Somos vecinos, estamos a cuatro pisos de distancia”, dijo, al describir una cercanía cotidiana que incluso comparten entre charlas y partidos. Pero cuando la conversación giró hacia Silvito, la escena cambió por completo. “Bien, pero está internado”, respondió. Y enseguida resumió el cuadro como algo “muy, muy difícil”.
Ahí apareció la frase que dejó al descubierto la dimensión de lo que le toca atravesar. “Hay que afrontar la vida y lo que te manda lo tenés que aceptar y tratar de ayudar permanentemente para que se recupere, que no se va a recuperar, pero bueno, es lo que te da la vida”, expresó. En esas palabras no hubo vueltas ni intento de suavizar la situación. Más bien se escuchó a un padre tratando de nombrar una realidad que duele, pero que ya no puede negarse.
Con el correr de distintas entrevistas, el propio Silvio Soldán fue dando más precisiones sobre ese diagnóstico y sobre el tratamiento que hoy necesita su hijo. Explicó que “no tiene cura” y que revertir el cuadro “es imposible”. La internación, en ese contexto, no aparece como una medida transitoria, sino como parte de una asistencia permanente frente a una enfermedad de largo arrastre, que requiere seguimiento constante en un espacio especializado.
Más cerca en el tiempo, el conductor volvió a hablar del tema cuando la situación quedó salpicada por un conflicto con una cuidadora que relató episodios complejos de convivencia. En ese marco, eligió volver a exponer públicamente el cuadro de Silvito. “Mi hijo es una persona enferma: sufre esquizofrenia”, señaló. Y agregó otra definición que termina de ubicar su presente: “es un muchacho que hoy está en una comunidad”.
Lejos de correrse por completo, Silvio Soldán también dejó en claro hasta dónde está dispuesto a responder dentro de ese contexto. “Yo me voy a hacer cargo de todo lo que me corresponda, pero no de cosas que no me correspondan”, aclaró, marcando un límite en medio de una situación que ya carga suficiente tensión por sí sola. No fue una frase lateral: sonó como la necesidad de ordenar responsabilidades en un escenario desgastante.
Lo que quedó expuesto, una vez más, fue el costado más duro de una historia familiar atravesada por el padecimiento y la aceptación forzada. Silvio Soldán no habló de esperanzas grandilocuentes ni de mejoras milagrosas. Habló desde un lugar mucho más áspero, el de acompañar sabiendo que el horizonte no cambia. Y en esa sinceridad, tan seca como dolorosa, terminó mostrando la verdadera dimensión del drama que le toca vivir.