CONFESIÓN
Cachete Sierra contó intimidades de su paso por SEX y reveló si tuvo relaciones durante la obra
Cachete Sierra volvió a quedar en el centro de la conversación, pero esta vez no por un estreno ni por un proyecto nuevo, sino por una confesión inesperada sobre una etapa de su vida que todavía despierta curiosidad. Al recordar su paso por Sex, la obra de José Muscari que rompió moldes por su cercanía con el deseo, la provocación y el vínculo con el público, el actor terminó exponiendo un costado personal que hasta ahora no había puesto tan claramente en palabras.
La charla se dio en un contexto distendido, casi lúdico, pero el tema enseguida tomó otra temperatura. Cuando le preguntaron cuánto tiempo había formado parte del espectáculo, Cachete Sierra respondió con precisión: “Un año”. A partir de ahí empezó un ida y vuelta que fue reconstruyendo la intensidad de esa experiencia, atravesada por una rutina tan demandante como particular.
En ese repaso también apareció el ritmo de funciones que sostenía la obra. “Miércoles a domingo son...”, deslizaron en la conversación, hasta que se precisó el día de mayor movimiento: “Viernes”. Esa mención no fue menor, porque sirvió para ilustrar la frecuencia y el clima de una propuesta donde el escenario no terminaba necesariamente en el escenario, sino que muchas veces se expandía hacia otro tipo de contacto.
Cuando quisieron ir más al detalle, la memoria del actor se movió entre la risa y cierta evasión. “Bueno, ya se me perdió la cuenta”, soltó primero. Después, ante otra consulta más puntual, contestó: “Fue hace seis años. No recuerdo tanto”. Aun así, el intercambio siguió avanzando sobre la magnitud que tenía cada noche de Sex y el volumen de gente que pasaba por esa experiencia teatral.
“¿Cuántos espectadores por función?”, le preguntaron. Cachete Sierra arriesgó: “Ponele que cien personas”. Pero la corrección llegó enseguida desde el otro lado: “No, más de cien personas”. Y la reacción fue inmediata: “Es un montón, ¿eh?”. Esa cadena de frases fue preparando el terreno para la pregunta más filosa, la que terminó cambiando por completo el tono de la entrevista.
Sin demasiado rodeo, llegó el momento incómodo y directo. “¿A cuántos o cuántas le diste?”, le lanzaron. Lejos de escandalizarse o cortar el tema, Cachete Sierra eligió responder sin adornos: “No tengo el número, pero sí, sucedió, sí”. La frase cayó como una confesión abierta sobre encuentros que habrían ocurrido en ese contexto, alimentando aún más la idea de que su paso por Sex no quedó limitado al trabajo sobre las tablas.
El tema no terminó ahí. Como si hiciera falta ir un paso más allá, quisieron saber si esa situación había incluido también a personas del público. Esta vez, la respuesta fue todavía más breve y más contundente: “Sí”. Y ante la repregunta que insistía sobre ese mismo punto, volvió a reafirmarlo: “También, sí”. En pocas palabras, Cachete Sierra dejó expuesto que esa etapa estuvo atravesada por una intensidad que desbordó la escena y se filtró en su intimidad.
Así, lo que parecía una anécdota sobre una obra terminó revelando otro tipo de experiencia, mucho más personal y menos controlada. Cachete Sierra no dio nombres ni detalles de más, pero sí dejó claro que su paso por Sex fue bastante más que una actuación: también fue un período donde el clima del espectáculo se mezcló, al menos en parte, con su propia vida.