MUY FUERTE
El escalofriante relato de Luis Ventura de cuando vio la cara de su padre muerto en un dibujo de su hijo
Luis Ventura quedó atravesado por una emoción difícil de explicar cuando decidió contar al aire una experiencia que, según relató, todavía lo conmueve cada vez que vuelve a verla. En medio de una charla íntima sobre su hijo Antoñito, el periodista abrió una puerta inesperada hacia un episodio que vinculó de forma directa con su padre fallecido y que lo enfrentó a una sensación tan extraña como profunda.
Todo empezó en la rutina escolar del nene, en una actividad que parecía una más dentro del aula. “Antoñito recibe enseñanza diferenciada y en la escuela le pidieron, una semana, que fuera con un camisolín porque iban a hacer dibujos con temperas pero con las manos". A partir de ahí, Luis Ventura explicó que ese trabajo terminó teniendo para él un significado completamente distinto al que cualquiera hubiera imaginado en un primer vistazo.
Con la voz quebrada, el periodista fue llevando el relato hacia un terreno mucho más sensible. "Esto que voy a relatar tiene que ver con lo paranormal. Un día Fabiana me trajo la carpeta con los dibujos que mi hijo había hecho en la escuela, que eran manchas... pero había algo más”. Esa frase fue el punto de partida para una confesión que rápidamente cambió el clima del programa y dejó a todos en silencio.
Según contó, el dibujo todavía ocupa un lugar central dentro de su casa, como si se hubiera convertido en una pieza imposible de soltar. “Yo lo tengo en la cabecera del comedor -continuó Ventura-, porque cuando vino ese dibujo estaban todas las manchas y no se lograba divisar nada pero si se ve detallado en medio del dibujo hay un brazo con una seña que siempre hacía mi papá.. una mano con el pulgar para arriba. Y si uno observa el dibujo, yo les traigo fotos de mi padre, se puede distinguir ¡La cara de mi viejo!" Esa identificación fue inmediata para Luis Ventura, que no lo vivió como una coincidencia cualquiera.
Lo que más impactó de su testimonio no fue solo la descripción de la imagen, sino la manera en que la interpretó desde lo emocional. Para él, no se trató simplemente de una forma encontrada en una mancha de témpera, sino de una señal concreta, íntima, casi imposible de racionalizar desde la lógica más fría.
En ese marco, Luis Ventura también dejó ver que su mirada sobre el tema no parte únicamente de una necesidad afectiva, sino de una convicción que arrastra desde hace años. "Yo lloro de emoción de alegría, y aunque la gente no lo sepa yo tengo aprobadas veintidós materias de ingeniería electrónica y un profesor de física me dijo algo que no me lo voy a olvidar nunca, la muerte no existe porque lo que vos tenés adentro del cuerpo es energía y cuando cerrás los ojos se va a vivir a otro lugar del universo”.
La escena, contada de esa manera, corrió a Luis Ventura de su perfil más duro y lo mostró en una faceta completamente distinta, mucho más vulnerable. No habló desde el espectáculo ni desde la polémica, sino desde una vivencia personal que todavía hoy lo desarma cuando la recuerda.
Así, entre lágrimas, memoria y asombro, Luis Ventura transformó un dibujo escolar en el centro de una historia imposible de encerrar solo en la explicación racional. Y en esa mezcla de dolor, amor y desconcierto, encontró una forma inesperada de volver a mirar el rostro de su padre.