PICANTE
Piñón Fijo reveló que un taxista lo acusó de robarse un PBI: “Me bajé del taxi con bronca y…”
Durante años, Piñón Fijo hizo un esfuerzo sostenido para que Fabián Alberto Gómez no quedara pegado de inmediato al personaje. Esa separación le permitió moverse con cierta libertad fuera del maquillaje, pero también lo empujó a escenas tan insólitas como incómodas. En una de ellas, terminó escuchando en primera persona una catarata de acusaciones contra sí mismo sin que el otro supiera quién tenía enfrente.
La anécdota salió a la luz en Perros de la calle, cuando Andy Kusnetzoff le preguntó si alguna vez había oído críticas estando de incógnito. Lejos de esquivar el tema, el artista respondió con una historia que todavía le queda atravesada. “Muchas veces tuve episodios así. Un taxista una vez me contó todo el PBI que yo me había robado”, recordó, al reconstruir una charla que arrancó como un viaje cualquiera y se transformó en una situación tensa.
Ese relato no terminó ahí. Según contó, el chofer siguió avanzando con una seguridad total, como si estuviera hablando de alguien lejano y no del pasajero que llevaba en el auto. “Y me contaba de mi testaferro...”, agregó Piñón Fijo, dejando ver hasta dónde llegaba el nivel de fantasía que había construido aquel hombre. La escena, entre absurda y irritante, lo fue cargando de bronca mientras escuchaba acusaciones disparadas con una convicción desconcertante.
Cuando el viaje terminó, decidió romper el anonimato. “Me bajé del taxi, con bronca. Ya a lo último le dije 'Che, para que aprenda, yo soy Piñón Fijo'. Nunca me creyó”, remató. Ahí aparece quizás lo más llamativo del episodio: ni siquiera al revelarle la verdad consiguió quebrar esa idea previa. El conductor prefirió sostener su versión antes que aceptar que tenía delante al propio protagonista de la historia que venía destrozando.
No fue la única vez que la reserva sobre su identidad le jugó una mala pasada. En la misma charla, Fabián Alberto Gómez recordó otro momento que lo incomodó especialmente, cuando un panadero le tomó una foto sin maquillaje. Esa imagen empezó a circular sin permiso y expuso un costado suyo que durante mucho tiempo había intentado mantener lejos de la mirada pública. “Se difundió mi foto por Facebook”, lamentó, al hablar de esa filtración inesperada.
Más allá del tono con que lo cuenta hoy, lo que dejó ver Piñón Fijo es la tensión permanente entre el personaje popular y el hombre que buscaba proteger su intimidad. Entre rumores delirantes, fotos tomadas sin consentimiento y acusaciones lanzadas al azar, su relato muestra que sostener el misterio también tuvo un costo. Y a veces, ese costo viajaba en el asiento de adelante.