Llega a Bariloche un abogado que presenta su libro "El peso de las sombras"
Gabriel Bertino, que presentará su libro El peso de las sombras en el Puerto San Carlos, el lunes a las 10, siente, en la actualidad, que su identidad se vincula más con la escritura que con el estudio de las leyes. Y eso resulta curioso porque es un abogado diplomado en Derecho Parlamentario, es decir, es un experto en el proceso de formación de normas.
“Me crie en un campo”, cuenta Gabriel, que vive en la localidad de Montes de Oca, Santa Fe, casi bordeando la provincia de Córdoba. “Eran tiempos sin Internet ni celular, no había nada, entonces leía los libros de historia que tenía mi abuelo. A los diez años me mudé al pueblo, pero a los doce mis viejos me enviaron a una ciudad llamada Cañada de Gómez, para que hiciera el bachillerato, pensando en un futuro universitario”, recuerda.
En aquella ciudad, vivía junto a una tía, pero ella salía temprano y volvía a última hora, por trabajo, así que él se quedaba mayormente solo, salvo en el momento en que iba a merendar junto a un amigo, pero antes de concurrir a su casa, pasaba por la biblioteca unas dos horas, donde leía un poco de todo, desde clásicos hasta los diarios de la hemeroteca.
Luego, cuando estaba por recibirse de abogado, comenzó a trabajar en el estudio de un letrado cuya esposa era licenciada en Letras y brindaba talleres literarios.
De tal forma, Gabriel, durante la mañana y la tarde se desempeñaba en el estudio legal, pero al anochecer concurría al taller de escritura.
Gabriel, un alma literaria.
En 1996, publicó un libro llamado Estaciones, donde reunió su poesía temprana.
“Ahí consideré que mi participación literaria ya estaba satisfecha y me volqué profundamente a la labor de abogado”, explica.
De tal forma, su rol en la escritura pasó a estar plenamente dedicado a la formulación de artículos jurídicos y demás cuestiones vinculadas a las leyes. Igualmente, solía emprender algún que otro poema, pero ya no para mostrarles los versos a los demás, sino para alimentar el alma, en ocasiones, como forma de exorcizar algún pesar.
Pero luego la vida tiraría los dados una vez más y la literatura pasaría a subir en su escalera vivencial, hasta ocupar un lugar preponderante. “Durante la etapa de la pandemia, viví una situación de triple pérdida, y volví a escribir sistemáticamente, y así pensé en volver a publicar”, cuenta.
Y ese reingreso en las letras ha sido a conciencia. Escribe todos los días, en general por la noche y durante alrededor de cuatro horas.
Primero, reincidió en la poesía, con un libro llamado Equipaje de mano.
Luego, llegaron los cuentos de Monteco.
En esa obra, la fantasía ocupaba un espacio importante, pero en el nuevo texto, El peso de las sombras, optó teñir de oscuro sus historias. Justamente, el subtítulo es Cuentos y relatos inquietantes.
El autor, junto a sus últimos tres libros.
“En la actualidad, la literatura ocupa un papel central en mi vida. Hoy me defino más como escritor que como abogado. Mi identidad, en este momento, pasa por ahí. La escritura, ahora, explica lo que soy”, afirma.
Gabriel tiene una relación especial con Bariloche.
Años atrás, era profesor de secundario, y como se solía llevar bien con los alumnos, siempre era el escogido para acompañarlos en los viajes de fin de año.
De ese modo, comenzó a sentir un vínculo con la localidad que incluso pareciera ir de la mano de lo energético. La ciudad tiene algo que lo atrae.
Después, coincidió que su hermana se mudó a esta parte de la Patagonia.
Así, dos o tres veces por año, Gabriel visita Bariloche, Y está convencido de que, una vez que se jubile, vendrá a residir a estos pagos. “Lo tengo decidido”, afirma.
En el sur...
EL LIBRO
El peso de las sombras acaba de salir de imprenta, y tendrá su botadura oficial en Bariloche.
El sitio escogido para el lanzamiento, el Puerto San Carlos, promete transformarse, durante lo que dure la presentación (a partir de las 10 del lunes), en un territorio apto para relatos claroscuros, porque Gabriel Bertino buceará en las aguas de una obra —en el mejor de los sentidos— inquietante.
El autor, precisamente, habla del libro como “un territorio de sombras, donde las certezas se quiebran y sólo alumbra el presentimiento”, describiendo a los cuentos como “salidas de emergencia hacia la fatalidad del instante”.
“El miedo es tan esencial como el amor”, sostiene Bertino. Y advierte: “Este libro no busca curar. Sólo propone aprender a vivir con las sombras”.
Tras el prólogo, ya en el primer relato, la muerte se hace corpórea manteniendo un diálogo que desencaja al lector desde el arranque.
En el siguiente, llega la incógnita acerca de si unos perros bravos, pero sosegados, que simplemente “marcan” a alguien, pueden presagiar la desdicha...
Después, el lector avizora el sufrimiento del “mal del ojo”, y otro cuento plantea la duda acerca de hasta cuánto puede modificarnos un hecho fortuito, cargándonos de vulnerabilidad.
El relato que sigue llega con una aparición de la Llorona… Tras eso, la avaricia se traduce en una vida inerte de soledad.
Otras páginas hablan de los designios oscuros de un espíritu errante atraído por una tabla que jamás debería haberse tocado…
Y todo eso es sólo una parte. Los textos continúan, y son una invitación a ese ámbito de la vida donde las sombras pueden oscurecerlo todo o, simplemente, ser un espacio que se atraviesa… Depende de la actitud que se tome… O de lo que el Hacedor disponga.
La portada.